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Las cinco tecnologías militares que revolucionarán las guerras (Parte 1)

La rapidez de implementación de estos desarrollos que fusionan las tecnologías emergentes y el armamento supone un desafío para la comunidad internacional.

Oscar Ruiz -Escudo Digital.

Experto en migraciones y militar OTAN.

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Tecnologías militares disruptivas.
Tecnologías militares disruptivas.

La aplastante y televisada demostración de superioridad tecnológica y armamentística de Estados Unidos en la Guerra del Golfo de 1991 marcó un verdadero punto de inflexión en los asuntos de la guerra, señalando a la aplicación y fusión de las tecnologías emergentes y el armamento como camino a seguir para la victoria militar en el futuro campo de batalla, por un lado, y de cómo mantener (EE.UU.) o usurpar (China, Rusia) la hegemonía mundial por otro.

Y es por eso que hoy en día una de las formas más importantes que los Estados tienen para buscar o incrementar su poderío militar y peso geopolítico es el desarrollo e investigación de nuevas tecnologías para su implementación en seguridad y defensa, y que implica a veces el descubrimiento de alguna de carácter disruptivo, que en determinados casos podría llegar a desestabilizar el sistema de seguridad, a un gobierno o incluso cambiar las leyes de la guerra. Podríamos definir la tecnología disruptiva como: “aquella que convierta en obsoleta una tecnología existente, cambiando desde la forma de operar hasta incluso el propio tejido industrial”[i] aunque en el caso de su aplicación a Seguridad y Defensa iremos añadiendo ciertos matices.

Para formar nuestra propia opinión sobre este asunto tenemos que diferenciar a las tecnologías emergentes, que son consecuencia del proceso natural de avances tecnológicos, de las tecnologías disruptivas o “game changers”, que marcan un antes y un después en su campo y tienen características muy concretas, facilitando una ventaja lo suficientemente grande como para asegurar su posición dominante, o desbancar a una hegemonía.

“Los Estados tienen que estudiar muy cuidadosamente donde emplear sus capacidades económicas puesto que el desarrollo, pruebas y mantenimiento de estas tecnologías son muy exigentes en cuanto a medios económicos y humanos”.

Últimamente casi todos hemos oído hablar de misiles hipersónicos, Inteligencia Artificial o incluso rayos láser, pero aunque es cierto que algunas tecnologías aplicadas a Defensa reciben mucha atención mediática e inversión económica, otras parecen pasar de manera más inadvertida. Muchas de las tecnologías emergentes nunca llegan a ser adoptadas por el mercado militar o lo hacen es de manera limitada. Y es que los Estados tienen que estudiar muy cuidadosamente donde emplear sus capacidades económicas puesto que el desarrollo, pruebas y mantenimiento de estas tecnologías son muy exigentes en cuanto a medios económicos y humanos. Aquí es muy importante el conocido como “uso dual”, que son las tecnologías que tienen aplicaciones tanto en el sector civil como en el de Seguridad y Defensa, y que por su interés global son desarrolladas y aceptadas de manera mucho más rápida, además de que su financiación es mucho mayor por el interés de todos los actores posibles.

En muchos de estos casos, la adopción de estas nuevas tecnologías supone cambiar doctrinas o tácticas militares que llevan impuestas muchos años, por lo que estas situaciones de cambio y/o adaptación a lo preestablecido se suman a la dificultad de asimilación de estos nuevos medios, y además, se tienen que adaptar a las leyes de la guerra, cosa que lo complica aún más.

Es también por esta razón que el ritmo de desarrollo de una tecnología emergente en el sector civil no tiene por qué ser el mismo que su uso en el campo de batalla, ya que una serie de factores económicos, políticos y sociales (morales), deben alinearse para que su uso castrense sea factible. Otro factor que marca el ritmo de desarrollo y asimilación de las tecnologías militares emergentes, especialmente las disruptivas, lo marca en gran medida la competencia, es decir, el desarrollo por parte del adversario de una de estas capacidades nos podría obligar a desarrollar a nosotros dichas capacidades, o al menos las contramedidas necesarias para minimizar nuestra vulnerabilidad.

“El caso de Rusia con el imparable desarrollo de armas hipersónicas y de China, que se plantea como número uno mundial en Inteligencia Artificial, no hace más que acelerar esta imparable carrera tecnológica-armamentística”.

