España, pionera de la computación cuántica para 2023

España es uno de los seis países europeos (junto con Chequia, Alemania, Francia, Italia y Polonia) donde la Unión Europea (UE) instalará sus primeros ordenadores cuánticos, como ha desvelado la Empresa Conjunta Europea de Computación de Alto Rendimiento.

Naia Martínez

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Los ordenadores cuánticos tienen el potencial de mejorar exponencialmente nuestras vidas.  Imagen de Gerd Altmann en Pixabay
Los ordenadores cuánticos tienen el potencial de mejorar exponencialmente nuestras vidas. Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Un ordenador cuántico es aquel que puede procesar información aplicando las leyes de la mecánica cuántica. Son tan poderosos, precisamente, porque generan y elaboran la información mediante cúbits o bits cuánticos, que pueden existir en múltiples estados de 1 y 0 al mismo tiempo, simultáneamente. 

Posibilidades que abren los ordenadores cuánticos en el medio y largo plazo 

Las aplicaciones que se vislumbran en la informática cuántica son extraordinarias. Gracias a un uso más elaborado de los mismos, en un futuro no muy lejano se podrían descubrir nuevas medicinas y materiales para su uso clínico. Además, esta clase de computadoras probablemente impulse el aprendizaje automático cuando exista un gran flujo de datos e imágenes médicas. En esa senda, otra de las grandes posibilidades que aportará es un desarrollo mucho más confiable y personalizado de la seguridad, como ya os explicamos en su momento en Escudo Digital. 

Claves desmenuzadas de la participación de los países de la UE en el proyecto 

El caso es que este martes 4 de septiembre ha sido cuando la Unión Europea (UE) ha anunciado las naciones en las que instalará sus primeros ordenadores cuánticos. La lista de países de esta primera tanda cuántica europea ha sido anunciada por la Empresa Conjunta Europea de Computación de Alto Rendimiento (EuroHPC JU), responsable del proyecto que se prevé esté operativo en la segunda mitad de 2023. Junto a España, los otros países en los que se instalarán estos ordenadores cuánticos serán Chequia, Alemania, Francia, Italia y Polonia. 

La inversión total aproximada que se destinará a este proyecto supera los 100 millones de euros, la mitad de los cuales proceden de la UE y la otra mitad de los 17 países participantes en EuroHPC JU: Bélgica, Chequia, Dinamarca, Alemania, Irlanda, España, Francia, Italia, Letonia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Rumanía, Eslovenia, Finlandia, Suecia y Noruega.

Unos ordenadores disponibles para los investigadores de todo el ámbito de la UE

Los investigadores académicos y la industria, con independencia del lugar de Europa en el que se localicen, podrán acceder a estos seis ordenadores cuánticos, sustentados en tecnología europea de última generación. Así, los componentes del ordenador estarán integrados en su totalidad por hardware y software europeos, optimizando de este modo la tecnología europea desarrollada desde iniciativas cuánticas financiadas por la UE, programas de investigación nacionales e inversiones privadas.

Los nuevos computadores cuánticos también abordarán la creciente demanda de recursos de computación cuántica y novedosos servicios potenciales de la industria y la academia europeas. Serán capaces de resolver problemas complejos vinculados con áreas como la salud, el cambio climático, la logística o el uso de energía en cuestión de horas, en lugar de los meses y años que precisan los sistemas actuales, en un contexto en el que gastarán menos energía.

"Este es un ejemplo de un proyecto europeo por excelencia. Con recursos y conocimientos conjuntos, podemos liderar un campo que es esencial para el futuro de nuestra sociedad digital. Este proyecto contribuye a nuestra lucha contra el cambio climático. Y es un paso esencial de la visión de desplegar en Europa una infraestructura de supercomputación y computación cuántica de clase mundial accesible en toda la UE", ha señalado la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager.

Aplicaciones que aportarán estos ordenadores cuánticos 

Según sus impulsores, esta tecnología posibilitará una amplia gama de aplicaciones en el ámbito industrial, científico y social para Europa. Por ejemplo, el desarrollo, más veloz y eficiente, de nuevos medicamentos; la resolución de problemas complejos de logística y programación para apoyar a las empresas en la optimización de tiempo y combustible; o el desarrollo (y prueba), en un entorno virtual, de nuevos materiales como polímeros para aviones, convertidores catalíticos para automóviles, células solares o superconductores a temperatura ambiente que podrían almacenar energía de un modo indefinido.