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Defensa

Terrorismo en África: un peligro que compromete la seguridad de la UE

El terrorismo está expandiéndose de manera exponencial en el territorio africano, de acuerdo con el diagnóstico de la Organización de Naciones Unidas. Una amenaza de la que Europa debe tomar buena nota.

Periodista

13 minutos

Terrorismo en Africa.

El Sahel, la zona del lago Chad, Somalia, Nigeria y el norte de Mozambique son los principales focos del terrorismo en África. Para combatirlo, resulta clave fortalecer el papel y los recursos de las autoridades y comunidades locales, señalan las expertas consultadas por Escudo Digital.

Mientras crecen en un 70% las acciones criminales de los yihadistas en el Sahel, se ha documentado que los mercenarios rusos de Wagner están matando y destruyendo indiscriminadamente en la zona. El futuro pasa por una mayor autonomía en el gobierno de las comunidades locales, que necesitan ayuda y cooperación internacionales en ámbitos como la educación, la alimentación y el desarrollo de más recursos energéticos y laborales para afrontar con más posibilidades de éxito la lucha contra el terrorismo que se está gestando en el corazón de África. 

El crecimiento de la influencia yihadista en el Sahel y de la actividad de los mercenarios rusos de Wagner son, en definitiva, factores que debilitan la cohesión, seguridad y prosperidad de la comunidad africana, altamente expuesta a la pobreza, los desastres climáticos y la falta de atención sanitaria y oportunidades formativas y laborales.

Coordenadas del potencial de desarrollo africano

África es el segundo continente más grande del mundo, después de Asia, y cobija una extraordinaria diversidad de culturas, idiomas, religiones, paisajes y recursos naturales. La heterogénea comunidad africana atesora también una historia rica y compleja, que abarca desde las antiguas civilizaciones de Egipto y Kush hasta los movimientos de liberación y la lucha contra el apartheid en el siglo XX. África representa también un potencial formidable en el ámbito de la economía gracias a los recursos naturales que alberga, con cantidades muy estimables de petróleo, gas, minerales y tierras fértiles para la agricultura.

Sin embargo, el crisol de pueblos y naciones africanas afrontan una serie de retos mayúsculos, entre los que figuran la pobreza, la falta de acceso a servicios básicos como la educación y la atención médica, y la inestabilidad política.

Como consecuencia de esas dificultades, especialmente de la inestabilidad social y económica, y de los diferentes conflictos que azotan a los pueblos africanos, el terrorismo está expandiéndose de manera exponencial en el territorio africano, de acuerdo con el diagnóstico de la Organización de Naciones Unidas. El grupo poblacional más afectado por este fenómeno son las mujeres y las niñas. Los grupos terroristas se aprovechan de las tensiones intercomunitarias e inseguridad alimentaria, que provocan las disrupciones climáticas, generando un sentimiento de incertidumbre y desamparo en amplias capas de la población.

11 S, de 2001: hito terrorista africano

Helena Cardona Garriga, politóloga e investigadora sobre África, explica a Escudo Digital que "el terrorismo en África no es un fenómeno reciente, pero el terrorismo islámico aparece con fuerza a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001. De todas formas, no hay que olvidar que Al Qaeda ya había atentado en Nairobi (Kenia) en 1997 contra la embajada estadounidense de la ciudad".

El terrorismo islámico aparece con fuerza a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Preguntada acerca de cuáles son las zonas más afectadas por el terrorismo en África, Aurora Moreno Alcojor, periodista especializada en asuntos africanos, nos apunta que “la zona del Sahel es sin duda una de las regiones más afectadas, aunque también ha habido fuertes episodios de conflictividad armada en otros lugares como el norte de Mozambique, Nigeria, Somalia y la zona del lago Chad”. El caso es que el terrorismo islámico o islamista opera en diversas zonas, como señala la politóloga Helena Cardona: “Aunque el mensaje general de los terroristas sería la aplicación de la ley islámica, cada uno tiene causas locales muy específicas y no se entienden sin analizar cada una de ellas". Por ejemplo, señala Cardona, "no es lo mismo la aparición de Boko Haram en Nigeria que Al Shabaab en Somalia, ya que cada grupo terrorista nace en contextos políticos muy diferentes. Por lo tanto, los factores políticos que propician el terrorismo islámico varían de un lugar a otro. No obstante, existen elementos en común como la falta de estructuras de Estado en zonas remotas (cuerpos de seguridad, servicios públicos), la falta de oportunidades económicas, y la corrupción generalizada. Estos elementos no explican la causa del terrorismo en sí, pero sí que facilitan su expansión".

