La regla del 3-30-300 que puede marcar el urbanismo del futuro

Según Greenpeace las ciudades deberían contar con 50m2 de superficie vegetal por habitante, aunque 15 m2 se considere aceptable. Madrid tiene 21 por persona.

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Urbanismo del futuro.
Urbanismo del futuro.

Cada ciudadano debería poder ver desde su casa al menos tres árboles de un tamaño considerable, tener un 30% de cobertura de árboles en su vecindario y vivir a menos de 300 metros de un parque o de un espacio verde.   

Esa es la regla que propone el silvicultor holandés Cecil Konijnendijk, director del Instituto de Soluciones Basadas en la Naturaleza de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), para hacer de las ciudades un lugar más saludable, donde las plantas y la naturaleza tengan presencia real y no impostada. 

Sin embargo, solo el 4,7% de la población cumple con los tres preceptos de la regla de espacios verdes. Un 62,1% cuenta con un espacio verde importante a menos de 300 metros, el 43% sí tiene al menos tres árboles a 15 metros de casa y solo el 8,7% vive en una zona con suficiente verdor circundante. Lo peor es que, según informe difundido por Greenpeace, casi el 23% de la población no cumple con ninguna de las tres disposiciones. 

El informe reivindica el papel de los grandes parques urbanos, ya que –se argumenta- proporcionan confort térmico a la ciudadanía, tanto desde el punto de vista físico como psicológico, especialmente en las zonas con veranos calurosos. 

Así, según un estudio sobre el efecto refrigerador de los parques madrileños, una zona verde de más de 10 hectáreas puede bajar la temperatura 2,5 °C en 600 metros alrededor. Aunque quizá lo más importante es que la gente siente mayor alivio porque cree que la temperatura en el parque es aún menor. Esto demuestra lo refrescante que es un parque en la mente de la ciudadanía.  

Según asegura Greenpeace las ciudades deberían contar con 50m2 de superficie vegetal por habitante, aunque 15 m2 se considere aceptable (el mínimo es 9m2). En la actualidad, Madrid tiene 21 m2 por habitante, aunque no están distribuidos homogéneamente en todos los distritos. 

Déficit de conexión con la naturaleza 

Otro estudio revela que el 75% de los niños españoles no está ni una hora al día al aire libre. El 25% de la infancia y la adolescencia apenas sale alguna vez al mes a jugar a la naturaleza y solo el 25% visita el parque urbano o natural diariamente. Cifras muy distintas a la de la generación anterior, donde el 75% de los niños de entonces –los que hoy son padres de familia- tenían un contacto diario con el parque o la naturaleza.  

Según los expertos, los niños deberían pasar al menos una hora al día en el entorno verde o azul natural más cercano para satisfacer sus necesidades y favorecer un desarrollo saludable. De no llegar a esta cifra se corre el riesgo de sufrir lo que hoy se conoce como DCN, Déficit de Contacto con la Naturaleza, algo que, a tenor de los estudios realizados por la GRSIA (Alianza Global para Renaturalizar la Salud de la Infancia y la Adolescencia) afecta al 75% de los escolares.  

8 beneficios de las ciudades verdes

En su informe, la organización ecologista enumera ocho beneficios para nuestra salud física y mental derivados de la existencia de bosques urbanos de calidad  

1. Mejor salud mental. El contacto con espacios verdes se asocia con un menor riesgo de angustia psicológica, de sufrir depresión o ansiedad y puede mejorar nuestro desarrollo del comportamiento, reduciendo dificultades emocionales y de relaciones sociales. 

2. Mejor desarrollo del cerebro y buena salud cognitiva. La exposición continuada a espacios verdes puede reducir el riesgo de problemas emocionales y de comportamiento y generar mejoras del desarrollo cognitivo, incluida una mejor atención y memoria de trabajo. 

3. Menor riesgo de enfermedades no transmisibles. El contacto con zonas verdes se asocia a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad y dolor lumbar. 

4. Menor riesgo de muerte prematura. La menor exposición a la contaminación del aire, una mayor práctica de ejercicio físico, más vida social y un menor riesgo de depresión reducen el riesgo de muerte prematura. 

5. Mejores embarazos. El contacto con espacios verdes reduce tanto el riesgo de parto prematuro como la mortalidad infantil. 

6. Mejor salud en general. La exposición a la naturaleza se asocia con una mejor percepción de la salud en general, así como con el bienestar subjetivo, es decir, estar más satisfecho con la vida o ser más feliz. 

7. Temperaturas más agradables. Las zonas verdes mejoran las condiciones microclimáticas, ya que son capaces de reducir la temperatura de su entorno en varios grados, además de proporcionar una preciada sombra para protegernos de las radiaciones solares, sobre todo en los días más calurosos. 

8. Mayor control de inundaciones. La urbanización de las ciudades las ha convertido en superficies impermeables de cemento que ni absorben el agua ni pueden retenerla con el consiguiente peligro de inundaciones.