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Drones, una nueva frontera en el mundo de la defensa

Repasamos los casos de uso más relevantes de los vehículos aéreos no tripulados dentro del ámbito militar y de la defensa.

10 minutos

Dron.

Con la entrada en vigor, el pasado 26 de enero, del marco regulatorio europeo para el espacio aéreo de aeronaves no tripuladas U-Space, las autoridades de la Unión Europea han dado un paso significativo en la armonización de normas y procedimientos que regulen las operaciones de vuelo de los drones. Este marco define un espacio geográfico, el llamado U-Space, determinado por los Estados miembros para el vuelo de aeronaves no tripuladas y tiene tres objetivos principales. Uno, establecer procedimientos de seguridad para las operaciones de drones en este espacio aéreo. Dos, definir normas para la integración segura de los sistemas de aeronaves no tripuladas en el entorno de la aviación. Y tres, armonizar la prestación de servicios de drones.

Este marco también toma en consideración la importancia creciente de la dimensión militar y de defensa de los drones, que se ha puesto de manifiesto en la complicada situación geopolítica actual y, especialmente, en la guerra de Ucrania. El U-Space apuesta por alcanzar sinergias tecnológicas entre los sectores civil, de seguridad y de defensa, siguiendo la Estrategia de Drones 2.0 en Europa, que recomienda complementar el uso civil y el militar de las aeronaves no tripuladas, incluyendo las tecnologías contra drones, como un factor clave para el éxito de las capacidades defensivas de la UE. Hoy, hay diversas aplicaciones de los drones para usos militares, que irán ampliándose en el futuro. Vamos a repasar los casos de uso más relevantes de los vehículos aéreos no tripulados dentro del ámbito militar y de la defensa.

Inteligencia, vigilancia y reconocimiento

Entre las aplicaciones defensivas actuales de los vehículos aéreos no tripulados o UAV (Unmanned Aerial Vehicles, por sus siglas en inglés), el informe Drones in Aerospace & Defense, elaborado por Global Data y presentado el pasado mes de enero, señala las misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento entre las más importantes.

Dron MQ 1 Predator.

Este informe recoge tendencias tecnológicas y regulatorias, situación del mercado y casos de uso, centrados en el sector militar y de defensa. En las misiones de vigilancia, los drones se emplean para proporcionar datos de posibles objetivos terrestres utilizando diversos sensores de reconocimiento, como cámaras EO/IR y radares de apertura sintética SAR, que combinan mediante algoritmos la información obtenida en varios barridos para recrear un único barrido virtual. Esta aplicación viene usándose desde la década de 1990, con el dron MQ-1 Predator desarrollado por General Atomics para la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF) y la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Apoyo aéreo cercano

En los últimos años, las capacidades de los drones se han ampliado a misiones activas como las de apoyo aéreo cercano, dirigidas contra objetivos situados cerca de fuerzas amigas. Por ejemplo, una misión de esta clase tendría como objetivo los tanques enemigos que se están enfrentando a fuerzas amigas.

Esta proximidad exige una comunicación intensa y precisa entre los elementos aéreos y las fuerzas terrestres. Tradicionalmente, las misiones de apoyo aéreo cercano las llevaban a cabo aviones y helicópteros de ataque. Sin embargo, en las guerras de Irak, Afganistán y Siria, se han utilizado con frecuencia vehículos aéreos no tripulados para efectuar estas misiones.

Comunicaciones

Un uso tradicional de los drones es el de proporcionar un punto de transmisión de comunicaciones, mejorando la comunicación, ampliando la capacidad en entornos caóticos o con un elevado nivel de tráfico, y permitiendo a otros UAV operar a distancias mayores.

De cara al futuro, el informe Drones in Aerospace & Defense prevé que los drones se utilicen con mayor frecuencia en funciones de comunicación, tanto en el sector comercial como en el militar. En particular, los llamados HAPS (High Altitude Pseudo-Satellites), híbridos de drones y satélites que operan a alturas de 20.000 metros. Los desarrolladores ven los drones como un componente esencial del futuro ecosistema de comunicaciones, ya que permiten la conectividad en áreas remotas y proporcionan una mayor cobertura en áreas urbanas.

Municiones merodeadoras

Las llamadas loitering munitions o municiones merodeadoras son un tipo de armas aéreas en las que la munición se sitúa en modo pasivo durante cierto tiempo alrededor del área del objetivo y ataca una vez localizado dicho objetivo.

Los drones empleados con esta función se autodestruyen en la misión, por lo que también se denominan “drones suicidas”. Sus grandes ventajas residen en que pueden permanecer en la zona hasta que se haya fijado un objetivo, a la par que permiten tiempos de reacción más rápidos contra objetivos ocultos que emergen solo durante breves periodos de tiempo. También destaca su capacidad para superar las dificultades geográficas y eliminar defensas aéreas y vehículos blindados.

