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La enorme roca noruega que puede cambiar el mapa mundial de las baterías y las placas solares

La roca hallada contiene 70.000 millones de toneladas de fosfato, lo suficiente para cubrir la demanda de este material en la UE durante a los próximos 50 años.

Especialista en Tecnología y Sostenibilidad.

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Marruecos tiene la mayor reserva mundial de fosfatos, con 50.000 millones de toneladas. Le sigue a bastante distancia China, con 3.200 millones, Vietnam y Kazakhstan. O al menos hasta ahora. Porque Noruega se ha topado con una enorme roca capaz de alterar por si sola el orden mundial de este preciado material. 

El pedrusco en cuestión contiene la friolera de 70.000 millones de toneladas de fosfato, lo suficiente para cubrir la demanda de este material en la Unión Europea durante a los próximos 50 años.  

Aunque el 90% de los fosfatos va a parar a la industria de los fertilizantes, el resto se emplea en una industria vital para la sociedad del siglo XXI, la fabricación de baterías para los coches eléctricos, paneles solares, chips y semiconductores. Unos materiales de los que, hasta la fecha, Europa carecía de reservas, lo que acentuaba su dependencia de otros actores como Estados Unidos y China. 

El hallazgo de estos yacimientos es de vital importancia para la Unión Europa, ya que permitirá avanzar en el proceso de soberanía tecnológica, minado en los últimos tiempos por la ‘crisis de los chips’ y el retraso en el desarrollo de algunas tecnologías como el 5G o la inteligencia artificial. 

Ante esta situación, muchos países han reactivado sus empresas mineras, en busca de nuevos yacimientos de metales y minerales criticos. Según informó la empresa Norge Mining, el reciente hallazgo supone la reserva más grande de fosfato de la que se tiene registro. 

Antes de su descubrimiento el puesto era ocupado por una roca en el desierto del Sahara con peso estimado de 50.000 millones de toneladas. La reserva de Noruega también tiene titanio y vanadio, otros materiales útiles para la industria armamentística y aeroespacial. 

Según un artículo publicado el año pasado en la revista científica Nature, las cantidades de fósforo necesarias para la producción de baterías son muy pequeñas. Sin embargo, los principales países productores, como China y Estados Unidos, "pueden tratar de proteger sus suministros nacionales restringiendo las exportaciones, como se vio en 2008 con el arancel chino a las exportaciones".  

Por tanto, prosigue el artículo, "es probable que las futuras interrupciones del suministro sean de naturaleza geopolítica y económica, mucho antes de que se agoten las reservas mundiales", añade. Hoy, las reservas conocidas de roca fosfórica de alta calidad se agotan lentamente y están hoy en manos de cuatro o cinco grandes proveedores fuera de Europa, según la Critical Raw Materials Alliance, una coalición del sector. 

Refinar el fósforo, reto medioambiental 

El fundador de Norge Mining, Michael Wurmser, explica en Euractiv que el refinado del fósforo es también un proceso muy intensivo en carbono, por lo que la mayor parte de la industria se concentra actualmente en China, Vietnam y Kazajstán.  

"Esta es parte de la razón por la que ya no hay producción de esta materia prima crítica en Europa. Hubo algo de producción en Holanda hace muchos años, pero la pararon por la fuerte contaminación", añade. “Noruega podrá cumplir normas medioambientales más estrictas que sus competidores asiáticos a la hora de extraer y refinar esos minerales, aplicando la tecnología de captura y almacenamiento de carbono”, añade 

“El fósforo de China, Vietnam o Kazajstán no hace que un panel solar sea necesariamente un producto ecológico. Así que esto subraya nuestro concepto de que la sostenibilidad empieza en la tierra, cuando se extraen las cosas", concluye.