LBF-750: Un sillón inteligente que hasta medita casi por ti y ruge

Existe una compañía de sillones de masaje llamada Bodyfriend de origen coreano, de la cual solo saben los multimillonarios que pueden permitirse dar semejante lujo a sus espaldas. La LFB-750 es la más cara.

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Redactora Jefe de Escudo Digital

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https://youtu.be/IpDXG-vAJhM

Tiene un coste de 30.000 dólares y se trata de la primera incursión de Lamborguini en este ámbito. Bodyfriend es conocida como "la empresa de sillones de masaje que más dinero recauda en el mundo", y en el 2018 anunció una colaboración de cuatro años con la legendaria marca de automóviles. Solo han lanzado un producto, el LBF-750, pero vale, y nunca tan bien dicho, por diez. 

El sillón no solo pretende dar un masaje que incluye hasta modos de meditación, y sirve para dejar como nuevas las vértebras de toda nuestra columna, así como ofrecer masajes fasciales en los pies. Se llama LFB-750 porque lleva incorporadas 750 piezas. 

El sillón es ciberseguro y ruge como un Lamborguini  

El diseño exterior y los colores del sillón de masaje se adecuan a la estética de Lamborghini. De hecho, parece que la silla va a salir disparada a 200 kilómetros por hora en cualquier momento. En el modo Supercar Massage, reproduce el sonido del motor de un Lamborghini real, y los rugidos falsos del motor, supuestamente, consiguen replicar la experiencia sensorial de la conducción. 

El LBF-750 se describe a sí mismo como un smart sillón. Incluye 76 airbags y una variedad de modalidad de masaje para cada situación. Desde el de meditación, hasta los programas personalizados en función del nivel estrés del propietario   que se mide con dos herramientas, el índice de estrés promedio y la frecuencia cardíaca. El sillón tiene Inteligencia Artificial y ofrece, como no podía de ser de otra forma, el masaje cerebral. Según las instrucciones del fabricante, ayuda al cerebro a sanar, mejora la concentración y la memoria y sirve para que cuando nos levantemos del asiento podamos conducir como nunca. 

No se trata de un masaje propiamente dicha, sino un conjunto de pulsaciones denominados binaurales que combinan diferentes sonidos y ondas en cada oído creando lo que su fabricante denomina estado Theta. Supuestamente ayuda a aliviar el dolor, la ansiedad y la depresión y mejora la capacidad de atención. 

El sillón, por decirlo de algún modo, es ciberseguro. Tiene un sensor de huellas para que no lo utilice cualquiera, y ofrece la máxima personalización al introducir el historial de masajes. Su longitud supera el metro y sesenta centímetros, su ancho es de 68 centímetros, y su altura es de 1,27. El mayor inconveniente, aparte de su precio, es el peso. Ronda los 163 kilos. Si la queremos mover, nos podemos deslomar y tanto gasto en nuestro sillón de masaje no habrá servido para nada.