Los Estados involucrados en la Competición Estratégica de las grandes potencias (Estados Unidos, Rusia y China) tienen mucha “culpa” del rápido desarrollo de estas tecnologías y buscan conseguir a través de ellas la superioridad geopolítica respecto a los otros aspirantes a hegemonía. Y hablando de hegemonía mundial, el rápido desarrollo y asimilación de tecnologías emergentes supondrían un desafío a los Estados Unidos y, por lo tanto, a la estabilidad mundial tal como la conocemos. La explosión de nuevas tecnologías militares emergentes son vistas por parte de Estados Unidos como una oportunidad para mantener su superioridad estratégica mundial, y por parte de Rusia y China como una manera de reducir la diferencia del poderío militar existente hasta ahora. El caso de Rusia con el imparable desarrollo de armas hipersónicas y de China, que se plantea como número uno mundial en Inteligencia Artificial, no hace más que acelerar esta imparable carrera tecnológica-armamentística.

Michael O´hanlon[ii] nos brinda un interesante documento al respecto que se puede ver más abajo en el que divide las tecnologías emergentes en Defensa en cuatro categorías:

  • Radares y Sensores
  • Ordenadores y Sistemas de Comunicaciones para trasmitir información.
  • Proyectiles, Sistemas de Propulsión y Plataformas de armas y la tecnología necesaria para que funcionen.
  • Otros sistemas de armas y tecnologías relativamente nuevas o recientes.
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Figura 1.Tabla de Tecnologías Emergentes de Michael O´hanlon. Fuente: FORECASTING CHANGE IN MILITARY TECHNOLOGY, 2020-2040 MICHAEL O’HANLON.

Pero nosotros hoy vamos a ver en esta introducción una visión general de lo que podría significar para la Seguridad y Defensa cada una de las cinco tecnologías militares emergentes y disruptivas que vamos a tratar en las próximas semanas de una manera más profunda.

Estas tecnologías son muy complejas y extensas en su desarrollo por lo que daremos aquí solo un repaso superficial para tratarlo más profundamente en artículos posteriores. Para elegir estas cinco tecnologías de entre algunas decenas que se están desarrollando hemos tomado como base el último informe del Servicio de Investigación del Congreso norteamericano que, entre otras, destacó la situación general y la necesidad urgente de financiación y desarrollo de:

  1. Inteligencia Artificial
  2. Sistemas de Armas Autónomas
  3. Armas Hipersónicas
  4. Armas de Energía Dirigida
  5. Tecnología Cuántica

Inteligencia Artificial

El Parlamento europeo define la Inteligencia Artificial como la habilidad de una máquina de presentar las mismas capacidades que los seres humanos, como el razonamiento, el aprendizaje, la creatividad y la capacidad de planear. 

La IA permite que los sistemas tecnológicos perciban su entorno, se relacionen con él, resuelvan problemas y actúen con un fin específico. La máquina recibe datos (ya preparados o recopilados a través de sus propios sensores, por ejemplo, una cámara), los procesa y responde a ellos. Los sistemas de IA son capaces de adaptar su comportamiento en cierta medida, analizar los efectos de acciones previas y de trabajar de manera autónoma. 

Podemos dividir a la IA de manera general en Artificial Narrow Intelligence (ANI) y a la Inteligencia Artificial General (AGI) que, sin entrar en mayores complejidades (que vaya si las tiene), podríamos definir a la primera, como un tipo de inteligencia más inflexible, que no se adopta ni se adapta a los requisitos de un sistema y cuya función seria básicamente en centrarse en un trabajo único y dedicar toda su complejidad a él. Y por otro lado, la Inteligencia Artificial General que correspondería a la habilidad hipotética de un agente inteligente (cualquier cosa que pueda percibir el ambiente y tomar acciones de manera autónoma para alcanzar una meta) de entender y aprender cualquier labor que un ser humano puede ejecutar.

