Así está cambiando la Inteligencia Artificial nuestras universidades

Las herramientas de IA establecen un primer filtro de candidatos para las universidades, al tiempo que su uso está modificando la manera de estudiar de los alumnos.

Pedro Fernaud

Periodista

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La IA se está convirtiendo en esencial en el ámbito universitario.
La IA se está convirtiendo en esencial en el ámbito universitario.

Los primeros registros de uso controlado del fuego por parte de los seres humanos se remontan a hace aproximadamente 400.000 años. La conservación primero, y la producción después, de ese elemento primordial de la naturaleza cambió para siempre el destino de nuestra especie. Algo parecido parece estar sucediendo en estos momentos con la inteligencia artificial, creada en el ámbito universitario y que está modificando significativamente el entorno universitario. Para muestra, un botón: “Utilizo ChatGPT prácticamente todos los días”, relata Javier Cardama, estudiante de un doctorado de Ciencias de la Computación, que emplea la Inteligencia Artificial Generativa (IAG) para redactar textos, resumir artículos, escribir correos electrónicos y, sobre todo, programar, como detalla a RTVE.

El hecho de emplear la IA se está convirtiendo en esencial, como señalan los expertos en IA Andrés Predreño y Pedro Pernías en un artículo publicado en el blog de Studia XXI. “La inclusión de la Inteligencia Artificial en el aprendizaje universitario no es solo una tendencia, sino una necesidad. Las herramientas basadas en IA como puede ser ChatGPT /GPT4, nos permiten adaptarnos mejor a las diferentes necesidades de aprendizaje y preparar a nuestros estudiantes para el mundo digital en el que vivimos, donde los profesionales, utilizarán la IA generativa al igual que hoy utilizan búsquedas de Google por Internet”.

Y es que la IA en la educación mejora la eficiencia administrativa de los responsables de universidades al automatizar tareas tediosas, mientras que proporciona a los profesores herramientas para personalizar la enseñanza y brinda a los alumnos un acceso más fácil a recursos educativos personalizados y orientación académica. Además, facilita la identificación temprana de problemas académicos, permitiendo intervenciones oportunas para mejorar el éxito estudiantil.

Desde el punto de vista de los alumnos, la inteligencia artificial (IA) emerge como una fuerza transformadora: personalizando aprendizajes, con itinerarios a la carta en función de las necesidades, intereses y capacidades de los alumnos. Además, la IA está favoreciendo procesos de selección de alumnos para universidades. En concreto, están facilitando una primera criba: seleccionando los CVs y las cartas de motivos de los candidatos en función de una serie de parámetros formativos, de experiencia y rendimiento académico e incluso laboral, si hablamos de estudiantes de postgrado. Además, estas herramientas sugieren una serie de cuestiones que facilitan la labor a los profesores y responsables de administración y recursos humanos que se encargan de realizar las entrevistas. Luego está en la mano de esos entrevistadores si cogen esas preguntas, si las reelaboran o si les sirve como fuente de inspiración para nuevas cuestiones.

Simultáneamente, la automatización de tareas administrativas está representando un gran ahorro de energía a la hora de solventar farragosas gestiones que permiten matricularse y moverse con más soltura en los entramados administrativos de la educación superior. ¿Qué ejemplos ilustran estas posibilidades en el día a día del alumnado? Por ejemplo, una estudiante de primer año puede emplear un sistema de tutoría virtual impulsado por IA para obtener orientación sobre su curso y resolver dudas fuera del horario de atención de sus profesores. Estas posibilidades mejoran también la experiencia estudiantil de los alumnos de posgrado, que pueden echar mano de instrumentos como una aplicación de aprendizaje adaptativo que ajusta el nivel de dificultad de los ejercicios según su progreso individual.

Sin embargo, junto con estas oportunidades formidables, también surgen desafíos éticos y de privacidad que requieren una cuidadosa consideración. Por ejemplo, la recopilación masiva de datos estudiantiles para mejorar la enseñanza plantea retos en cuanto al consentimiento informado y la protección de la privacidad individual. O la implementación de sistemas de vigilancia y monitoreo en el campus suscita preocupaciones éticas sobre la invasión de la privacidad y el potencial para la discriminación algorítmica.