Utilizados por Azerbaiyán en la guerra de Nagorno-Karabaj y por ambos bandos en la de Ucrania, son especialmente atractivos para países con ejércitos pequeños que necesitan un arma eficaz y de bajo coste para atacar defensas aéreas y enemigos atrincherados.

Su uso en combate ha aumentado significativamente en los últimos años y se espera que registre un crecimiento sin precedentes en la próxima década. A ello contribuirá el mayor empleo de inteligencia artificial y tecnología de enjambre, el incremento de la modularidad y el aumento de la capacidad de los sensores.

Reabastecimiento aéreo

Dron MQ 25 repostando F 35.

Mirando a los futuros usos militares de los vehículos aéreos no tripulados, encontramos en primer lugar las misiones de reabastecimiento aéreo. Cada vez hay más interés en el empleo de estas aeronaves en tareas de logística y apoyo, como el reabastecimiento en vuelo, reduciendo la carga y el riesgo al que se enfrentan los aviones tripulados. A medida que las potencias militares desarrollan misiles antibuque de mayor alcance, los portaaviones se ven obligados a mantenerse más alejados de la costa, reduciendo su rango de actuación.

Una solución es el desarrollo de embarcaciones autónomas, que podrían suponer un tercio de las flotas en los próximos 20 años, con grandes áreas  para el lanzamiento de aviones no tripulados, como el Testbed de la Royal Navy británica. Pero los sistemas de reabastecimiento de combustible basados en drones se están convirtiendo también en una alternativa esencial, ampliando el alcance de los elementos aéreos. Por ejemplo, Boeing ha desarrollado el UAV de Reabastecimiento Aéreo Basado en Portaaviones MQ-25 Stingray para la Marina de EEUU, que lo emplea en el repostaje de sus F/A-18 Super Hornets, EA-18G Growlers y F-35C. 

Combates aire-aire

La perspectiva de un avión de combate no tripulado es cada vez más viable, gracias al desarrollo de los drones tipo Loyal Wingman y los programas de construcción de aviones de combate de sexta generación que incluyen capacidades autónomas.

Los Loyal Wingman, desarrollados inicialmente por Boeing en Australia, proporcionan a los pilotos de aviones de combate datos sobre amenazas aéreas o terrestres, determinando la proximidad de la amenaza, analizando la inminencia del peligro e identificando las opciones más adecuadas para atacar o eludir a los aviones enemigos.

Aunque es  poco probable que estos drones reemplacen por completo a los pilotos humanos, los datos que les ofrecerán, en combinación con sistemas de software como el Skyborg creado por la USAF, serán clave para tomar decisiones rápidas y conscientes en combate, multiplicando su fuerza y capacidad de supervivencia durante las misiones.

El desarrollo de los drones de combate, actualmente controlados por operadores humanos a distancia, podría conducir a aviones plenamente autónomos. Óscar Ruiz, experto en migraciones y militar de la OTAN, incluye las armas autónomas como una de las cinco tecnologías militares que revolucionarán las guerras. En el caso de los aviones no tripulados, necesitarían estar equipados con sensores y algoritmos que les permitieran identificar un objetivo como hostil para, a continuación, decidir, sin ayuda humana, utilizar o no su armamento y eliminar dicho objetivo.

Los drones autónomos tendrían ventajas como la reducción de daños colaterales en combate, pero plantean inconvenientes como su proliferación o la falta de predictibilidad, sumados al problema ético que plantea permitir a una máquina que decida por sí misma sobre el valor de una vida humana.

Equipos mixtos MUM-T

La formación de unidades compuestas por aeronaves tripuladas y no tripuladas, conocida como Manned-Unmanned Teaming (MUM-T), aspira a revolucionar la autonomía de las misiones aéreas, a la par que mejora su eficacia aumentando la conciencia situacional y las capacidades de toma de decisiones de los pilotos.

El Centro de Aviación del Ejército estadounidense (USA ACE) define los sistemas MUM-T como “el empleo sincronizado de soldados, vehículos aéreos y terrestres tripulados y no tripulados, robots y sensores para lograr una mejor comprensión de la situación, una mayor letalidad y una mejor capacidad de supervivencia”.

Al combinar la inteligencia humana con la inteligencia artificial en los procesos de planificación y toma de decisiones, los equipos MUM-T ayudan a garantizar la precisión, la flexibilidad operativa y la continuidad del aprendizaje automático. Como hemos visto, estos sistemas ya se usan en los drones Loyal Wingman, pero probablemente los aviones de combate de sexta generación también contarán con capacidades para formar equipos, en los cuales la aeronave tripulada pueda controlar localmente los UAV a través de un enlace de datos. Estos equipos podrían incluir drones especializados en reconocimiento, guerra electrónica, ataque e incluso señuelos.