Hasta ahora la inteligencia Artificial Narrow o ANI está siendo usada en un buen número de herramientas de Defensa como podrían ser:

  • Vigilancia y Reconocimiento
  • Logística
  • Operaciones Cibernéticas
  • Mando y Control
  • Inteligencia
  • Vehículos Autónomos y Semiautónomos

El objetivo básico que se buscaría con este tipo de inteligencia sería, por un lado, eliminar parcialmente la herramienta humana para que estos se dedicaran a tareas más complejas y específicamente cognitivas, y, por otro lado, simplemente mejorar el resultado de los humanos en determinadas tareas:

  • Reaccionar mucho más rápido que un sistema dirigido por un ser humano,
  • Analizar mucha más información disponible sin saturación  y,
  • Facilitar nuevos conceptos de operaciones militares, como podría ser el “Swarming” (o enjambre), con el famoso ejemplo de los drones que coordinan e interactúan entre ellos para llevar a cabo una misión dada)

Aunque desde luego no todo es tan bonito y existe una serie de riesgos y problemas al utilizar la AI en estas herramientas de Defensa, ya que los algoritmos pueden tener sesgos en sus modelos de datos, como por ejemplo los errores de la identificación facial biométrica que se debe a la falta de diversidad de imágenes con las que el sistema habría sido entrenado e incluso cometiendo errores respecto del género. Estos tipos de errores en el ámbito militar podrían tener consecuencias terribles para la seguridad, porque ¿qué ocurriría si estos sesgos o variaciones son introducidas conscientemente por el enemigo para engañar el sistema? Aquí desde luego no habría una segunda opinión humana y la amenaza no se eliminaría.

Sistermas de armas autónomas

Al igual que otro tipo de tecnología militar emergente, las armas autónomas todavía no tienen una definición internacionalmente aceptada, pero el departamento de defensa norteamericano definiría estas armas como las capaces de identificar y golpear al objetivo con el arma que el mismo vehículo lleva incorporada sin ningún tipo de control humano en este proceso.

Armas autónomas.
Armas autónomas.

Este tipo de sistemas sería diferente de otro tipo de sistemas de armas en los cuales los humanos pueden monitorizar y parar el funcionamiento del arma, como puede ser el actual caso de los drones en misiones de combate, donde la decisión última siempre es tomada por un equipo de humanos que evalúa la situación y decide si atacar el objetivo, sea este humano o material y parar la agresión en caso de duda.

Estas armas requerirían un algoritmo y sensores que les permitieran clasificar, por sí mismo, a un objetivo como “hostil” y posteriormente decidir, sin ayuda humana, si utilizar su armamento y eliminar el objetivo.

Las armas autónomas  tendrían una serie de ventajas como podrían ser la reducción de daños colaterales en un combate, especialmente de vidas humanas civiles, al poder estos sistemas diferenciar combatientes de no combatientes o situaciones en las cuales el personal civil correría serio peligro en caso de ataque a infraestructuras e instalaciones determinadas.

Pero también se enfrenta a dos inconvenientes que actualmente tienen difícil solución:

-La inmoralidad de su uso, ya que estaríamos dando permiso a una máquina para que decidiera sobre el valor de una vida humana e incluso la Organización de Naciones Unidas a través de su presidente, Antonio Guterres, ha solicitado que este tipo de armas sean prohibidas por la comunidad internacional.

-Y la amenaza a la Seguridad propia que este tipo de sistemas autónomos supondrían debido precisamente en su autonomía decisional vinculada a un software que podría conllevar a una amenaza de proliferación, escalada no deseada, poca predictibilidad e incluso peligro de uso de armas de destrucción masiva.

Armas hipersónicas

Aunque en este artículo solo veremos algunos datos básicos de las armas hipersónicas para tratarlo más profundamente en su texto específico, sí podemos adelantar que existen corrientes de análisis que aseguran que los misiles hipersónicos no son una tecnología disruptiva para Defensa y que no difieren mucho de los actuales misiles existentes, debido a que los actuales misiles de los que dispone China y Rusia, aunque fueran más fáciles de defender por su trayectoria y velocidad constantes, enviados en gran cantidad a la vez tendrían el mismo éxito que los mencionados misiles hipersónicos.  Aun así los misiles hipersónicos cuentan con más posibilidades que los ICBM[ix] y la prueba es la actual “carrera armamentística” que estamos viviendo en el estudio, desarrollo y construcción de este tipo de misiles por parte de Estados Unidos, China y Rusia.

