Pedro Blasco.

Opinión

China ante su oportunidad de convertirse en súper potencia mundial

Analista internacional.

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Retrato de silueta de Xi Jinping con la bandera de China.
Retrato de silueta de Xi Jinping con la bandera de China.

Los especialistas españoles en geoestrategia consideran que China está más que satisfecha con el papel que la Unión Europea le ha dado tras la actual crisis provocada por la invasión rusa de Ucrania y consideran que el país está en camino de ser una superpotencia mundial.

José Borrell, alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea, señaló recientemente que China sería una buena mediadora para solucionar la grave situación provocada por el presidente Putin. Igualmente ha solicitado que el gigante chino apoye los corredores humanitarios en Ucrania para los refugiados que quieren huir del país.

La UE cree que con China se puede trabajar y colaborar en muchas facetas de la vida económica, industrial, revolución digital y temas de medio ambiente, por lo que mantienen que esta intermediación ayudaría a relanzar la idea que tienen sus dirigentes, compartida por Rusia, del nuevo papel en el tablero internacional.

En Europa se cree que China intenta salvar la cara de Putin, que está poniendo en peligro la economía mundial y que tiene en el país asiático a uno de sus principales motores comerciales del mundo.

Los dirigentes comunistas han visto en la actual situación una oportunidad para desempeñar un nuevo papel que les coloca como una superpotencia que ha crecido en los últimos años tanto económicamente como en capacidad militar.

Los especialistas en geoestrategia están concienciados de que a China, que tenía información antes de la invasión, no le gusta lo que está pasando en Europa porque también puede interferir en sus buenas relaciones con la Unión Europea, uno de sus principales mercados.

China y Rusia comparten el objetivo de cambiar el orden mundial, pero los primeros creen que la situación ha provocado un “desorden” que va a afectar a su actividad exportadora lo que podría tener repercusiones en su recuperación económica tras la pandemia.

Por otra parte, la invasión de las tropas soviéticas ha provocado una unión entre los países europeos no recordada hace mucho tiempo, al igual que la exigencia compartida por EEUU para que los rusos cedan su agresión a Ucrania.

Los chinos oficialmente echan la culpa a los países occidentales, vía OTAN, y a los EEUU. Se han dado cuenta de que esta crisis es una oportunidad histórica porque su aportación puede ser la llave de una salida a este desastre. Lograrían de esta manera prestigio internacional y que se reconozca oficialmente el fin del sistema en el que los Estados Unidos era la referencia del orden mundial.

A los chinos no les ha gustado la invasión rusa y han intentado salvarle a Putin la cara, pero la realidad es que perjudica a sus intereses económicos, especialmente en lo que respecta a uno de sus principales clientes que es el mercado europeo.

Van a intentar gestionar una salida a la crisis que le permita a Putín escapar con dignidad a la grave crisis y al mismo tiempo recoger el guante que el representante exterior de la UE le lanzó hace unas semanas,

Un país, que ha basado su gran fuerza en la exportación, no puede permitirse este desorden en su economía y aunque sabe que la salida va a colocarle en cabeza del orden mundial no puede permitir por mucho tiempo un frenazo en su economía.

Si China, como todo parece indicar, lidera el cierre de esta crisis su estatus como superpotencia internacional va a disparar su "prestigio" internacional y como tal será reconocido por todos los actores fundamentales

El país tiene capacidad para hacer que Rusia modifique sus impulsos y se avenga a razones y ayudarán a que Putin protagonice una desescalada razonable.

Los foros internacionales no dudan de que el presidente chino Xi Jinping aprovechará para poner a su país al frente de las potencias mundiales en un momento en el que todos los observadores internacionales habían advertido que la máxima tensión del mundo no estaba en Europa. El peligro volaba en las aguas que separan China continental de Taiwan.

Una declaración formal de independencia de la China de Formosa supondría un conflicto internacional. El apoyo de los Estados Unidos a Taiwan, algo que forma parte de la política exterior norteamericana, podría incluso dejar pequeño el peligro mundial por la actual invasión de Ucrania.

El país asíatico comparte con Rusia que el actual orden mundial, tras la salida de Afganistán y Ucrania, ha quedado modificado y que EEUU ha dejado de ser el actor fundamental.

China puede forzar a su aliado a negociar con las variables económicas del gas, petróleo y cereales. Un descenso en sus compras a la actual Rusia supondría un duro golpe a la economía nacional ya castigada con numerosas sanciones internacionales.

Mientras se encamina a ocupar un papel preponderante en el orden mundial, China no olvida tampoco que después de su reordenación interna, con la recuperación del Tibet, tiene dos cuestiones pendientes: una es Taiwan. La otra son el millón de kilómetros cuadrados que perdieron en tiempo de los zares y cuya recuperación, algo que se ve como muy lejano, supondría el cierre del circulo para el régimen nacido de la Revolución de Mao.