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Coronel Gómez de Ágreda: "Estamos en una zona gris, en la que no estamos en guerra pero tampoco estamos en paz"

El Coronel del Ejército del Aire ha impartido el seminario "Guerra híbrida e infraestructuras críticas" en vísperas de la cumbre de la OTAN.

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Foto de una mujer con el uniforme militar de rawpixel.com, Freepik.
Foto de una mujer con el uniforme militar de rawpixel.com, Freepik.

En vísperas de la Cumbre de la OTAN, que tiene lugar este miércoles y jueves en Madrid, la Fundación ESYS ha organizado un seminario que ha servido de antesala a los temas más acuciantes que se debatirán en la Cumbre, y cuyo nuevo Concepto Estratégico va a tener un foco importante en la ciberseguridad.

El seminario de ESYS ha estado centrado en el título con el que se presentaba, "Guerra híbrida e infraestructuras críticas", se ha celebrado en formato online, contando con la presencia de Escudo Digital, y el encargado de impartirlo ha sido un experto en la materia como es Ángel Gómez de Ágreda, coronel del Ejército del Aire.

Ángel Gómez de Ágreda ha sido Jefe de Cooperación del Mando Conjunto de Ciberdefensa, así como representante español en el Centro de Excelencia de Cooperación en Ciberseguridad de la OTAN. También ha participado en varias misiones internacionales, entre otras en Afganistán y Senegal, es autor de varios libros entre los que se encuentra el bestseller "Mundo Orwell: Manual de supervivencia para un mundo hiperconectado".

"El panorama de la confrontación se ha complejizado mucho"

El Coronel del Ejército del Aire ha comenzado el seminario recordando el ciberataque que dirigió Corea del Norte contra Sony Pictures en el año 2014. Según ha señalado, la confrontación entre ambas partes se volvió aparentemente simétrica cuando Estados Unidos intervino para apoyar a Sony Pictures, compañía de la que ha remarcado que es de origen japonés y que, por tanto, cabía esperar que fuera Japón quien protegiera sus intereses y no EE.UU. Con este caso, ha querido plasmar la complejidad del entorno que estamos viviendo.

"El panorama de la confrontación, sea bélica o no, se ha complejizado mucho. No es que se haya complicado, sino que se ha vuelto mucho más compleja en el sentido de que hay muchos más actores implicados y muchos más aspectos a tener en cuenta".

"Ahora cedemos una parte de nuestras libertades para garantizar una parte de nuestra seguridad y todos estamos implicados en conseguir esa libertad y esa seguridad. Se ha roto esa simetría que hay entre el estado, las empresas y los ciudadanos. Y en este entorno influye muchísimo el incremento que hay no solamente en la importancia de los riesgos tecnológicos, sino de la percepción de la importancia de estos riesgos tecnológicos".

"La cantidad de datos que estamos compartiendo, está mermando nuestra capacidad para ser libres"

Gómez de Ágreda considera que la percepción de los riesgos tecnológicos ha cambiado, lo que también ha contribuido a agravar la importancia de esos peligros. "Tendemos a pensar que los riesgos que emanan de internet están relacionados con el hecho de que es un mundo digital, pero en realidad tienen mucho más que ver con la usurpación que ha hecho el mundo digital de una parte del mundo físico, o con la hibridación del ámbito cognitivo físico y digital", ha afirmado el coronel, y ha advertido:

"Nos hemos acostumbrado muy rápidamente a interactuar en este mundo social sin pensar en que la piedra angular de toda la libertad es la privacidad. La cantidad de datos que estamos ofreciendo a las grandes empresas, de forma ya no solo gratuita sino casi compulsiva hace que estemos mermando nuestra capacidad para ser libres".

En este sentido, Gómez de Ágreda ha explicado que la libertad se basa en la capacidad para elegir y que esta capacidad para elegir se basa a su vez en el conocimiento, el cual nos permite saber las opciones que podemos elegir y ejercer así nuestra libertad. Sin embargo, ha apuntado que el conocimiento que adquirimos en internet se basa en un constante flujo de información que está contextualizada y distorsionada.

"La piedra angular de nuestra libertad es nuestra privacidad, pero parece que no lo sabemos valorar lo suficiente, todavía menos en el ciberespacio"

"La propia verdad que generamos es una verdad condicionada por las percepciones y las emociones que hemos recibido, no de forma natural sino de un modo artificial. Y en la medida en que esas realidades estén distorsionadas y no se correspondan con la realidad, estarán condicionando nuestra capacidad para elegir. Por lo tanto, la erosión que se está haciendo de la verdad o la realidad en el ámbito cognitivo desde que estamos conectados permanentemente conectados a las redes, está afectando también gravemente a nuestra libertad".

