Sesiones fotográficas de Boudoir: cuando lo barato puede salirte muy caro

No es seda y terciopelo ni piel satinada todo lo que reluce para las mujeres que se deciden a hacerse unas fotos más o menos eróticas en una sesión de boudoir. Hay normas de seguridad y ciberseguridad que deben seguir.

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Redactora Jefe de Escudo Digital

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Foto: Edu Dieguez  Modelo: Ariana VMC
Foto: Edu Dieguez Modelo: Ariana VMC

María tiene 45 años, un cuerpo fibroso de huesos largos y delgados y una seguridad en sí misma por encima de lo común. En el pasillo de su casa hay muchas fotos en blanco y negro, la mayoría de ellas de extraordinaria calidad, y una de ellas, en las que no se distingue su cara, se la puede ver en tanga, de espaldas, asomada a una ventana, como Gala en el famoso cuadro de Dalí, pero mucho más sugerente. No hay ninguna obscenidad en las fotos, sino unos glúteos perfectos que su entonces novio y ahora marido, editor de televisión, inmortalizó a petición de ella cuando tenía 34 años. En lugar del moño de la mujer de Dalí, en la foto María luce una cola de caballo, y se adivina un pecho de refilón. También tiene otras, de perfil, en las que no se ve absolutamente nada pese a estar completamente desnuda. Hace diez años no se oía hablar del Boudoir, una especialidad fotográfica actualmente muy de moda que, como palabra, procede del francés.

Boudoir hace referencia a las salas donde las mujeres se retiraban para, al contrario que los hombres, tener conversaciones o simplemente descansar en la más absoluta intimidad. Era el lugar donde supuestamente en los años veinte se ajustaban las ligas o se empolvaban la nariz, y en el siglo XIX se aflojaban el corsé mientras los caballeros fumaban y tomaban coñac. Ese misterioso espacio, vedado a la curiosidad masculina, dio alas a la imaginación en la pintura y la literatura. Es el caso del marqués de Sade, que en su novela Filosofía en el tocador (La Philosophie dans le boudoir ou Les instituteurs immoraux), a Eugenia, la protagonista, la instruían en todo tipo de prácticas sexuales consideradas inmorales en aquel entonces, e incluso ahora. Y es que Sade era mucho Sade. El libro fue editado en 1895.

Las fotos de Boudoir no tienen por qué reflejar escenas sadomasoquistas, ni tiene por qué haber látigos ni auto sexo explícito. Son imágenes, como las que María se hizo en sus tiempos mozos que pueden tener una sola razón para ser hechas. En su caso: "porque me gustaba mi cuerpo y quería retratarlo antes de que cambiara. Me recuerda lo guapa que he sido y no me importa que lo vean las visitas. Fue un poco la filosofía de 'Lo que se van a comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos'. Aunque se enseñe carne, mis fotos son mucho menos obscenas que las que suben muchas jovencitas a Instagram, vestidas, pero sacando la lengua con un piercing y enseñando escote. Es más, cuando me preguntan las visitas si soy yo, no me avergüenzo nunca en decir que sí. Estoy muy orgullosa. Y más que lo estaré cuando tenga ochenta años. El cuerpo hay que lucirlo cuando se puede". 

No todo el mundo tiene alguien en la familia que pueda hacer unas fotos. Y a veces, por lo que pueda pasar, es mejor fiarse de un profesional ajeno a nosotros, sin ninguna vinculación emocional. Nadie que pueda convertirse en un ex amigo, un ex novio o un ex marido. Alguien como Edu Diéguez, uno de los mejores fotógrafos de Boudoir de nuestro país, y también de Europa. Por su estudio han pasado centenares de mujeres dispuestas a sentirse especialmente bellas, guapas, deseables, empoderadas, gráciles, etéreas, fuertes, femeninas, elegantes, como les venga en gana...  Así no lo explica: "El boudoir no tiene por qué significar lencería, y mucho menos pornografía, es sencillamente un tipo de fotografía más o menos sensual en la que la mujer que se quiera fotografiar se sienta a gusto con lo que se está haciendo. En general no se trata de mujeres que se desnudan delante de la cámara, puede que lo hagan y puede que no".

Foto: Edu Dieguez. Modelo: Sandra LYD
Foto: Edu Dieguez // Modelo Sandra LYD

Las fotografías de Boudoir tiene dos vertientes: pueden ser por encargo del fotógrafo, y entonces es él quien paga a la modelo, o al revés, es la modelo quien contrata al fotógrafo.  "En ese caso yo firmo un contrato en el que renuncio a todos mis derechos sobre las fotografías y es ella la dueña absoluta de las imágenes". A Edu no le gusta hacer fotos de contenido sexual explícito, de hecho, ha rechazado encargos de personajes con cuenta en Only Fans, "porque no me siento cómodo haciendo fotos de los genitales de una mujer en primer plano porque sí".  

