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“¿Ya no te acuerdas de mí?”: La estafa de los falsos amigos en apuros que inunda WhatsApp

La pandemia ha servido para recuperar a muchos amigos, pero los ciberestafadores se han percatado y sacan partido de ello. Mucho cuidado con los falsos amigos.

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Los estafadores tienen mil fórmulas para ganarse tu confianza en WhatsApp.
Los estafadores tienen mil fórmulas para ganarse tu confianza en WhatsApp.

A lo '¿cucú, quién soy?', así se presentan los falsos amigos en WhatsApp. En algunos países como Alemania lo primero que debe hacer alguien es presentarse, especialmente cuando se identifica por teléfono, pero los nuevos tiempos traen nuevas costumbres, y de ello se aprovechan los cibercriminales. 

Según ha publicado el diario EL País, una nueva estafa pulula por WhatsApp, todo se inicia con un saludo de origen desconocido, es decir, anónimo, procedente de un teléfono que no está registrado en la agenda del destinatario, y suele ir con prefijos extranjeros. La curiosidad mató al gato y la víctima ya lo es casi al cien por cien cuando contesta con un “¿Quién eres?”. Y en ese justo momento el estafador, con mayor o menor arte, intenta que el destinatario le facilite las claves de su falsa identidad.  

Sería algo así, pero hay múltiples variantes, dependiendo del desparpajo y habilidad del ciberdelincuente o de la credibilidad de la víctima:

- ¿Tanto tiempo ha transcurrid que ya no te acuerdas de mí?

- Lo siento, pero no te tengo en la agenda de contactos y tu estado de WhatsApp solo dice: “La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come”

- Mi nombre empieza por F, replica el delincuente  (Utiliza una letra común inicial de un nombre casi siempre muy común ) 

- Debes ser Francisco de Quevedo, entonces.

- Jajaja, si soy Francisco, Paco, pero no Quevedo

- ¿Qué Francisco? ¿El primo de Juan?

La oportunidad ha llegado para el timador, ya tiene una identidad facilitada por el propio destinatario y es hora de hacer que pique. Le suele contar que tiene un problema, que está en un país extranjero, bloqueado y sin dinero, y pide una ayuda para salir del problema.  

 

-Creí que andabas por Sevilla, contesta la víctima. 

-He tenido que viajar por motivos de trabajo. ¿Cómo te van las cosas a ti?, contesta el timador para desviar la atención y ganarse la confianza de la víctima. 

-Bien, en la misma empresa de la Plaza de Castilla, como siempre.

-Ah, muy bien. 

-Vete por ahí a engañar a otro. Francisco habría caido en la cuenta de que nunca he trabajado en la Plaza de Castilla . 

En este caso, la persona no ha picado, ha recurrido a un truco muy bueno para averiguar las intenciones de la persona con la que se estaba comunicando,  pero no siempre es así, y es que en Internet olvidamos una regla de oro, de la misma forma que no saludamos a los extraños por la calle salvo cuando estamos en el campo, tampoco tenemos que responder ni por educación ni por ningún otro motivo al mensaje que ha escrito un desconocido. 

Algunos destinatarios han publicado sus experiencias en la web, como esta usuaria de Twitter, que narra la historia de una forma absolutamente divertida y delirante, merece la pena echar un vistazo.  :

 

Mónica Escudero, periodista y coordinadora en @elcomidista también ha compartido su reacción en Twitter a un intento similar, según ha publicdo el diario El País. “Adivina quien te puede estar escribiendo de aca del extranjero que te aprecia mucho”, es como se inicia la conversación. Las faltas de gramaticales pueden ser un indicio de que estamos ante una estafa, como siempre dicen los expertos, pero no tiene que ser así.

La contestación de Mónica es antológica. “Pues no lo sé, pero te voy a contar una cosa. Yo soy un príncipe nigeriano que tengo una enorme herencia para dejarle a alguien, ya que no tengo descendencia ni familia. ¿No estarás interesado? Solo tendrías que hacer unas gestioncillas de darme dinero y tal…. Si tanto me aprecias, seguro que te interesa darme dinero”.

Pero hay otros intentos mucho más peligrosos, y son los que juegan con el sentimiento primario de urgencia de un familiar cercano. Es cuando los estafadores, según ha alertado la policía contactan con mujeres y las engañan haciéndose pasar por sus hijos. Los estafadores les piden dinero para que hagan frente a un problema inmediato. En algunos casos, han llegado a conseguir más de 2.000 euros jugando con los sentimientos de las víctimas. 

Estos intentos de estafa son fácilmente identificables. Pero hay otros más sofisticados que juegan con una urgencia de un familiar cercano. Este el aviso realizado por la Policía: “Los estafadores contactan con mujeres y las engañan haciéndose pasar por sus hijos para solicitarles, de manera urgente, #dinero con el fin de hacer frente a un problema inmediato”. Según los agentes, en algunos casos han llegado a captar más de 2.000 euros.

Fuentes policiales afirman que es muy elevado el número de personas que caen en esta estafa, y no han tenido tanta perspicacia como estos dos internautas. Lo primero que hay que hacer es desconfiar, avisan, no solo fijarse en los errores gramaticales y ortográficos, y por supuesto, bloquear el contacto. 

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