"La piedra angular de nuestra libertad es nuestra privacidad, pero parece que no lo sabemos valorar lo suficiente, todavía menos en el ciberespacio", ha subrayado el coronel. Según él, existen dos razones que nos hacen minusvalorar nuestra privacidad en internet: la primera, "una ignorancia generalizada acerca de los datos y metadatos que circulan en la red y lo que puede hacerse con ellos"; y, la segunda, que malinterpretamos "la distancia que ponen las pantallas a ambos lados".

"Consideramos que la distancia que ponen las pantalla a ambos lados son ventanas a través de las cuales nos asomamos al mundo mientras que, en realidad, son ventanas a través de las cuales el mundo se asoma a nosotros en mayor medida que al revés. El otro lado de la pantalla tiene mucha más capacidad para extraer y monitorizar datos sobre nosotros, que la que tenemos nosotros para hacer lo propio al otro lado de la pantalla".

Para Gómez de Ágreda, esto ha desencadenado en un aumento de los anzuelos que tienen como objetivo afectar nuestra privacidad, como los ciberataques de phishing que buscan robar nuestros datos, como él dice, una información equivalente a nuestro ADN.

"No existen los nativos digitales, existen los huérfanos digitales"

El coronel ha achacado la "ignorancia generalizada" en el entorno digital al imparable avance de las herramientas tecnológicas, a un ritmo que hace que seamos "incapaces de seguirle el ritmo" y, entre otras cosas, a que "estamos viviendo simultáneamente en el mundo físico y en el mundo digital y los dos avanzan a un ritmo distinto, por lo que nos cuesta mucho hacer la transición directa entre uno y otro".

A diferencia de mucha gente, él no cree que pueda ser más fácil para las generaciones futuras porque, como comúnmente se dice, son "nativos digitales". Gómez de Ágreda ha desbaratado esta creencia diciendo que "no existen nativos digitales, existen los huérfanos digitales", una expresión que le "gusta mucho" y que ha atribuido a Ángel Lucho, un antiguo Guardia Civil a quien se ha referido como "un buen amigo".

"No existen los nativos digitales, existen los huérfanos digitales, que es la generación a la que no hemos sabido explicar qué suponía el mundo en el ciberespacio, porque nosotros mismos eramos analfabetos digitales. Por lo tanto, la generación que viene tampoco está preparada para hacer esta transición. Entre otras cosas porque les falta la madurez para comprenderlo".

El experto también ha lamentado que internet y las nuevas tecnologías podrían utilizarse para conseguir un "mundo mucho más libre y democrático", pero que no está siendo así porque los que realmente tienen el control sobre ellas "lo están utilizando para su propio beneficio, y además muchas veces de forma poco prudente".

"La guerra híbrida como tal no existe"

Como ha resaltado Gómez de Ágreda, los riesgos cibernéticos "están por todas partes, pero que no son los únicos que existen" puesto que el entorno digital también implica otros riesgos asociados a una serie de infraestructuras como el Big Data, la inteligencia artificial, el IoT o el cloud.

¿Y quiénes están detrás de los ataques contra infraestructuras críticas? "Fundamentalmente aquellos que van a obtener beneficios de los ciberataques. Normalmente no son directamente los estados sino agentes esponsorizados por los estados, con un crecimiento constante de la actividad y de la concienciación con respecto a estos ataques y una mayor capacidad de reacción de los mismos".

Para el coronel, "la guerra es la guerra" y "no existe una guerra hibrida como tal", sino una "serie de herramientas y amenazas híbridas que se utilizan en la guerra". Así, sustituye el concepto "guerra hibrida" por "confrontación híbrida", y sostiene que una parte importante de la misma es "la guerra de narrativas, en la cual se configuran esas percepciones y emociones. En función de cómo se configuren, estaremos cambiando el mundo". Como ejemplo de ello ha puesto la guerra de Ucrania, donde claramente observa "desinformación por ambos bandos, manipulación de los relatos".

"Se ha cambiado el paradigma, se ha pasado de utilizar la guerra psicológica para apoyar las operaciones físicas, las operaciones bélicas cinéticas, a utilizar las operaciones bélicas cinéticas -bombas y misiles- para generar efectos psicológicos y de narrativa en el relato de la guerra.

Ya no se trata tanto de vencer la batalla sino de vencer en el ámbito del relato, que este sea el que nosotros queremos, aunque luego se desmorone porque no ha sido capaz de mantenerse".

