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Facebook desactivará su sistema de reconocimiento facial y borrará los datos faciales de 1.000 millones de personas

La empresa ha anunciado que ha tomado esta decisión tras una "consideración cuidadosa" en la que han sopesado los pros y los contras que implica esta tecnología.

Redactora especializada en Seguridad y Tecnología.

3 minutos

Facebook

Meta, la nueva empresa matriz de Facebook, ha anunciado que en las próximas semanas va a desactivar el sistema de reconocimiento facial de la red social, que es capaz de identificar a los usuarios en fotografías y vídeos, y que también eliminará los datos de escaneo facial de más de 1.000 millones de usuarios.

El encargado de dar a conocer la noticia ha sido Jerome Pesenti, vicepresidente de Inteligencia Artificial (IA) en Meta, y lo ha hecho a través de un comunicado publicado en el blog de la compañía. Según ha afirmado, esta decisión forma parte de un "movimiento de toda la empresa para limitar el uso del reconocimiento facial" en sus productos y representará "uno de los mayores cambios en el uso del reconocimiento facial en la historia de la tecnología".

Facebook introdujo su sistema de reconocimiento facial en diciembre de 2010 y, desde entonces, Pesenti sostiene que más de un tercio de sus usuarios activos lo habían habilitado. No obstante, señala que la retirada de esta tecnología supondrá la eliminación de "más de mil millones de plantillas de reconocimiento facial de personas".

Una "herramienta poderosa", pero que genera "muchas preocupaciones"

El vicepresidente de IA en Meta también reconoce que no han tomado esta decisión a la ligera, sino que ha requerido una "consideración cuidadosa" en la que han sopesado los pros y los contras que implica esta tecnología.

"Hemos visto muchos lugares donde el reconocimiento facial es altamente valorado por personas en la plataforma", comenta Pesenti, poniendo como ejemplo su sistema de texto alternativo automático, "que utiliza inteligencia artificial avanzada para generar descripciones de imágenes para personas ciegas y con discapacidad visual".

"De cara al futuro, todavía vemos la tecnología de reconocimiento facial como una herramienta poderosa, por ejemplo, para las personas que necesitan verificar su identidad o para prevenir el fraude y la suplantación de identidad. Creemos que el reconocimiento facial puede ayudar para productos como estos con privacidad, transparencia y control, para que usted decida si se usa su rostro y cómo", continúa antes de confirmar que van a seguir trabajando en estas tecnologías e "involucrando a expertos externos".

Sin embargo,  al mismo tiempo admite que existen "muchas preocupaciones sobre el lugar que ocupa la tecnología de reconocimiento facial en la sociedad", y apunta que la regulación aún debe proporcionar "un conjunto claro de reglas que rijan su uso".

"En medio de esta incertidumbre constante, creemos que es apropiado limitar el uso del reconocimiento facial a un conjunto reducido de casos de uso", afirma Pesenti, y añade:

"Esto incluye servicios que ayudan a las personas a obtener acceso a una cuenta bloqueada, verificar su identidad en productos financieros o desbloquear un dispositivo personal. Estos son lugares donde el reconocimiento facial es ampliamente valioso para las personas y socialmente aceptable, cuando se implementa con cuidado. Si bien continuaremos trabajando en casos de uso como estos, nos aseguraremos de que las personas tengan transparencia y control sobre si son reconocidos automáticamente".

La tecnología de reconocimiento facial ha sido cada vez más objeto de debate y ha levantado fuertes críticas al haberse demostrado que puede ser racista, sexista o clasista, y vulnerar derechos humanos. Uno de los casos en el que se vio envuelta en más polémica fue en el asesinato del afroamericano George Floyd a manos de un agente en Mineápolis, al que Amazon, Microsoft e IBM respondieron cancelando la venta de productos de reconocimiento facial a la policía como rechazo al racismo. En 2019, San Francisco se convirtió en la primera ciudad en suspender su utilización y, más recientemente, el pasado mes de octubre, el Parlamento Europeo pidió su prohibición en espacios públicos.