Logística

El informe Drones in Aerospace & Defense señala varios programas en curso dirigidos a utilizar los aviones no tripulados para mejorar las capacidades logísticas de los ejércitos. Uno de estos programas plantea el uso de drones de despegue y aterrizaje vertical (VTOL) para realizar tareas de abastecimiento en la fase final, llevando al punto de destino los suministros traídos por grandes aviones de carga; una tarea realizada hasta ahora por convoyes terrestres. Además de llevar a cabo estas misiones mucho más rápido, los UAV reducen los riesgos humanos, teniendo en cuenta que los convoyes de suministros suelen ser un objetivo atractivo para las fuerzas enemigas. En Estados Unidos, el Cuerpo de Marines explora el uso del K-Dron Max, un helicóptero no tripulado con 2.720 kilos de capacidad, para misiones de carga y reabastecimiento, mientras que la Armada está experimentando con los drones Voly C10 y M20 para misiones logísticas.

Además de los drones VTOL, algunas empresas están explorando el uso de planeadores autónomos lanzados desde aviones de carga como el C-5 o el C-130, para misiones logísticas a larga distancia cuando la entrega por tierra es inviable o peligrosa. Por ejemplo, el Silent Arrow GD-2000 puede transportar hasta 750 kilos a una distancia de 65 kilómetros. 

Búsqueda y rescate

Las misiones de búsqueda y rescate en combate son acciones de alto riesgo realizadas habitualmente con helicópteros tripulados. Para reducir el riesgo al que se enfrentan los pilotos al actuar en ubicaciones próximas a las tropas enemigas durante períodos prolongados, podrían emplearse drones VTOL, muy adecuados para este tipo de misiones gracias a su flexibilidad táctica y su coste relativamente bajo.

El Army Warfighting Experiment británico probó el año pasado el uso de aviones no tripulados de despegue y aterrizaje vertical Hydra XL 300 para el rescate de víctimas. 

Bombardeos estratégicos

A diferencia de los bombardeos tácticos, que apuntan a elementos de valor militar inmediato, los  bombardeos estratégicos tienen como objetivos el ejército y la infraestructura enemigos. Disponer de aviones no tripulados permitiría llevar a cabo estas operaciones de alto riesgo sin poner en peligro las vidas de unos pilotos altamente capacitados.

Dron bombardero B 21 Raider.

El pasado mes de diciembre fue presentado el bombardero estratégico B-21 Raider, destinado a formar la columna vertebral de la flota estadounidense, reemplazando al B-2 Spirit y al B-1B Lancer. A diferencia de los UAV actuales que solo pueden atacar objetivos pequeños en un único punto, el B-21 Raider posee un alcance intercontinental y elevada carga útil, permitiendo operar a distancia en misiones de ataque en áreas en disputa. A todo ello hay que sumar la posibilidad de portar tripulantes, lo que multiplica su versatilidad. 

Plataformas de mando y control

Las actuales plataformas de mando y control C2, que emplean una amplia gama de sensores para obtener datos como posición y estado de los equipos, recursos de combustible, etc., y los procesan para dirigir a las fuerzas sobre el terreno, se ubican en aviones tripulados como el E-3 Sentry AWACS y el E-8 JSTARS. Aunque las futuras plataformas C2 también contemplan el uso de aviones convencionales, existen beneficios potenciales de utilizar plataformas no tripuladas para  esta misión.

En estas plataformas, la tripulación que analiza los datos podría emplazarse en tierra, dejando únicamente los sensores en el vehículo no tripulado. Estas plataformas serían capaces de volar a altitudes muy elevadas, como los citados HAPS, lo que ampliaría el área que pueden cubrir los sensores y disminuiría los riesgos de ser alcanzadas. Además, con el aumento de la resistencia de los UAV mejorará la eficiencia de las misiones, al requerir menos aeronaves para mantener la misma cobertura.

Supresión o destrucción de defensas aéreas

Finalmente, una aplicación de los drones que parece particularmente prometedora para el futuro, especialmente tras su empleo exitoso en la guerra de Ucrania, es la supresión o destrucción de las defensas aéreas enemigas (SEAD/DEAD).

La táctica de estas operaciones se basa en amenazar objetivos clave, obligando a las lanzaderas de misiles tierra-aire enemigas a revelarse y atacar a la aeronave incursora, lo que permite localizarlas y ponerlas en el objetivo de aviones especiales SEAD/DEAD o cazas convencionales.

Los aviones no tripulados son una opción interesante para inducir la respuesta de las defensas aéreas mientras desvían simultáneamente los radares enemigos, ya que su menor coste y la ausencia de tripulación hacen más asumible la posible pérdida de aeronaves propias.