El Black Friday contamina hasta seis veces más que un día corriente

En el año 2019 solo la producción, el embalaje y el transporte de todos los productos que se compraron en Madrid durante el Black Friday generaron seis veces más emisiones que en un día normal.

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BlackFriday.
BlackFriday.

Desde 2015, las ventas del Black Friday han aumentado entre un 10 y un 20% cada año. A este incremento hay que añadirle un cambio de patrón en el consumo, a partir de 2019, donde se disparó la compra on line. Las ventas por Internet crecieron en España un 24% en el primer año de pandemia y un 35% durante el segundo.

Aunque las previsiones para este año son mucho menos halagüeñas debido a la crisis energética y la subida de la inflación, esas cuentas no tienen por qué afectar al que se ha convertido en el día de compras por excelencia en todo el mundo occidental. Según un estudio elaborado por Webloyalti, el gasto on line crecerá este año en torno al 25%. Esas cifras chocan con otros informes más pesimistas, como el elaborado por Idealo, que destaca que el 41% de los españoles no comprarán nada en esta ocasión.

Sea como fuere, el gasto energético de esta jornada es más que considerable. Según Greenpeace, en el año 2019 solo la producción, el embalaje y el transporte de todos los productos que se compraron en Madrid durante el Black Friday generaron seis veces más emisiones que en un día normal.

La organización ecologista da también otros datos que advierten de las consecuencias que la comprar impulsiva y el consumo rápido tienen sobre el planeta. Desde el año 2020 -advierten- se ha duplicado la producción de ropa mientras que su uso ha disminuido un 36 %. Se estima que más de la mitad de la moda rápida que se produce se tira en menos de un año, acabando el 73 % incinerada o en vertederos.

El uso cada vez más extendido de fibras sintéticas hace que la ropa libere más de medio millón de toneladas de microfibras en el océano cada año, lo que equivale a más de 50.000 millones de botellas de plástico. La industria de la moda es responsable del 10% de las emisiones mundiales.

En cuanto a los residuos electrónicos, los ecologistas cifran en 53,6 millones de toneladas la cantidad producida a nivel mundial en el año 2019 y advierten de que solo el 17,4% de estos se recogieron y reciclaron. En España, en ese mismo año se generaron 888 millones de kilos de residuos electrónicos, 19 kilos por persona.

La obsolescencia programada nos cuesta 48 millones de toneladas de CO2 al año

Según la European Environmental Bureau (EEB), la obsolescencia programada y el consumismo electrónico nos cuesta 48 millones de toneladas de CO2 al año. Si la vida útil de nuestros aparatos electrónicos se extendiese solo un año más, podríamos ahorrar cerca de 4 millones de toneladas de CO2 al año hasta 2030, equivalente a eliminar dos millones de coches de las carreteras europeas cada año.

Estas cifras tienen especial relevancia en estas fechas si tenemos en cuenta que los artículos más vendidos durante el Black Friday son moda, calzado y complementos, electrodomésticos, aparatos electrónicos y teléfonos móviles. Por todo ello, Greenpeace reclama medidas como prohibir la quema de productos no vendidos; promover una verdadera economía circular; luchar contra la obsolescencia programada e introducir alternativas como "distritos de fabricantes" y "cafés de reparación" en las ciudades en lugar de nuevos centros comerciales.