Las armas hipersónicas son misiles que alcanzan como mínimo la velocidad de Match 5 (6.125 kilómetros por hora) y que a diferencia de los misiles balísticos que también pueden alcanzar esas velocidades, la trayectoria que describe es cambiante, por lo tanto mucho más difícil de prever y por lo tanto interceptar. Además estos misiles pueden llevar ojivas nucleares, lo que complica de sobremanera el asunto, puesto que una vez lanzado, el país atacado podría no saber con qué tipo de carga está usando el enemigo el misil y causar una respuesta o defensa nuclear.

Armas hipersónicas.
Armas hipersónicas.

Como acabamos de mencionar, los presupuestos para el desarrollo de este tipo de armas han aumentado considerablemente tanto en los Estados que luchan por la hegemonía mundial como por aquellos que con menor presupuesto y ambición, si han visto en este tipo de armas una posibilidad de “adelantar” a sus oponentes o simplemente dar un paso adelante en la búsqueda de una hegemonía regional como podría ser el caso de Turquía.

Las armas hipersónicas se dividen actualmente en dos tipos:

-Misiles de Crucero o Hypersonic Cruise Missile (HCM). Estos misiles disponen de propulsión durante todo el recorrido y vuelan a altitudes más bajas que los HGV (como máximo a 30 km de altura). La propulsión se consigue mediante el uso de estatorreactores (ramjet) o super estatorreactores (scramjet), consiguiendo velocidades superiores a Mach 6 (7.156 km/h). Estos misiles tienen la capacidad de variar a de rumbo y de trayectoria así como de efectuar maniobras evasivas a altas velocidades, antes de dirigirse hacia su objetivo.

-Misiles deslizantes o Hypersonic Glide Vehicle (HGV), que se lanzan a la atmósfera a alturas superiores a los 50 km mediante cohetes (o incorporándolos a misiles balísticos), desde donde descienden hacia su objetivo planeando, a velocidades hipersónicas. En esta fase, al no disponer de sistema propulsor, siguen una trayectoria descendente, alternando fases de picado y de planeo, aprovechando las capas de la atmósfera, hasta situarse sobre su objetivo.

Armas de Energía Dirigida (SED)

Podemos definir los Sistemas de Energía Dirigida (SED) dirigida como aquellas que usan un haz de energía electromagnética concentrada para incapacitar, deshabilitar o destruir equipo, instalaciones y personal enemigo[iii], siendo sin duda el “rayo láser” el primer y más común ejemplo (aunque no el único) de este tipo de tecnología.

Las posibilidades defensivas de estas armas son incontestables y varían desde la defensa de ataques de enjambres de aviones no tripulados, misiles de crucero, ataques con morteros, barcos u otros vehículos no tripulados e incluso para la interceptación de misiles balísticos. La posibilidad de ajustar la potencia o cantidad de energía que queremos usar nos permite poder decidir sobre el daño a ocasionar en el enemigo.

En esta tecnología, como veremos en su artículo correspondiente, se trabaja hace años por reducir el tamaño y peso del aparato soporte y la potencia del láser, además del coste tanto de desarrollo como de utilización.

Los sistemas de energía dirigida se pueden dividir en tres categorías, atendiendo al origen de su fuente de energía[iv]:

  • Láseres de Alta Potencia (HEL–High Energy Laser), que basan su funcionamiento en la excitación de átomos para liberar fotones en potentes ráfagas de luz.
  • Armas de Radiofrecuencia, que radian energía electromagnética en altas frecuencias. También llamadas ‘Microondas de Alta Potencia’ o HPM (High Power Microwaves). Gran parte de los sistemas de armas dependen en gran medida de multitud de componentes electrónicos, lo que los hace muy vulnerables a la radiación de microondas.
  • Haces de partículas (CPBW–Charged Particles Beam Weapons), que utilizan grandes cantidades de partículas atómicas y subatómicas moviéndose a velocidades cercanas a la de la luz.
Tecnología láser.
Tecnología láser.

Tecnología cuántica

Dentro de la cuántica, una tecnología en la que se han dado pequeños pero decisivos pasos en los últimos 50 años, tenemos que centrarnos para el ámbito de seguridad y defensa en la computación cuántica, cuya definición podría ser “Una rama de la informática que se basa en los principios de la superposición de la materia y el entrelazamiento cuántico para desarrollar una computación distinta a la tradicional”. En teoría, sería capaz de almacenar muchísimos más estados por unidad de información y operar con algoritmos mucho más eficientes a nivel numérico, como el de Shor o el temple cuántico.

