Francisco Perez Bes.

Opinión

¿Cómo perciben mis clientes mis esfuerzos en ciberseguridad?

Socio de derecho digital en Ecix Group y mentor de la National Cyberleague GC.

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Varios hackeos de alto perfil y cambios regulatorios en los últimos meses han aumentado la sensación de inseguridad entre los CIOs.
Varios hackeos de alto perfil y cambios regulatorios en los últimos meses han aumentado la sensación de inseguridad entre los CIOs.

En el ámbito de la gestión empresarial actual, uno de los aspectos que está cobrando una mayor relevancia tiene que ver con el de valorar adecuadamente la percepción que tiene el mercado sobre la estrategia de la compañía a la hora de usar las nuevas tecnologías.

La inteligencia artificial es el ejemplo más reciente. En efecto, muchas entidades (como empresas, universidades, etc.) desconocen -y, por tanto, no pueden gestionar- cuál es la opinión de sus clientes con relación a su aproximación a la tecnología cuando, en realidad, la adopción de una u otra es un elemento competitivo diferenciador, además de un aspecto de gran valor para la imagen y reputación de la organización.

Dicho con otras palabras, ¿optarías por una universidad para tus hijos en la que no enseñaran a los alumnos a conocer y manejar adecuadamente herramientas de inteligencia artificial, cuando las empresas a las que potencialmente podrían ir a trabajar ya han implementado este tipo de soluciones? ¿Acudirías a tratare de una dolencia a un hospital con métodos -llamémosles- tradicionales, frente a otro cuyos doctores complementasen su atención médica con herramientas de inteligencia artificial que puedan dar un diagnóstico más acertado?

Con la ciberseguridad pasa lo mismo. Lamentablemente, en España no disponemos de datos fiables que nos permitan conocer cuál es el verdadero impacto que provoca en el mercado el tener, o no tener, una imagen de empresa que se preocupa por la seguridad de la información de sus clientes. Especialmente en sectores más estratégicos que, como la banca, obtiene, trata y almacena una gran cantidad de datos personales y confidenciales de sus clientes.

En este sentido, si nos fijamos en países de nuestro entorno, como en el caso de Reino Unido, podemos encontrar un reciente informe en el que se recogen las opiniones de los clientes del sector financiero en cuanto a cómo afecta a los consumidores la percepción que tienen de la ciberseguridad de dichas entidades, en particular a la hora de decidirse por contratar con una u otra entidad. Es decir, la imagen de empresa cibersegura se convierte en un elemento de relevancia, no sólo de marketing, sino de captación de negocio. Pero, ¿con qué intensidad?

Así las cosas, si podemos medir el nivel de confianza que el mercado tiene en unas entidades significa que podemos determinar cuáles son las entidades en las que los consumidores tienen un menor nivel de confianza y, por lo tanto una menor probabilidad de que capten la atención de potenciales clientes, es decir, que son menos competitivas y menos atractiva para clientes e inversores.

Concretamente, de los datos que se extraen de dicho informe (realizado por la consultora Cybsafe entre 1000 clientes, ingleses y norteamericanos, del sector banca), se puede concluir que un 36% de los encuestados dudaría a la hora de confiar sus ahorros a un banco que hubiera sufrido una brecha de seguridad de relevancia.

De hecho, el 23% de los usuarios de banca que participaron en dicho informe reconoce que la ciberseguridad de la entidad es un factor muy relevante y a tener cuenta a la hora de tomar una decisión sobre si confiar en una u otra entidad. Mientras que para menos de la mitad -esto es, un 41%- la ciberseguridad no es un factor determinante a la hora de trabajar con una entidad u otra.

En definitiva, si bien podemos afirmar que la ciberseguridad no es el elemento fundamental que un cliente valora con carácter previo a decidirse por un banco u otro, sí comienza a ser un factor que los clientes tienen cada vez más en cuenta. Este extremo, lejos de convertirse en un problema para las empresas de este sector (así como de cualquier otro) se trata de una buena oportunidad para atraer y retener clientes que no sólo les preocupa la ciberseguridad, sino que les importa que sus ahorros, y su información personal, se encuentren bien protegidos.