En el contexto de actividad terrorista en el Sahel, juega un papel crucial la guerra en Mali, que se ha prolongado durante los últimos diez años. Para atenuar sus efectos y combatir terrorismo, la comunidad internacional ha realizado el mayor despliegue de misiones internacionales de la historia en un solo territorio, aunque esa presencia militar no ha impedido que los grupos de corte yihadista hayan logrado presencia en más del 75% del territorio maliense. Esa influencia yihadista también se ha extendido por buena parte de Burkina Faso y Níger, una triple frontera en la que las acciones criminales de los fundamentalistas han crecido en un 70% en los últimos tiempos, según se detalla por parte del Instituto Español de Estudios Estratégicos.

“En 2012, teníamos unas 60 muertes anuales en la región de la triple frontera de Mali, Níger y Burkina Faso. Hoy tenemos entre 5.000 y 6.000. En este periodo, hemos pasado de miles a millones de desplazados. Mientras, vemos que la respuesta política internacional sigue siendo la misma, aunque solo provoca más violencia. Hay que escuchar a las voces locales que piden que se ponga en el centro la seguridad humana frente a la defensa y seguridad militar”, considera Iván Navarro, investigador de la Escola de Cultura de Pau de la Universitat Autònoma de Barcelona y autor del informe Sahel: una década marcada por la inestabilidad en la triple frontera.

Claves del crecimiento sostenido del terrorismo

Pilar Rangel, profesora asociada de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad de Málaga, así como reconocida experta en Terrorismo Internacional y colaboradora habitual de Escudo Digital, considera que "es necesaria la presencia europea en el Sahel, especialmente en Mali y Burkina Faso, no sólo desde el ámbito de la seguridad regional y de la seguridad para Europa sino porque los huecos que dejemos serán cubiertos por otros países, como es el caso de Rusia". En ese sentido, aclara que "el terrorismo organizado no ha parado de aumentar en estos países unido a la presencia de Wagner, que, al no tratarse de una fuerza antiterrorista, de lo que se ha encargado es de proporcionar seguridad y proteger los recursos mineros, por lo que los grupos yihadistas tienen una mayor libertad de movimiento, hasta el punto de que han llegado muy cerca de Bamako. Y es que Wagner no está en el Sahel para combatir el terrorismo yihadista". Al tiempo que explica que “el marcado aumento de la cantidad e intensidad de los ataques yihadistas en países costeros africanos como Benín, Togo, Ghana y Costa de Marfil en el último año y medio demuestra la existencia de una amenaza creciente del terrorismo en la zona. Junto a esos ataques terroristas, ha crecido la afluencia de predicadores islámicos más radicales, que han facilitado la obtención de un punto de apoyo en las comunidades locales por parte de los yihadistas. El principal foco de reclutamiento de los terroristas son los pastores, los jóvenes desempleados y los migrantes".

En ese sentido, aclara la experta, es "fundamental que los países del Golfo de Guinea fortalezcan su seguridad con una mayor cooperación militar en términos de inteligencia con Burkina Faso y Mali". En síntesis, Rangel explica que "el Sahel es un escenario muy complicado y el enfoque debe ser militar unido al no militar. En el ámbito militar, hay que dar una mayor prioridad a las operaciones de inteligencia unidad a operaciones conjuntas con otros actores de la zona y hacerlo de forma coordinada".

El factor medioambiental como intensificador del fenómeno terrorista

Interpelada sobre hasta qué punto los desastres climáticos están funcionando como catalizadores del reclutamiento de los grupos terroristas y de las acciones terroristas, la periodista Aurora Moreno, ganadora del Premio Casa África 2020 por su ensayo “El cambio climático en África. Efectos, estrategias de adaptación y soluciones desde el continente” explica que, “es cierto que, en lugares dependientes de la meteorología para garantizar los cultivos, las alteraciones provocadas en el clima tienen un efecto directo en la seguridad alimentaria de las poblaciones y pueden terminar facilitando el reclutamiento de jóvenes por parte de grupos armados, ante la inexistencia de otras alternativas. Sin embargo, es importante señalar que estas situaciones de inseguridad alimentaria responden también a cuestiones políticas, de gestión, de uso de la tierra, etc…

Moreno explica también por qué las mujeres y las niñas son las más afectadas por el terrorismo: “La violencia, tanto de los grupos terroristas como de las fuerzas de represión desplegadas contra ellos, afectan enormemente a la población civil, y especialmente a las mujeres, que son habitualmente las encargadas de la alimentación y responsables del cuidado de los hijos y la familia. En muchas ocasiones, los atentados han provocado la pérdida de los hogares y el desplazamiento de familias completas, lo que tiene un fuerte impacto económico y emocional en la población, provocando además la pérdida de escolarización para niños y el tener que asentarse en un lugar desconocido. Además, las mujeres son en muchos casos víctimas de violencia sexual por parte de los grupos armados”. 

