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Casi la mitad de los jóvenes españoles manifiesta haber sufrido ciberagresiones

Cuando se presentan reiteradamente se convierten en ciberacoso, que afecta la salud mental de las víctimas y puede provocar ansiedad, depresión, abuso de sustancias o autolesiones.

Periodista.

4 minutos

El ciberacoso puede provocar serias consecuencias en la salud mental de los jóvenes.

Un estudio realizado por el Observatorio Social de la Fundación La Caixa ha consultado a 2.400 adolescentes españoles de entre 12 y 17 años que en su mayoría estaban cursando la educación secundaria obligatoria, sobre cómo el uso de las tecnologías y el creciente dominio del entorno virtual pueden influir en el ciberacoso juvenil, haciendo también hincapié en los efectos en víctimas con necesidades especiales de apoyo educativo (NEAE).

Entre los resultados más llamativos, surge que el 46,8 % de los jóvenes manifiesta haber experimentado algún tipo de violencia y acoso por medios digitales. Esta cifra se compone de un 37,3% que dice haber sufrido alguna ciberagresión de forma puntual, mientras que el 9,5% expresa haber padecido ciberacoso.

Se entiende por ciberacoso o acoso cibernético a un comportamiento agresivo e intencional (ciberagresión) que se da de manera reiterada, con una frecuencia de al menos una o dos veces al mes, contra una persona que no puede defenderse fácilmente, en un contexto digital. A su vez, las ciberagresiones son conductas de personas que utilizan las tecnologías para atacar a otras, incluyendo acciones como hacer llamadas o enviar mensajes ofensivos e insultantes, grabar una paliza y colgar el vídeo, difundir fotos o vídeos comprometidos, hacer fotos robadas y difundirlas, hacer llamadas anónimas para asustar, chantajear o amenazar, acosar sexualmente, difundir rumores, secretos o mentiras, robar contraseñas, trucar fotos o vídeos y subirlos a las redes (deepfakes), aislar en las redes sociales, chantajear para no divulgar cosas íntimas, amenazar de muerte o difamar diciendo mentiras para desprestigiar.

Las víctimas de ciberacoso presentan el doble de sintomatología depresiva, ansiosa y de estrés. A su vez, muestran una mayor sensación de insatisfacción con la vida que quienes no han recibido acoso cibernético.

Las ciberagresiones más reportadas han sido los insultos o palabras ofensivas por internet, el ser ignorado o excluido de alguna red social o chat, o el haber recibido amenazas a través del ordenador o el móvil.

El estudio revela que estos tipos de violencia tienen serias repercusiones en la salud mental de los jóvenes, como el bajo rendimiento académico, las dificultades de aprendizaje, la ansiedad, la depresión, el abuso de sustancias o la autolesión.

Puntualmente, las víctimas de ciberacoso han manifestado prácticamente el doble de sintomatología depresiva (el 7,6 % de las víctimas, frente al 3,4 % de los jóvenes que no han sufrido esta situación), ansiosa (el 6 %, frente al 2,5 %) y de estrés (el 8,5 %, frente al 4,5 %). A su vez, estos jóvenes han mostrado un juicio global más bajo respecto a la satisfacción con su vida: el 13,7 % de los jóvenes víctimas de ciberacoso muestran insatisfacción con la vida, frente al 9 % de los que no han recibido acoso cibernético.

Otro dato importante que surge del estudio es que sólo el 21% de las víctimas es consciente de haber sufrido acoso. Es decir, la percepción de los jóvenes de ser acosados es baja. “Esto podría indicar varias cosas, como que las víctimas han normalizado la situación, restándole importancia, o que su percepción está sesgada por características personales o contextuales”, afirma Albert Flexas, investigador del estudio.

Qué sucede con los jóvenes con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE)

Entre los 2400 jóvenes que participaron de este estudio, los investigadores encontraron que el 28,4 % manifestó presentar alguna NEAE. Estas comprenden aspectos como discapacidades físicas, cognitivas o sensoriales, dificultades del habla, el lenguaje y la comunicación, como es el trastorno del lenguaje o el trastorno del espectro autista. También se incluyen los trastornos del aprendizaje y la atención, como la dislexia o el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH), o las altas capacidades.

En este grupo, se observó que la probabilidad de que sufran ciberacoso es del doble (casi el 15%) que la de sus compañeros sin NEAE (7,3%).

Según Eva Aguilar Mediavilla, coautora del estudio, que “las víctimas de ciberacoso muestren mayor sintomatología ansioso-depresiva es un resultado constatado en la literatura previa. No obstante, el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo tiene que enfrentarse, además, a sus dificultades en su desempeño educativo, lo que podría incrementar este malestar emocional”.

Así, los jóvenes con NEAE tienen el doble de riesgo de ser víctimas del ciberacoso y sufren mayor malestar emocional cuando lo padecen.

Cómo reducir el impacto del ciberacoso

Los autores del estudio señalan que la búsqueda de apoyo social podría ayudar a aminorar las consecuencias de la violencia y el acoso en la red, esto es, hablar y pedir ayuda o consejo a familiares, amigos o docentes.

Por el contrario, los investigadores no consideran efectivas las estrategias de evitación, como distanciarse de la situación, hacer como que no ha pasado nada o negarse a pensar en ello.

En este sentido, el investigador Daniel Adrover señala que “Las familias e instituciones debemos trabajar juntas para enseñar (y aprender) a comunicar las situaciones de acoso y ciberacoso, facilitando herramientas que permitan entender la situación y enfrentarse a ella con garantías de superarla. Entre otras cosas, es esencial contar con un protocolo de actuación e intervención ante situaciones de acoso y ciberacoso escolar, y actuar conforme a este”.

Así, la prevención se vuelve imprescindible: “Hay que priorizar las medidas de sensibilización y concienciación para evitar que cualquier niño o adolescente tenga que pasar por esto”, concluye, Àngels Esteller, coautora del estudio.

Este informe ha sido realizado por un grupo de especialistas del Instituto de Investigación e Innovación Educativa (IRIE) de la Universidad de las Islas Baleares, quienes presentaron el proyecto “Los jóvenes con necesidades específicas de apoyo educativo padecen el doble de ciberacoso”, patrocinado por el Observatorio Social de la Fundación “La Caixa”. La encuesta a 2400 jóvenes españoles se realizó entre marzo y junio de 2022, y las investigaciones estuvieron lideradas por Àngels Esteller Cano, Albert Flexas, Eva Aguilar Mediavilla y Daniel Adrover Roig.