Está especializado en hacer fotos mucho más elegantes y sutiles. Es un fotógrafo serio al que le gusta crear un clima de confianza. "Mis asistentes son siempre mujeres, y a mi estudio las modelos pueden venir acompañada por quien quieran. A veces soy yo quien me desplazo a sus domicilios o a donde sea, pero es importante que se cree primero un clima de confianza, tener una cita previa para acordar cómo va a ser la sesión y qué es lo que pretende transmitir la modelo, y también para romper con la frialdad del primer encuentro".

No todo el mundo es como él, y no tiene inconveniente alguno en avisar de los riesgos de ponerse en manos de personas que no son en absoluto de fiar: "A raíz de la aparición de Instagram, Only fans y Patreon , hay un submundo dedicado a nutrir de fotos estas redes sociales, y han surgido muchos pseudofotógrafos que se dedican a otras cosas y dedican los sábados y los domingos a entretenerse  con este tipo de trabajos. Pueden aprovecharse de las circunstancias, y ponerte en una situación muy complicada. Algunos son gentuza que dicen que te van a regalar una sesión de fotos y se juntan cuatro o cinco para mirar, y eso en el mejor de los casos, porque tus fotos pueden acabar, sin que la clienta lo sepa, en una página de contactos o anunciando algo muy poco conveniente para tu reputación, y probablemente ni te enteres a menos que algún amigo lo vea".

Luego existe también el caso de muchas chicas que han visto en este tipo de fotografías una forma de ganar dinero fácil haciendo sesiones de Boudoir desnudas, fotos que utilizan para obtener rentabilidad en redes sociales como Patrion, Only Fans, o simplemente convirtiéndose en influencers. El problema surge cuando esas fotos aparecen en páginas X, con todos los problemas que ello puede llegar a implicar. 

¿Cómo evitar este riesgo?  Poniéndote en manos de un profesional de absoluta confianza. Edu Diéguez actúa así: "Siempre firmo un contrato con las modelos para que se sepa el uso de la foto, qué tipo de uso se le va a dar, si se va a vender o no a terceros o no se va a vender nunca. Y esto está hecho precisamente para evitar situaciones como que una persona que tú creías que era de tu confianza haya vendido las fotos a una página de contactos"

Lo barato siempre sale caro. María, la periodista que se dejó hacer fotos para tener un recuerdo de su cuerpo y colgarlo en el pasillo, lo asumió: Y es que, que te haga las fotos un amigo o un ex tiene mucho peligro: "Porque puede que dejéis de llevaros bien, o puede que hoy no seas nadie y algún día te conviertas en un personaje famoso, como le ocurrió a Marilyn Monroe con las famosas fotos red velvet que le hizo John Kelley. El autor de las fotos hizo lo que quiso con ellas".

 Foto: Edu Dieguez // Modelo: Aliss Blond
Boudoir  Foto Edu Dieguez // Modelo: Aliss Blond 

Aquellas fotos, por su dulzura, han sido definidas como candy shot, y es que "hay muchos tipos de fotografía Boudoir, hay quien cree que es desnudo, otros que es solo lencería, y a todo le llaman igual. También hay fotografía pin up, para mí el boudoir es un tipo de fotografía algo más elegante, en la que se busca que la mujer esté contenta con lo que está haciendo y tú buscas sacar la máxima belleza posible de esa persona en esa foto artística", añade Diéguez. 

El deseo de una mujer de inmortalizar su belleza y su sensualidad tiene siglos de tradición. Solo hay que pensar en algunos de los encargos que mujeres de la nobleza hacían a pintores en la antigüedad. Sin ir más lejos, los cuadros de La Maja Desnuda y Vestida de Goya. Se dijo en un principio que fue la Duquesa de Alba la modelo, pero las últimas investigaciones históricas apuntan hacia Pepita Tudó, primero amante y después segunda esposa de Manuel Godoy, el príncipe de la Paz. 

"Hay mujeres que quieren hacerse unas fotos sensuales en su casa o donde sea para tenerlas como recuerdo para ellas simplemente o incluso para regalárselas a su amante, lo que se describiría como una sesión fotográfica de glamour erótico. En ese caso yo siempre firmo un contrato con las modelos en las que renuncio a cualquier tipo de derechos. Montamos una habitación en el estudio y siempre procuro conocerla con anterioridad para saber qué tipo de fotografía quiere, qué enfoque precisa, que imagen quiere proyectar".