"Nos estamos moviendo en una zona gris, en la que no estamos en guerra pero tampoco estamos en paz"

Actualmente, según Gómez de Ágreda, "nos estamos moviendo en una zona gris, en la que no estamos en guerra pero tampoco estamos en paz. No hay una confrontación directa entre grandes potencias, sino que lo que se produce es 'la muerte por los 1.000 cortes'. No se trata de asentar ningún golpe al adversario que pueda terminar directamente con él, sino de ir dándole suficientes cortes pequeños para ir debilitando su capacidad de resistencia hasta el momento que queda incapacitado para ofrecer ninguna resistencia".

"Esa zona gris nos mantiene a salvo de enfrentarnos con potencias más fuertes que nosotros o de simplemente complicarnos con guerras que van más allá de lo que nos puede interesar, pero al mismo tiempo nos permite lograr los objetivos que nos habríamos marcado para esas guerras. En este tipo de confrontación vale absolutamente todo y, además, normalmente de una forma indirecta. ¿Para qué vamos a atacar a alguien si eso puede hacerlo un tercero? Al final todos los sectores están implicados, sobre todo los sectores que están involucrados no solo con las infraestructuras críticas, sino también con servicios críticos".

El coronel también ha destacado que la criticidad de los servicios e industrias va variando en función de las circunstancias concretas de cada momento, y que las circunstancias también influyen en los objetivos de los ciberataques y en las consecuencias geopolíticas que causan.

"La confrontación híbrida nos afecta a todos. Aunque a ti no te interese la guerra, a la guerra le interesas tú"

En el entorno híbrido, Gómez de Ágreda también considera que el factor humano sigue estando "muy presente" y que la confrontación híbrida "no es entre estados, sino que es una confrontación que nos afecta a todos, a empresas, a particulares y a estados". Y advierte:

"Puede que a ti no te interesa la guerra, pero a la guerra le interesas tú. Por lo menos, sería inteligente conocer lo suficiente acerca de los factores que están interviniendo en esta confrontación para poder sobrevivir lo mejor posible a esta guerra".

"No hay un toldo que nos proteja a todos, sino que cada uno tiene que ir con su paraguas protegiendo su propia parcela, con independencia de que generemos un ámbito legal de ciberseguridad para proporcionar los servicios necesarios para que estas compañías también se puedan proteger".

"El 60% de las empresas que sufren un ataque crítico no sobreviven un año después de haberlo recibido"

Para el coronel, España tiene una de las mejores estructuras de ciberseguridad del mundo y ha sido un país pionero en reconocer el ciberespacio como un dominio más de conflicto. Pero avisa que aunque desde el punto de vista institucional se han dado muchos pasos, nos falta mucho por hacer y ahora mismo tiene una capacidad de respuesta entre los distintos actores bastante asimétrica.

"En cuanto a los ataques desde el ámbito hibrido me gustaría resaltar también que los daños no se limitan a aquellos que provoca el ataque como tal, sino que hay que dar una respuesta a ese ataque, hay un coste creciente de los seguros asociados a los riesgos cibernéticos en los que se incurran, responsabilidades legales que hay que asumir y, sin duda, el daño más grave que provoca es el coste reputacional, que puede llegar a reducir el valor de la empresa a la mitad. De hecho, el 60% de las empresas que sufren un ataque crítico no sobreviven un año después de haberlo recibido, razón más que suficiente para protegerse con contundencia".

"Mi teoría es que las guerras se acabaron en el momento en el que se firmaron la convención de Ginebra y la convención de La Haya"

El seminario "Guerra híbrida e infraestructuras críticas" ha concluido con un turno de preguntas, en el que Gómez de Ágreda ha respondido con estas palabras a la pregunta de si es necesario un convenio similar al de Ginebra para responder a la actual realidad de la guerra o confrontación híbrida.

"Mi teoría es que las guerras se acabaron en el momento en el que se firmó la convención de Ginebra y la convención de la Haya. De hecho, desde entonces la única guerra que se ha declarado me parece que es la Segunda Guerra Mundial. Las guerras han pasado a ser 'de facto' o a ser 'operaciones militares especiales', como en el caso de Ucrania, de tal manera que se pretende eludir la acción de la justicia sobre la guerra, aunque desde mi punto de vista es bastante antinatural".

"En lo que sí se está avanzando es en la elaboración de códigos éticos y de convenciones del ámbito cibernético, más que del hibrido, de equivalentes a la convención de Ginebra y de la Haya para limitar el uso de los ciberataques, especialmente contra infraestructuras críticas, que serían actos contra la humanidad en el ámbito físico", ha apostillado el coronel del Ejército del Aire.