Ucrania reclama expulsar a Rusia de internet: ¿Qué consecuencias tendría?

Ha pedido unas sanciones sin precedentes, aunque expertos consideran que tendrían poco impacto sobre el gobierno o el ejército ruso.

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Internet Rusia
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El gobierno de Ucrania quiere que Rusia sea desconectada de internet como parte de las sanciones que le está imponiendo Occidente por la invasión militar que ordenó Vladímir Putin sobre su país el pasado 24 de febrero. Así lo pone de manifiesto el e-mail que han enviado dos altos cargos ucranianos al organismo que regula la asignación de los nombres de dominio de internet, la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (ICANN), para pedirle que introduzca "sanciones estrictas contra la Federación Rusa en el campo de la regulación del DNS", incluida la de bloquear los nombres de dominio rusos.

El correo electrónico, que tiene en copia a las Naciones Unidas y a otras organizaciones además de la ICANN, se envía "en nombre del pueblo de Ucrania" y los dos firmantes del mismo son Andrii Nabok, representante ucraniano en la ICANN, y el viceprimer ministro de Ucrania y ministro de Transformación Digital, Mykhailo Fedorov. Según alegan, los "crímenes atroces" que está cometiendo Rusia en su país "han sido principalmente posibles debido a la maquinaria de propaganda rusa que utiliza sitios web que difunden continuamente desinformación, discursos de odio, promueven la violencia y ocultan la verdad sobre la guerra en Ucrania".  

Nabok y Fedorov también denuncian que la infraestructura de tecnología de la información (TI) de su país "ha sufrido numerosos ataques desde el lado ruso, lo que impide la capacidad de comunicación de los ciudadanos y el gobierno", y lanzan la siguiente advertencia:

"Está quedando claro que esta agresión podría extenderse mucho más por todo el mundo, ya que la Federación Rusa pone la disuasión nuclear en 'alerta especial' y amenaza tanto a Suecia como a Finlandia con 'consecuencias políticas y militares' si estos estados se unen a la OTAN. Tales desarrollos son inaceptables en el mundo civilizado y pacífico del siglo XXI".

Las sanciones que reclama Ucrania contra el acceso de Rusia a internet

Por lo anteriormente expuesto, Nabok y Fedorov solicitan a la ICANN que se revoquen de forma permanente o temporal los dominios ".ru", ".рф" y ".su", así como otros emitidos en Rusia y sus certificados asociados de capa de conexión segura (SSL), y que desconecten los servidores DNS ubicados en Rusia.

Además, los políticos ucranianos indican que también van a enviar una solicitud independiente al Centro de Coordinación de redes IP europeas (Réseaux IP Européens Network Coordination Centre – RIPE NCC) pidiéndole retirar el derecho a todos los miembros rusos del propio RIPE NCC a usar las direcciones IPv4 e IPv6, y bloquear los servidores DNS que opera.

"Todas estas medidas ayudarán a los usuarios a buscar información fiable en zonas de dominio alternativas, evitando la propaganda y la desinformación. Líderes, gobiernos y organizaciones de todo el mundo están a favor de introducir sanciones a la Federación Rusa ya que tienen como objetivo poner fin a la agresión hacia Ucrania y otros países. Le pido amablemente que considere seriamente tales medidas y las implemente lo más rápido posible. Ayuda a salvar la vida de las personas en nuestro país", concluye el e-mail, con fecha del pasado lunes 28 de febrero.

¿Qué consecuencias supondrían estas sanciones?

Si la ICANN y el RIPE NCC aceptarán las sanciones propuestas por Ucrania contra el acceso de Rusia a internet, sería algo sin precedentes en la historia de internet. Si bien hay países que han bloqueado la conexión a internet de sus propios ciudadanos, hasta ahora no ha habido ningún caso en el que se solicite bloquear a otras naciones. Y las medidas que propone Ucrania serían extremadamente disruptivas, pero algunos expertos sostienen que no causarían un impacto relevante sobre el gobierno o el ejército rusos, que llevan años desarrollando su propia versión de internet con el proyecto RuNet, y que los grandes damnificados serían los ciudadanos rusos.

Uno de ellos es Bill Woodcock, director ejecutivo de Packet Clearing House, la organización internacional responsable de brindar soporte operativo y seguridad a la infraestructura crítica de Internet. En un hilo de Twitter, ha explicado lo que cree que sucedería con el internet de Rusia si se le impusieran estas sanciones.

En primer lugar, provocaría que las páginas web y las direcciones de correo electrónico rusos serían inaccesibles fuera de las fronteras de Rusia. En segundo lugar, "haría que la conectividad fuera irregular para muchos usuarios dentro de Rusia, pero en su mayoría para personas normales, no para usuarios gubernamentales o militares". Y, en tercer lugar, rompería la seguridad del lenguaje de especificación de políticas de enrutamiento (RPSL) y la infraestructura de clave pública de recursos (RPKI)  que protege el enrutamiento de Internet de Rusia.

"Estas tres acciones en conjunto traerían como consecuencia que los usuarios civiles rusos de Internet sean mucho más vulnerables a los ataques de intermediarios, tales como aquellos que se utilizan para comprometer las credenciales bancarias de los usuarios y las contraseñas de los sitios web", asegura Woodcock, añadiendo que tendrían "poco o ningún efecto sobre el gobierno o el ejército ruso" porque se han preparado ante esta situación desarrollando precisamente el proyecto RuNet, que el pasado mes de julio llevó al régimen de Putin a desconectarse durante unas horas de internet para someterlo a unas pruebas que resultaron exitosas.

"A corto plazo, este es un mal plan porque dejaría al ciudadano ruso fuera de las noticias y perspectivas internacionales, dejándolo solo con lo que el gobierno ruso decide decirles. Esa no es una gran manera de disminuir el apoyo público ruso a la guerra (…). Y si eso sucediera, muchos más países además de China y Rusia se separarían del internet de consenso común que nos permite a todos hablar entre nosotros", afirma.

El director ejecutivo de Packet Clearing House sentencia su hilo de Twitter con la siguiente conclusión: "En estos momentos Rusia está haciendo muchas cosas malas, y el castigo es parte de lo que les sucede a la gente que busca peleas. Pero esto no es lo que hay que hacer. Entre otras cosas, viola los principios de nomenclatura/numeración y criptográficos de la Comisión Global de la Estabilidad del Ciberespacio (Global Commission on the Stability of Cyberspace – GCSC)".

Uno de los comentarios que ha recibido Woodcock es el que le ha escrito Paul Twomey, expresidente y director ejecutivo de ICANN, quien ha manifestado estar "completamente de acuerdo con este análisis" y ha apuntado lo siguiente: "Mantener la capa de protocolo operando en Rusia es la mejor manera de garantizar que los sitios que transmiten diversas opiniones a las audiencias rusas sean efectivos".

La ICANN y el RIPE NCC todavía no han respondido a la solicitud de los dirigentes ucranianos, pero parece poco probable que la acepten e impongan esas sanciones insólitas contra Rusia.