El caldo de cultivo de conflictos e inestabilidad como potenciador terrorista

Para comprender la gravedad del problema del terrorismo, resulta pertinente citar unas palabras recientes de la vicesecretaria de la ONU, Amina J.Mohammed, para quien el terrorismo representa una gran amenaza para la paz y la seguridad internacionales “y en ningún lugar se ha sentido esta amenaza con mayor intensidad que en África”. En ese sentido, Amina J.Mohammed destaca que los terroristas y extremistas violentos “han aprovechado la inestabilidad y los conflictos para aumentar sus actividades e intensificar los ataques en todo el continente”. Tanto es así que la alta representante de la ONU lamenta que las plataformas digitales “facilitan más que nunca la difusión del odio y la desinformación”.

“Mientras se produce la retirada y reorganización del ejército francés en África, los países que deja son ocupados por Rusia que, a través de Wagner, son los verdaderos destructores de África”

En el horizonte de resolución de esos conflictos, Pilar Rangel apunta la necesidad de una mayor toma de decisiones por parte del pueblo africano en la construcción de un destino libre de tutelas extranjeras y liberado del flagelo terrorista: “África ya no quiere el neocolonialismo, el paternalismo y la condescendencia de Francia. Los pueblos africanos quieren una soberanía real y no una fachada. En todo esto, Francia ya no tiene lugar: África quiere el fin de Francafrique. Mientras se produce la retirada y reorganización del ejército francés en África, los países que deja son ocupados por Rusia que, a través de Wagner, son los verdaderos destructores de África y que están ahí para recoger los países como fruta madura: se posicionan en Mali, RCA, Sudán y Burkina, creando un efecto dominó donde, como ha quedado demostrado documentalmente, destruyen roban y matan violentamente”.

Soldado francés.

En esa línea, para contextualizar la realidad geoestratégica del fenómeno terrorista en África, resulta de gran interés un estudio que ha publicado al respecto el Observatorio Internacional de Estudios sobre el Terrorismo titulado “La fragilidad estatal como facilitador del terrorismo en África Occidental”.

El informe pone de relieve que las misiones y estrategias seguidas en la última década contra el terrorismo no están deparando “los resultados esperados en el Sahel Occidental, que se ha convertido en una de las regiones del mundo más afectadas por el terrorismo yihadista, especialmente en la zona que abarca Malí, Burkina Faso y Níger”.  Para articular una adecuada lucha contra esa clase de violencia, este organismo propone una fórmula que concilie “seguridad, gobernanza, desarrollo económico y educación, incluyendo, por tanto, nuevas variables que en un principio eran ajenas al ámbito de la seguridad”, para rebajar y aminorar todo lo posible la incidencia de terrorismo yihadista.

Por qué un plan antiterrorista debe ser una prioridad para la Unión Europea

Helena Cardona Garriga, investigadora sobre África, matiza que "el terrorismo en el Sahel es una cuestión que afecta principalmente a la población del Sahel y en último caso a Europa debido a la migración que huye de la inseguridad. La lucha antiterrorista debe venir de los propios países africanos y desde que el conflicto maliense se expandió por el Sahel, la UE ha implementado diversos programas de cooperación y ayuda a la población más afectada por el terrorismo".

“Un plan antiterrorista competente no debe estar planteado de manera unilateral, solo por parte de la UE, sino que debe estar al servicio de los socios africanos”.

En ese sentido, la experta en la realidad africana señala que, "la UE no tiene ejército propio, pero sí cuenta con las fuerzas de seguridad de cada Estado miembro, actores diplomáticos y organismos para el desarrollo que pueden ser movilizados para acompañar las iniciativas africanas en favor de la paz. Es decir, un plan antiterrorista competente no debe estar planteado de manera unilateral, solo por parte de la UE, sino que debe estar al servicio de los socios africanos".

El papel de España contra el terrorismo africano

Cardona Garriga contextualiza que "España, por su posición geográfica, es un actor que tiene fuertes vínculos con Marruecos y uno de los primeros puntos de llegada de personas migrantes. La migración tanto de origen saheliano, como la de otros orígenes, preocupa mucho a los líderes europeos y españoles, sobre todo aquellos que ven en el discurso anti-inmigración una oportunidad de ganar elecciones. Pero las devoluciones en caliente y la externalización de fronteras no frenan la llegada masiva de personas ni tampoco las causas que empujan a estas personas a huir de sus casas".