Heleen Hass boudoir
Boudoir Foto Edu Dieguez // Modelo: Heleen Hass 

El abanico de clientes es muy variado. Por su estudio han pasado clientes altas, bajitas, gordas, delgadas, muy jóvenes, menos jóvenes; la mayor que ha requerido sus servicios tenía 60 años, y sin ser Sharon Stone quedó muy contenta.  Y eso que nunca recurre al Photoshop para retocar, salvo casos excepcionales "como el de una cliente acomplejada por una cicatriz". Es un fotógrafo a la antigua usanza, de los que utilizan la iluminación como si fuera magia. ¿Su estudio es Lourdes? No, pero casi, afirman los expertos en fotografía. Tiene un dominio de la luz excepcional. 

El precio no es caro, se pueden hacer sesiones a partir de 300 euros, dependiendo del número de fotos. Hay personas que no quieren pagarlo y entonces se recurre a todo tipo de variantes en el contrato. Si la modelo ya no es solo una cliente pierde, si no todos, sí parte de sus derechos. 

También hay casos en los que el fotógrafo paga por fotografiar a la chica porque tiene algún tipo de encargo, "y cuando yo pago, los derechos son míos. Depende de lo que se acuerde. A veces he contactado con top models para mejorar mi book y les pago yo, les han gustado las fotos que hago cuando les he enseñado mi portfolio y les he regalado unas fotos para conseguir una tarifa más baja y ellas las han utilizado. El tipo de acuerdos que se puede hacer es infinito. Pero tiene que quedar todo muy claro". 

La opinión del abogado sobre las sesiones de Boudoir 

Leandro Núñez, abogado especializado en derecho de imagen y tecnología digital, profesor de Universidad, ha sido también entrevistado por Escudo Digital para ahondar en el tema: "Cuando se lo explico a los chicos en la Universidad, o en las escuelas de diseño, les cuento que esto es como una cebolla, y para tener derecho a una publicación completa tienes que tener todas las capas de derechos cubiertas, incluso a veces necesitas el de protección de datos pero vamos, en este ámbito yo no lo aplicaría".

Nos lo explica así: "Básicamente estamos ante dos grandes derechos, uno es el derecho a la imagen, que es el de la modelo, y otro el derecho de autor, del fotógrafo. Para cualquier publicación de una foto necesitarías de los dos derechos. El de la cesión por parte del fotógrafo y el de la modelo que puede habérselo cedido o no al fotógrafo. Y los contratos tienen que haber sido redactados siempre de la forma más clara posible para evitar problemas. El que las va a publicar tiene que tener ambos derechos, no vale con tener solo uno".

Existen 20.000 tipos de contratos, y también existe la posibilidad de intercambio de servicios, posar a cambio de unas fotos sin que haya dinero por medio, pero eso, afirma Edu Diéguez, tiene un peligro, y es una opción que no recomienda. "Cuando tú le das derecho al fotógrafo de todas tus fotos, este tiene la potestad de vendérselas a quien le venga en gana, desde una agencia de contactos X hasta una página porno o un anuncio."

Por eso Eduardo recomienda a toda aquella mujer que quiera ser dueña y señora de una sesión de Boudoir para ella sola que pague la tarifa que le pidan, firme un contrato en el que el fotógrafo renuncie a sus derecho Y, si no quiere sorpresas, que no las suba jamás a la nube, porque la nube puede ser hackeada. "Y por supuesto que no las suba a redes sociales, porque lo que subes a las redes deja de ser tuyo". 

Irina Ludosanu boudoir
Foto: Edu Dieguez // Modelo: Irina Ludosanu

También recordemos que existen mujeres que viven de subir su imagen a redes sociales, algunas incluso famosas, que muestran según qué en función de la cantidad de dinero que se les pague, pero también ellas tienen que ser conscientes de que tal vez algún día, si llegan a ser muy famosas, pueden arrepentirse de haberse mostrado en fotos tan explícitas como aquellas con las que Edu no se siente cómodo. Una de las frases preferidas de Ofelia Tejerina, Presidenta de la Asociación de Internautas y amiga de Leandro Nuñez, es que "lo que cuelgas en internet es como un tatuaje. Es muy fácil de ponérselo pero muy difícil de quitar"