Esta nueva generación de superordenadores aprovecha el conocimiento de la mecánica cuántica —la parte de la física que estudia las partículas atómicas y subatómicas— para superar las limitaciones de la informática clásica. Aunque la computación cuántica presenta en la práctica problemas evidentes de escalabilidad y decoherencia, permite realizar multitud de operaciones simultáneas y eliminar el efecto túnel que afecta a la programación actual en la escala nanométrica.

La tecnología cuántica es de uso dual, por lo que interesa al ámbito privado, a la sociedad civil y gobierno. Esto está acelerando el proceso de inversión y desarrollo para defensa, donde esta tecnología afectara y mejorara todos los dominios propiamente militares existentes. Se espera que la revolución cuántica en el sector militar mejore, acelere y explote sustancialmente todos los sistemas de Defensa existentes, pero sin llegar a crear necesariamente un nuevo tipo de arma.

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Krelina, M. Quantum technology for military applications. EPJ Quantum Technol. 8, 24 (2021).

En cuanto al uso propiamente militar de la tecnología cuántica podemos destacar su importancia en tareas ISTAR que podemos resumir en la adquisición, proceso, explotación y diseminación de información de inteligencia y que actualmente es una capacidad absolutamente fundamental para la resolución de operaciones militares precisas.

Por otro lado, se va a mejorar drásticamente la Situational Awareness o Conciencia Situacional en todos los dominios de batalla. Las posibilidades de radares y sensores con tecnología cuántica son infinitas, y dotarían a los equipos y vehículos militares de una información privilegiada de su entorno, incluyendo por ejemplo una perfecta lectura del fondo del mar destacando sin problemas submarinos o minas enemigas inmediatamente detectadas y localizadas desde puntos geográficos remotos.

¿Son las tecnologías emergentes disruptivas un desafío a la estabilidad estratégica?

Como conclusión a esta primera entrega, cuando nos damos cuenta del potencial de algunas de estas tecnologías emergentes nos surgen algunas preguntas: ¿son las tecnologías emergentes disruptivas un desafío a la estabilidad estratégica? ¿Hasta qué punto su desarrollo se puede vincular a las temidas armas nucleares?

“Estos importantes desarrollos tecnológicos suelen estar en manos de actores estatales, pero ¿qué ocurrirá cuando llegue también a actores no estatales?”

Un elemento a tener en cuenta sobre el desarrollo y uso de estas nuevas armas versa sobre su moralidad y ética, sobre todo cuando mencionamos las armas nucleares de fondo, y es que pensar en armas que pueden decidir por ellas mismas sin intervención humana, o capacitar a plataformas ofensivas de poder de decisión autónomo nos introduce en terreno desconocido… y terrible.

Las implicaciones que las tecnologías militares emergentes podrían tener en la guerra del futuro (y presente) y la estabilidad estratégica mundial son muy difíciles de predecir, podrían alterar la geopolítica mundial, pero también tendría importantes implicaciones para la seguridad internacional, la política de defensa, el gobierno y el control de armas. Y solo hay que darse cuenta que estos importantes desarrollos tecnológicos suelen estar en manos de actores estatales, pero ¿qué ocurrirá cuando llegue también a actores no estatales? Somos testigos de ello en el caso de los drones y vehículos no tripulados, que tardaron poco tiempo de ser una tecnología emergente a una posibilidad accesible y barata para su uso por grupos no gubernamentales, criminales y terroristas.

La rapidez de desarrollo de estas tecnologías supone un desafío para la comunidad internacional, ya que evoluciona más rápido de lo que podemos legislar y controlar en cuanto a seguridad, y por consiguiente, a estabilidad.

 

Notas a pie de página:

[I] PATRICIA LÓPEZ VICENTE (2009): Tecnologías Disruptivas. Mirando el futuro Tecnológico. En Boletín de Observación Tecnológica en Defensa nº 25, pp 16-19. 

[II] FORECASTING CHANGE IN MILITARY TECHNOLOGY, 2020-2040. MICHAEL O’HANLON

[III] Joint Chiefs of Staff, Joint Electromagnetic Spectrum Operations, Joint Publication 3-85, May 22, 2020, GL-6. 

[IV] Priego, Rafael (2020), «Sistemas de energía dirigida. Nuevas posibilidades para la defensa aérea», Global Strategy Report, No 44/2020.