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El Supervisor Europeo de Protección de Datos pide que no se use más software como Pegasus en la región

La SEPD asegura que el desarrollo de este tipo de herramientas de espionaje va en contra de los valores democráticos europeos.

Alberto Payo

Periodista

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Pegasus. 
Pegasus. 

El Supervisor Europeo de Protección de Datos no ve con buenos ojos la existencia de herramientas tecnológicas dedicadas a la vigilancia de los ciudadanos, ni siquiera aunque esta sea usada por los estados o los organismos gubernamentales. 

En un comunicado el organismo ha pedido que se prohíba tanto el desarrollo como el uso de sofware de espionaje (spyware) similar a Pegasus en la región. 

Pegasus constituye un cambio de paradigma en términos de acceso a comunicaciones y dispositivos privados, que puede afectar la esencia misma de nuestros derechos fundamentales, en particular el derecho a la privacidad”, ha señalado el SEPD en sus comentarios preliminares. "Este hecho hace que su uso sea incompatible con nuestros valores democráticos".

Asimismo, el Supervisor ha afirmado que esta clase de tecnologías suponen "un nivel de intrusión sin precedentes" y ponen claramente en peligro el derecho de los usuarios a la privacidad. 

El SEPD también ha comentado que la seguridad nacional no puede usarse como una excusa para "el uso extensivo de tales tecnologías ni como argumento en contra de la participación de la Unión Europea". 

Por último, el organismo ha propuesto que se lleve a cabo una mejor supervisión sobre el uso de medidas de vigilancia, una implementación más estricta de las normas de protección de datos y el fortalecimiento de la legislación que prohíbe la utilización de herramientas de piratería sofisticada como Pegasus para blindarse contra el uso ilegal. 

También en manos de los malos o en malas manos

El software Pegasus ha levantado una gran polvareda en los últimos meses. Aunque su fabricante, la compañía israelí NSO Group, aseguraba trabajar solo con clientes oficiales, se ha descubierto que la herramienta ha caído en manos de ciberdelincuentes y terroristas. 

Durante mucho tiempo NSO había mantenido que únicamente vendía sus productos a clientes de inteligencia y a entidades que aplicaban las leyes gubernamentales para monitorizar a amenazas a la seguridad e investigar únicamente a terroristas y criminales. 

Sin embargo, se ha demostrado que esto es falso y que ha facilitado su tecnología para espiar a activistas de derechos humanos, periodistas y políticos de Arabia Saudía, Marruecos, México y otros países. 

La firma israelí incluso ha llegado a ser demandada por el gigante tecnológico Apple por monitorizar a sus usuarios de iPhone. 
 

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