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Wall Street se equivocó con la recesión, y la culpa es del teletrabajo

Los empleados que van a la oficina gastan una media de 863 dólares al mes en gastos relacionados con su empleo, frente a los 423 dólares que gastan los trabajadores a distancia a tiempo completo.

Especialista en Tecnología y Sostenibilidad.

4 minutos

Teletrabajo.

Los analistas económicos llevan tiempo prediciendo una recesión en Estados Unidos, pero no se ha producido. Es más, la economía norteamericana crece a un ritmo de un 2,4% y lo hace al ritmo de un consumo disparado, esencialmente, por el trabajo a distancia. El gasto en vacaciones, entradas para conciertos y restaurantes, impulsado por una mejor gestión del tiempo libre, es lo que ha provocado, según algunos expertos, que la economía avance con fuerza en el segundo trimestre de 2023. 

Es al menos lo que sostienen los analistas consultados por Fortune, quienes destacan que la flexibilidad impulsada por el trabajo a distancia facilita los viajes y el gasto. "Creo que nos está ayudando a evitar la recesión en la que muchos pensábamos que ya estaríamos", asegura Thomas LaSalvia, responsable de economía inmobiliaria comercial de Moody's Analytics. "El gasto de los consumidores está muy por encima del de hace un año. Se debe a esta voluntad de salir y hacer cosas, y gran parte de ello se debe a que han disminuido los costes asociados a viajar, ir a conciertos, o pasar unos días con los amigos." 

No solo monetariamente. LaSalvia señala que el cálculo para hacer cosas es diferente ahora para muchos trabajadores, que no tienen que utilizar un día de vacaciones para coger un vuelo más cómodo. "Si no estoy en la oficina el viernes y el lunes, y puedo estar en pijama y no tener que desplazarme, eso me supone un enorme ahorro de costes", afirma. "Puedo ir a un concierto, salir de fiesta toda la noche, volver el domingo y trabajar sin tomarme el día libre", añade. 

Con la inflación al rojo vivo y los tipos de interés al alza, algunos economistas e inversores llevan más de un año pronosticando una recesión. Pero hasta ahora, los consumidores americanos han resistido, también ayudados por el aumento de los ingresos personales.  

Y es que, como apunta Ted Rossman, analista senior de Bankrate, mucha gente aún está deseando recuperar el tiempo perdido con la pandemia del COVID-19. Aunque han pasado años desde que las medidas de bloqueo más estrictas mantuvieran a mucha gente en el interior, sigue habiendo una acumulación de acontecimientos aplazados, como bodas y conciertos, a los que los consumidores están ansiosos por asistir. Y aunque los ahorros para la pandemia se están agotando, algunos consumidores aún tienen un exceso de dinero para gastar, según la Reserva Federal. Y la inflación se ha ralentizado. 

"Se ha producido un cambio estructural permanente en la demanda de ocio debido a la flexibilidad que permite el trabajo híbrido", asegura Scott Kirby, Consejero Delegado de United Airlines. "No se trata de una demanda reprimida. Es la nueva normalidad". 

Menos tiempo en la oficina, más tiempo para aficiones 

Gastar menos en desplazamientos -y pasar menos tiempo en la oficina- también ha permitido a los consumidores dedicar su tiempo y dinero a sus aficiones. De hecho, una encuesta publicada el pasado otoño reveló que los empleados que van a la oficina gastan una media de 863 dólares al mes en gastos relacionados con el trabajo, como desplazamientos y comidas, frente a los 423 dólares que gastan los trabajadores a distancia a tiempo completo. Y eso sin tener en cuenta el ahorro en cuidado de los niños, lo que da a los trabajadores a distancia aún más efectivo para gastar en otras cosas. 

Aunque las políticas sobre el teletrabajo están siendo sometidas diversos vaivenes, los horarios híbridos siguen triunfando en muchas empresas que no requieren trabajo en persona. LaSalvia segura que si los jefes empiezan a exigir a los trabajadores que estén en sus mesas de la oficina los lunes por la mañana, el gasto se disipará. 

"Si los días de oficina siguen siendo de martes a jueves, creo que esta historia se mantiene. Estos viajes de una noche se convierten en viajes de tres noches, y eso mantiene el gasto en hoteles, restaurantes y bares", afirma. "Si esa flexibilidad desaparece, también lo hacen los viajes", concluye. 

Beneficios medioambientales 

El teletrabajo no comporta solo beneficios para la economía, sino también para el cuidado del medio ambiente. Uno de los más notables es la reducción de la huella de carbono. El desplazamiento diario al trabajo puede representar una cantidad considerable de emisiones de carbono debido al uso de automóviles y el transporte público. 

Al trabajar desde casa, se elimina la necesidad de esos desplazamientos, lo que reduce drásticamente la cantidad de gases de efecto invernadero liberados a la atmósfera. De hecho, un estudio realizado por Global Workplace Analytics estima que si el 20% de la fuerza laboral de Estados Unidos trabajara desde casa la mitad de su tiempo, se podrían reducir las emisiones en más de 51 millones de toneladas métricas al año. 

Además, el teletrabajo contribuye a la disminución de la congestión del tráfico. Menos personas en las carreteras significan menos congestión, lo que a su vez reduce los embotellamientos y la necesidad de construir nuevas carreteras y autopistas. Esto no solo ahorra recursos naturales y reduce la contaminación del aire, sino que también mejora la calidad de vida en las ciudades al disminuir el ruido y el estrés asociados con el tráfico. 

El uso de energía también se reduce. Las oficinas requieren iluminación, calefacción, refrigeración y equipo eléctrico, todos los cuales consumen una cantidad significativa de energía. Al trabajar desde casa, los empleados pueden ajustar su entorno según sus preferencias y necesidades, lo que a menudo resulta en un uso más eficiente de la energía. Además, las empresas pueden reducir su consumo energético al no tener que mantener edificios de oficinas en funcionamiento durante todo el día. 

Por último, también fomenta el desarrollo de tecnología sostenible. La necesidad de colaboración y comunicación en línea ha llevado a la adopción de herramientas y plataformas digitales más eficientes. La tecnología en la nube, las videoconferencias y la gestión de documentos electrónicos han reducido la necesidad de imprimir documentos y viajar para reuniones presenciales, lo que ahorra recursos naturales y reduce la contaminación. 

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