Cómo la IA mejora la experiencia de los estudiantes

Un alumno de 2024 puede jugar con la IA como potenciador de sus capacidades, personalizando sus caminos de aprendizaje, al tiempo que esas herramientas funcionan como ahorrador de tiempo y escribano que resume lo más relevante de la asignatura, generando resúmenes y esquemas de alto valor añadido si se insertan los criterios adecuados. En una dirección de vuelta, las instituciones universitarias verán cómo la IA incrementa el rendimiento de sus alumnos, detectando tempranamente sus dificultades, mientras simplifica sus trámites administrativos. Dicho de manera desarrollada:

Personalización del aprendizaje: los sistemas de IA se adaptan al estilo de aprendizaje de cada estudiante, ofreciendo materiales de estudio personalizados, recomendaciones de cursos y tutoriales específicos para cubrir sus necesidades individuales.

Tutores virtuales: los chatbots y asistentes virtuales impulsados por IA pueden proporcionar apoyo y orientación a los estudiantes las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Estos sistemas pueden responder preguntas comunes, ofrecer consejos de estudio y ayudar a resolver problemas académicos. El responsable de Innovación de Microsoft en España, David Hurtado asegura que ya están teniendo contacto con universidades interesadas en incluir la IAG en los planes educativos. “En cuanto han visto el potencial, han considerado que puede ser una ayuda tanto para la universidad como para el profesorado”.

Asesores personales de estudios fundamentados en la IA. Pueden mejorar el rendimiento académico y proporcionar recomendaciones personalizadas sobre asignaturas, horarios y estrategias de estudio.En esa línea, el responsable de Innovación de Microsoft en España relata que trabajan en simplificar al máximo el software de IA para guiar el proceso de tutoría de un alumno. Hurtado pone como ejemplo un proyecto que llevan a cabo en una universidad online, cuyo alumnado procede de varias zonas rurales y cuenta con diferentes niveles educativos. El objetivo del programa es modelar un asistente virtual que trabaje 24 horas al día. “Si a determinado alumno le falta nivel en una determinada asignatura, le dices al programa, explícaselo de una forma específica a él. No pares de explicárselo. Hazle preguntas al alumno para asegurar que ha entendido la lección. Todo este tipo de cosas que antes requerían mucho esfuerzo humano, ahora la tecnología podría ayudar un montón”

Análisis predictivo: la IA puede analizar grandes cantidades de datos e identificar patrones y predecir el rendimiento estudiantil. Esto permite a las instituciones intervenir tempranamente cuando un estudiante muestra signos de dificultades académicas, proporcionando apoyo adicional para mejorar su éxito académico.

Automatización de tareas administrativas: simplificando así tareas administrativas tediosas, como la inscripción en cursos, la programación de exámenes y la gestión de documentos. Esto libera tiempo para que los estudiantes se centren en actividades más significativas, como el estudio y la participación en actividades extracurriculares.

Investigación asistida por IA: ayuda a los estudiantes en la búsqueda y análisis de información para proyectos de investigación; identificando fuentes relevantes, resumiendo textos extensos y generando descubrimientos útiles para la investigación académica.

Aplicaciones de aprendizaje adaptativo: posibilitan ajustar el nivel de dificultad y el contenido de acuerdo con el progreso individual del estudiante., haciendo el aprendizaje más eficiente y personalizado.

De qué manera la IA está sirviendo para seleccionar a futuros universitarios

La inteligencia artificial está siendo empleada cada vez más en el proceso de selección de estudiantes universitarios para realizar una primera criba entre los numerosos solicitantes. Aunque la decisión final sigue recayendo en los seres humanos, la IA ayuda a predecir el éxito académico de los aspirantes y a identificar aquellos que se ajustan mejor a los criterios objetivos de la universidad. Este enfoque facilita la gestión de grandes volúmenes de solicitudes mediante el análisis de datos y la automatización de entrevistas. Sin embargo, persisten preocupaciones sobre posibles sesgos y errores en el proceso, lo que destaca la necesidad de ensayar cuidadosamente la aplicación de la IA antes de su implementación.