La politóloga especializada en divulgar la realidad africana explica que "en 2016 la UE impulsó el proyecto GAR-SI Sahel (Grupos de Acción Rápida, Vigilancia e Intervención), un programa de formación policial y militar liderado por la Guardia Civil española, con la participación de la Gendarmería Nacional de Francia, el Arma de Carabineros de Italia y la Guardia Nacional Republicana de Portugal. Con un presupuesto de 41,6 millones de euros, el objetivo es formar personal policial en los seis países beneficiarios del proyecto (Burkina Faso, Chad, Mali, Mauritania, Níger y Senegal). Los resultados han sido más o menos favorables en cuanto al número de personal formado, alrededor de 1700, aunque el proyecto también ha sido víctima de ataques terroristas. No obstante, los retos en seguridad son enormes y es evidente que la iniciativa queda corta a la hora de abordar la problemática del terrorismo".

Estrategias de la Comunidad Internacional y de las naciones africanas para minimizar el terrorismo

La investigadora sobre África considera al respecto que "primero hay que analizar cuáles son las causas locales que propician la aparición de grupos terroristas. En Mali, el terrorismo islámico está relacionado con la guerra civil de Argelia en los años 90 y la caída de Muammar Gaddafi en Libia en 2011. Ambos factores externos se mezclan con conflictos locales ya existentes como el movimiento secesionista Tuareg o la convivencia con los grupos armados de crimen organizado en el Sahel. Esta situación específica de Mali no es comparable a la situación de Boko Haram en Nigeria y, por tanto, las estrategias para mitigar el conflicto han de ser adaptadas a cada caso".

La politóloga española señala, así mismo, que "tradicionalmente, las estrategias y soluciones siempre han pasado por la vía militar. No obstante, la solución militar solo es una parte de las muchas soluciones. De hecho, en muchos países africanos los ejércitos no cuentan con recursos necesarios debido a la corrupción endémica que explica la falta de armamento o sueldos dignos. Además, la presencia del ejército no es sinónimo de desarrollo y oportunidades económicas".

“Luchar contra el terrorismo en África significa luchar contra las desigualdades económicas, erradicar la corrupción y fortalecer unas estructuras de Estado”.

En ese sentido, Cardona aclara que "en los últimos meses, se ha comprobado que la intervención militar francesa en el Sahel (que llegó en Mali en enero 2013) ha fracasado. No solo no ha pacificado la región sino que el terrorismo se ha expandido y además la población local ha criticado duramente la intervención militar extranjera. Los franceses han decidido abandonar la región y replegarse en Níger, dejando el vacío al grupo Wagner, el grupo de seguridad privada de Rusia". Al tiempo que se muestra muy crítica con "la intervención militar francesa. Creo que es un ejemplo de cómo enviar un ejército extranjero para solucionar un conflicto local no ha servido para llevar la paz".

Salida a las situaciones de conflicto y terrorismo en África

Cómo síntesis de su análisis, Cardona Garriga estima que la solución al conflicto "siempre pasa por los actores locales, es decir autoridades gubernamentales y sociedad civil. Luchar contra el terrorismo en África significa luchar contra las desigualdades económicas, erradicar la corrupción y fortalecer unas estructuras de estado apoyadas por las comunidades locales. También significa apoyar a la población a adaptarse al impacto de la crisis climática y trabajar por la seguridad alimentaria. Todo lo que se organice desde fuera, sin el apoyo o participación de la sociedad local, no será una solución duradera".

Un diagnóstico con el que coincide la experta en terrorismo internacional Pilar Rangel, quien considera que resulta fundamental "tener en cuenta a todos los actores implicados en la zona, así como la protección y la percepción de la población civil y las realidades locales, una lección que hasta ahora no parece haberse tenido en cuenta. La estrategia debe ser a escala regional y multisectorial, partiendo de la idea de que hay que ofrecer soluciones africanas a problemas africanos". 

Consideraciones que convergen con la visión de futuro de este problema por parte de la vicesecretaria general de la ONU, Amina J.Mohammed, quien considera que la solución a la problemática terrorista que hay en África pasa por el hecho de que “las estrategias antiterroristas tienen más posibilidades de abordar las necesidades y preocupaciones de la sociedad en su conjunto cuando captan y reflejan un amplio abanico de voces, incluyendo la sociedad civil, las minorías, los jóvenes y el sector privado”. Al tiempo que pone en valor el papel que pueden jugar las organizaciones regionales en la lucha antiterrorista, ya que “los retos que plantean los grupos terroristas y extremistas violentos sólo pueden afrontarse mediante enfoques adaptados a los contextos locales”.