Pilar Rangel

Opinión

Europa debe solucionar el problema del Sahel para evitar otro Afganistán

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La cercanía del Sahel respecto a Europa hace imprescindible que en el Viejo Continente nos tomemos muy en serio la solución de esta amenaza. Y aunque se pueden trazar similitudes entre la situación en el Sahel y en Afganistán nos encontramos ante dos escenarios distintos que también requieren diferentes abordajes. No es posible dar soluciones europeas a problemas africanos.

A pesar de múltiples intentos, los países de la región del Sahel nunca han logrado construir una estrategia de seguridad común. Así, la falta de una cooperación regional militar efectiva ha permitido a los grupos terroristas y traficantes desafiar asimétricamente a las fuerzas de seguridad de los Estados sahelianos y a sus aliados internacionales, entre los que tampoco existe una convergencia clara.

En cuanto a las causas del terrorismo en el Sahel no es tanto la expresión violenta del extremismo religioso como en Afganistán sino más bien fruto de la frustración social, económica y política. Todo ello, catalizado por la corrupción de las autoridades y un aumento de la interpretación más extremista del islam, mezclada con tensiones étnicas establecidas desde hace mucho tiempo, redirigen esta frustración hacia la radicalización en una forma de movimiento social. Al mismo tiempo, la presencia internacional y el patrocinio de iniciativas militares estatales en el Sahel contribuyen a reforzar la legitimidad de los terroristas.

Y así nos encontramos que mientras que en el Sahel está creciendo la potencia e influencia de las distintas franquicias de Daesh y Al Qaeda, un aumento de flujos de mercenarios y armamento y una creciente influencia de los narcotraficantes y el fuerte incremento de la letalidad de Boko Haram, la cooperación regional en seguridad y defensa para afrontar estas amenazas transnacionales sigue estando, cuanto menos, muy fragmentada y con escasa coordinación.

Otros elementos a tener en cuenta y que pueden generar nuevas causas de inestabilidad son los golpes de Estado en distintos países de la zona y en distintos años consecutivos.

Por otro lado, los gobiernos del Sahel y sus socios internacionales han reaccionado a la crisis principalmente con una respuesta antiterrorista que no aborda suficientemente las causas últimas de la crisis, ni pone la protección de los civiles. Los fracasos estratégicos de la gobernanza, la corrupción y la impunidad siguen sin resolverse, lo que ha permitido que la crisis avance y continúe.

Así, y a semejanza de Afganistán, nos podemos encontrar con un gran número de entidades tanto públicas como privadas dedicadas a seguridad y defensa que no solo generan más competitividad sino que además no son eficientes. Cualquier fuerza militar extranjera desplegada a largo plazo, y dado que no puede satisfacer las necesidades de las poblaciones locales (seguridad, administración, salud, nutrición, etc.), acaba siendo percibida por la mayor parte de la población como una fuerza de ocupación, por lo que es importante determinar un "estado final" (end state) que incluya una "estrategia de salida" (strategy exit) que contemple la salida de las fuerzas multinacionales en 10-15 años máximo. De lo contrario, el Sahel corre el riesgo de convertirse en un nuevo Afganistán (Sahelistan).

Para Europa es mas urgente solucionar el problema en el Sahel que Afganistán por su cercanía y por todos los desafíos y amenazas que supone. En estos últimos días hemos visto cómo los grupos terroristas del Sahel felicitaban a los talibán por su éxito en Afganistán, y aunque las tropas francesas anunciaron la muerte del número uno del Estado Islámico en el Gran Sáhara Adnan Abou Walid al Sahrawi como un gran éxito en la lucha terrorista, que lo es, no debemos olvidar que será otro el que dentro de poco lidere a este grupo terrorista y la lucha continúe.

No podemos centrar la lucha contra el terrorismo en el Sahel contemplando únicamente la via militar, cuando nos encontramos con gobiernos que son incapaces de controlar la mayor parte de su territorio, rivalidades étnicas, pobreza o tráfico ilícitos. Es necesario que la Comunidad Internacional se tome en serio esta amenaza en el Sahel como en su día lo hizo en Afganistán. Debemos recordar que estos grupos terroristas se siguen extendiendo a otros países cercanos al Golfo de Guinea como Costa de Marfil, Togo o Benin. Si tienen salida al mar, la situación será muy crítica.

En el centro de la crisis de gobierno en el Sahel está el fracaso para construir el Estado-nación.

Los países del Sahel deben responder a la crisis priorizando la protección de sus ciudadanos, especialmente de los civiles. Los principios de buen gobierno requieren una mejor gestión, fortaleciendo instituciones fundamentales como la policía o la judicatura, así como la gestión de los recursos naturales, incluyendo la dinámica de los conflictos agricultor-criador.

La buena gobernanza responsable requiere que los gobiernos centrales y sus autoridades locales presten servicios esenciales, eficaces y eficientes a todos los ciudadanos y sin discriminación. Hay que volver a reconstruir los Estados fallidos del Sahel, ya que sin la vuelta de estos Estados será imposible hacer frente a las amenazas actuales.

La estrategia en la lucha contra el terrorismo no pasa solo por la via militar sino por la estrategia de la seguridad humana: económica, alimentaria, de salud, climatica, de minorías étnicas, de desarrollo y de gobernanza.

No es posible solucionar los problemas de hoy con las herramientas de ayer. Como ya decíamos antes, no es posible dar soluciones europeas a problemas africanos. Esperemos que al menos lo ocurrido en Afganistán sirva de lección para que no ocurra algo parecido en el Sahel.

Pilar Rangel, experta en Terrorismo Internacional y en la lucha contra Daesh, dirige la segunda edición del Curso de experto universitario en terrorismo yihadista en la Universidad Internacional de Andalucía.

BIBLIOGRAFIA

  • IEEE: La estabilidad en el Sahel.
  • Jesús Diaz Alcalde, G5 Sahel: Debilidades y fortalezas nacionales frente a la seguridad y el desarrollo en el Sahel Occidental.
  • SIMÓN. G. Los retos de Níger en el espacio sahelo-saheliano: dinámicas regionales, impacto global. GESI.
  • Carlos Echevarria: La amenaza de los grupos yihadistas que operan en el Sahel.
  • Francisco Espinosa Nava: La cooperación en África de las fuerzas de seguridad Españolas.
  • Juan Alberto Mora Tebas: Cooperación en seguridad y defensa.
  • Beatriz Mesa: La falsa Yihad.