El mexicano Julio Frenk es el presidente de University of Miami, que ha desplegado  un programa piloto en las pruebas de admisión de sus alumnos. Frenk contextualiza de manera muy didáctica el porqué de su iniciativa: “Recibimos 50.000 solicitudes para cursar estudios con nosotros y tenemos que escoger aproximadamente a unos 8.000 o 9.000 alumnos. Queremos predecir quién va a tener éxito y, si estos grandes modelos de lenguaje nos pueden ayudar en la capacidad predictiva, va a ser un insumo más para que los comités que revisan puedan tomar decisiones mejor informadas y más justas para los estudiantes”.  En esa línea, el responsable de la universidad de Miami desgrana los criterios que guían su proceso de selección: “Buscamos elementos que nos permitan identificar a quien ha sabido sobreponerse a la adversidad y eso va a seguir requiriendo humanos de carne y hueso, pero puede ser mucho más eficiente [con IA] el filtrado de muchos de grandes volúmenes de solicitantes”. Frenk, de cualquier manera, se esmera en aclarar que su toma de decisiones no es elitista: “De nada nos sirve aceptar a alguien y que al final del primer año se dé de baja porque no pudo con la carga. Nos permite enfocar mejor nuestras becas”.

Otra institución universitaria que está apostando por las herramientas de IA es la IE University, con sedes en Madrid y Segovia, que cobija en sus aulas a alumnos de 160 países. Santiago Íñiguez, su presidente, relata al diario El País cómo han llevado a cabo una aplicación con IA para apoyar a los alumnos en la tarea de escoger un grado. “Tenemos dos ingenios que contestan a las preguntas que los alumnos hacen de manera estándar para ir resolviendo sus dudas e identificar la carrera que se ajusta más a su perfil”. Íñiguez considera que estos instrumentos son de gran utilidad debido a que “almacenan toda la información que se ha generado de muchas otras entrevistas con candidatos y situaciones parecidas”.

El papel que juegan los profesores para canalizar la experiencia de la IA

La inteligencia artificial mejora las posibilidades docentes de un profesor universitario al proporcionar herramientas y recursos que optimizan la enseñanza y el aprendizaje. Desde la personalización del contenido educativo hasta la identificación de patrones de aprendizaje de los estudiantes, la IA permite adaptar la experiencia educativa a las necesidades individuales, ofreciendo retroalimentación instantánea y facilitando la creación de materiales educativos interactivos y dinámicos. Además, la IA puede ayudar a los profesores a gestionar grandes cantidades de datos, simplificando tareas administrativas y permitiéndoles enfocarse más en la interacción con los estudiantes y el desarrollo de habilidades críticas. El desafío de las universidades es formar a futuros trabajadores que respondan a las nuevas necesidades. Para Patricia Llaque, especialista en Inteligencia Artificial y Ética “hay que hacer un rediseño de la docencia en general, que incluya a los propios docentes. Yo no puedo enseñar algo tecnológico o no puedo simplemente relacionarme con un alumno cuyo lenguaje es distinto, cuyas formas de acceder a la información y al conocimiento, son completamente diferentes a las mías”.

En este contexto de explosión tecnológica, la propuesta de Unesco consiste en capacitar a las y los docentes para que puedan enseñar a sus alumnos a hacer un uso seguro, reflexivo y ético de las tecnologías, más allá del uso instrumental. “La escuela debe formar ciudadanos digitales, que son aquellas personas que saben identificar, comprender y responder a los grandes dilemas que genera la utilización de internet” afirma

Roxana Morduchowicz, doctora en Comunicación por la Universidad de París. “Hay algo claro. La inteligencia artificial no va a reemplazar a los profesores, debería ayudar en el proceso de enseñanza-aprendizaje desde una perspectiva que agregue valor. La educación juega un papel fundamental en la expansión de la IA porque a través de la educación es que las personas adquieren los conocimientos y habilidades necesarias para desarrollar y utilizar sistemas de IA”, apunta Ernesto Fernández Polcuch, autor del informe “La Inteligencia Artificial ¿Necesitamos una nueva educación?”.