En el caso de que tengas un contrato en el que el fotógrafo te ha cedido todos los derechos, Leandro Nuñez asegura que debes concentrarte única y exclusivamente en la ciberseguridad. Y sobre todo no tenerlas en el teléfono: "Todo el mundo nos acordamos de cuando hackearon a Anne Hathaway y a Scarlett Johansson, y a un montón de deportistas. Un hacker se metió en sus teléfonos y las difundió por medio mundo. A veces es tan fácil como que estén usando la red Wifi de una cafetería"

Foto: Edu Dieguez Modelo:Joy Lamore
Foto Edu Diéguez // Modelo: Joy Lamore

 

Quién accede a esas imágenes sin permiso del dueño está cometiendo un delito tipificado por el código penal. "Ahí sí estamos protegidos, estamos hablando de unas coordenadas bastante elevadas. Pueden utilizar las fotos incluso para chantajearte, y esto son palabras mayores. Chantajear también es un delito, pero si eres tú quien las ha subido a Internet, es mucho menos lo que puedes hacer o conseguir de aquellos que han usado las fotos sin tu permiso. A lo sumo, parar su publicación. Yo lo he conseguido hacer con algún cliente en Europa y si acaso Estados Unidos, concretamente en el caso de unas fotos en top less que estaban siendo usadas sin permiso de la persona, pero no es fácil, y cuando es imposible es cuando estamos hablando de otros países fuera de este entorno".

Y es que lo que se sube a Internet deja de ser tuyo en cierto modo. Nos lo explica Edu Díeguez: "Muchas chicas están ganando la vida haciendo fotos tres días en Madrid y cuatro días en Praga, intentan que los fotógrafos les den las fotos para alimentar sus plataformas de contactos. Hay más de 200.000 grupos en Telegram de Only Fans. Te lo digo para que te hagas una idea de la magnitud de este fenómeno".

Lo que tienes que tener claro y no se cansa de repetirlo es que si se las pasas a un amigo o las subes a las redes pierdes el control sobre ellas. Y también que un día puedes arrepentirte, afirma Leandro Núñez. "Lo que hay que saber es que cuando subes una foto a Internet afrontas una serie de riesgos. Por muy orgulloso que estés de tu cuerpo y de tu cara asumes unos riesgos. Yo tengo una teoría, y es que puedes lucirte lo que te venga en gana, pero asumiendo las consecuencias que ello te puede acarrear, y si después se viraliza o se pierde el control sobre la imagen, o simplemente te arrepientes, que es algo que ocurre mucho en Internet, no es fácil siempre dar marcha atrás".  El consejo, añade Núñez, es que "no enseñes a nadie el material íntimo que no quieres que conozcan otros. Es muy probable que tengas que gastarte dinero en abogados o pases un mal trago, como le ha ocurrido a Santi Millán y a la mujer que aparecía en el vídeo con él que se viralizó, aún se ignora cómo. O el caso de Olvido Hormigos, o los jugadores del Éibar que fueron condenados por la justicia al ser denunciados por la chica que aparecía en el vídeo". 

El consejo del experto en ciberseguridad

Pere Blay Serrano es director del Master en Ciberseguridad de la VIU, la Universidad Internacional de Valencia, y le hemos preguntado qué puede hacer una modelo que rentabiliza su imagen en Only Fans y quiere abandonar ese mundo: "Tiene derecho a darse de baja en ese canal, pero ha perdido el control sobre su imagen. Cualquier usuario se ha podido bajar la foto mediante un pantallazo, y puede estar dando la vuelta al mundo. Cuando se sube a Internet se pierde el control sobre ello. Hay herramientas de rastreo que pueden ser utilizadas tanto por los fotógrafos como por las modelos para encontrarlas, algunas bastante buenas, pero no sabemos si una foto se ha utilizado con photoshop juntando incluso el rostro con el cuerpo de otra persona para ser utilizada, por ejemplo fuera de Internet, ya sea en un catálogo, en un anuncio o en una cuenta de Tinder". 

Con respecto a las sesiones de Boudoir, si se quisiera la seguridad absoluta "habría que imprimir las fotos", afirma, y destruir el soporte digital, pero para no tomar medidas tan drásticas recomienda utilizar un pen drive cifrado y pasarlas luego a un disco duro externo en el ordenador, cifrándolas también, y "recordando siempre que si está conectado y estamos en red nos pueden hackear el disco duro". Y aceptando también que el disco duro, bien por un pico de tensión eléctrica bien porque se caiga al suelo, puede ser inseguro, pero no por nuestra privacidad, sino porque perdamos las fotos. Se muestra completamente de acuerdo con Edu Diéguez en cuanto a la nube: "Es hackeable. Yo no subiría nunca ningún material especialmente sensible a ella. Y exigiría al fotógrafo que no trabaje en la nube, sino siempre con disco duro externo."