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Slowgaming: la alternativa frente a los videojuegos estresantes

Stardew Valley, Monument Valley, Townscaper o A Short Hike son algunos de los videojuegos más populares de una tendencia que amplía la sensación de tiempo, desintoxica del estrés y fomenta un modo más contemplativo y calmo de jugar.

Periodista

4 minutos

El slowgaming crece en adeptos por el relajo y la sensación de deleite que produce.

Cuando hablamos de los videojuegos slowgaming aludimos a un movimiento cultural que postula la lentitud y el pensamiento reposado en los videojuegos, para no ser presa de una superficialidad acuciante, propensa al estrés y la aceleración. Se trata de una nueva tendencia que además te ilustramos con algunos de sus videojuegos de referencia, así como con sus principales beneficios, al tiempo que relatamos también sus limitaciones. 

El caldo de cultivo que ha hecho crecer el slowgaming 

El caso es que, de manera generalizada, se está popularizando una manera de pautar el tiempo de ocio que se deica a los videojuegos que imita a la mentalidad promedio con la que muchas personas afrontan una jornada laboral. Una manera de jugar vibrante, atropellada, por momentos ansiosa, en la que prima la adrenalina, la celebración, el ruido y, a veces, la furia del que pierde y, otras, el grito de festejo del que gana. Una forma catártica de jugar que bastante gamers no acaban de identificar si les ayuda o les 'renueva el contrato' con el estrés cotidiano. No en vano, la mayoría de los videojuegos más populares de nuestro tiempo remiten al campo de la acción, deporte, guerras, aventuras…

Perfil de los videojuegos slowgaming 

Hablar de slowgaming es referirnos a videojuegos independientes con un ritmo lento, que estimulan al usuario a “jugar despacio”, en una dinámica que se aleja de las partidas más convencionales de los gamers, en los que prima la acción y el estrés, y que generalmente se enfocan en un solo jugador. Algunos de los videojuegos más empleados de esta manera más reposada de jugar son Stardew Valley, Monument Valley, Townscaper, A Short Hike o Untitled Goose Game.

Desde Qustodio, plataforma centrada en educación digital para familias, indican que el sentido de esta clase de videojuegos es disfrutar en positivo del propio videojuego y de lo que ofrecen: completar puzles, construir ciudades, establecer relaciones sociales, pasear por paisajes... Hablamos, en suma, de una tipología de videojuego que ofrece una alternativa distinta al ritmo, ruido y violencia de los más jugados.

Ventajas del slowgaming

Entre estas ventajas, se pueden destacar:

  • Bajan la dosis de estrés: muchos videojuegos de acción y aventuras producen una ansiedad desproporcionada en el ámbito de la infancia y la adolescencia. Los slowgames o videojuegos despaciosos pueden ser una alternativa interesante para desintoxicar a los más jóvenes de los videojuegos estresantes. Eso sí, velando por encontrar un equilibrio en su consumo.
  • Fomentan una experiencia zen: la experiencia relajante de los slowgames pueden ser su principal atractivo, en la medida en la que sumergen al jugador o jugadora en un ambiente calmo, analítico, contemplativo y de suave deleite en el que disfrutan ideando construcciones, completando rompecabezas, construyendo relaciones sociales o gozando del recorrido por un entorno idílico, que genera asombro y tranquilidad a un tiempo. 
  • Ensancha la percepción del tiempo de manera muy amplia. De este modo, nos ayuda a contemplar paisajes y actividades cotidianas que generan relajo por el simple gusto de hacerlo. Esta dinámica comporta altas dosis de gratificación personal en los jugadores, lo que desintoxica a la mente del estrés y ayuda a desacelerar, respirar y contemplar la vida de una manera más queda y alentadora, por ejemplo deleitándonos con el sol que aparece en 'Far from noise', que permite contemplar una hermosa de sol, o, como sucede en 'A short hike', disfrutando de un paseo por la montaña. 

Limitaciones y dificultades que comporta el slowgaming

El riesgo de que alimenten el escapismo. No obstante, estas experiencias relajantes pueden acabar evadiendo en demasía al jugador, cobijándolo en una realidad virtual, alejada de los nervios y objetivos de la vida real. Se trata de videojuegos que tienden a sumergir, de manera escalonada, al usuario en un territorio de confort y tranquilidad continuos, de tono radiante, dentro de un mundo online. Bajo el pretexto de aminorar el estrés pueden transformarse en una manera de evasión permanente para los menores, induciendo una baja tolerancia a la frustración respecto a los estímulos, la agilidad en la toma de decisiones y los retos que comporta el día a día en la vida real. Por ese motivo, es recomendable prestar especial atención al tiempo de uso para construir un equilibrio en la manera de disfrutar de estos videojuegos y evitar de esta manera que el tiempo que se les dedica vaya aumentando con el paso de las semanas.

Entornos tan idílicos que pueden producir desadaptación. Ese gusto por esa experiencia relajante y contemplativa también puede tener su reverso de desadaptación. En ese punto resulta pertinente recordar que, con independencia de cuál sea su temática, cualquier tipo de videojuego puede generar adicción entre los menores. De hecho, según el informe "Del cambio a la adaptación: ‘viviendo y aprendiendo en un mundo digital", el año pasado los niños, niñas y adolescentes emplearon una media de 28 minutos diarios en aplicaciones de videojuegos.

Más perspectiva y detalle, aunque atentos a proporcionar su uso 

En sintesis, como dice Eduardo Cruz, CEO de Qustodio, "los slowgames son una alternativa saludable a los videojuegos violentos, pero siempre es recomendable limitar el tiempo de consumo de videojuegos en general. Con los slowgames es extremadamente fácil engancharse hasta altas horas de la noche. Una partida puede durar semanas e incluso meses, sin que tenga que causar estrés alguno. Sumergen a los usuarios en mundos virtuales, por lo que hay que controlar su uso, especialmente porque pueden crear carencias afectivas en las relaciones sociales".

O lo que es lo mismo: estos videojuegos permiten ejercitar una mayor calidad y calma atencional, lo que repercute en que los jugadores vayan incorporando una mayor perspectiva de proceso en lo que hacen y en lo que quieren construir en la vida. Esta actitud requiere de atención al detalle y, simultáneamente, una sensación de apertura, de estar construyendo algo más amplio. Una paradoja muy interesante que, bien incorporada, se puede aplicar en los diferentes ámbitos de los niños, niñas, adolescentes y, por qué no, jóvenes y adultos que van encontrándole el gusto a estos videojuegos que, al igual que sucede con el consumo de las series u otros placeres más o menos cotidianos, también requiere de cierto sentido de la proporción, para desarrollar así una vida más equilibrada y plena.