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Opinión

Mali, ¿hacia un nuevo califato en el Sahel?

Experta en Terrorismo Internacional y en la lucha contra Daesh.

Según ACAPS la situación de seguridad en Mali sigue deteriorándose en la región de Menaka como resultado de los enfrentamientos entre grupos armados no estatales y los ataques contra civiles. Los ataques de grupos armados no estatales contra las comunas vecinas han provocado la huida de más de 30.000 personas a la ciudad de Menaka. Estas personas desplazadas se encuentran en casas superpobladas o campamentos improvisados establecidos en las carreteras o fuera de la ciudad, con una necesidad urgente de agua potable, alimentos, medicinas y asistencia de refugio.

Desde el 10 de abril de 2023, la rama saheliana del Estado Islámico ha tomado el control de la localidad de Tidermene, una de las principales rutas de suministro para la ciudad de Menaka. Esto significa que es probable que el acceso humanitario a la ciudad de Menaka se deteriore. La extensión de la zona de influencia de los grupos armados en el noreste de Malí hace temer un aumento de los incidentes de protección y ataques selectivos contra ciertas comunidades que se considera que apoyan al ejército maliense o a otros grupos armados.

Mapa de Mali.

EIGS ahora controla el círculo de Ménaka y ha tomado el último campamento JNIM en Tidermene. Según fuentes locales, los yihadistas matan a los clérigos musulmanes, violan a las mujeres y queman los libros religiosos en las poblaciones que van ocupando. Igualmente saquean todo lo que encuentran en su camino, como el ganado, los vehículos y los muebles de las casas, y cuando no llegan a poder coger el material robado, lo queman.

Menaka está situada a más de 1.500 kilómetros al noreste de Bamako en la región de Gao, que forma parte del territorio tuareg del Azawad, donde la autoridad de facto es la Coordinadora de los Movimientos del Azawad. Tiene una población de 24.000 habitantes que ahora ha ascendido a 60.000 por los desplazamientos y que mal viven tirados en las calles. Pero lo peor de todo es que estan aislados, ya que los terroristas controlan casi toda la provincia de Menaka.

Todo parece indicar que la idea de los yihadistas es ganar este territorio, crear una base estable y gobernar, una situación que es especialmente preocupante en el caso de Menaka, que se encuentra en el área de la triple frontera: Mali, Niger, Burkina Faso. Sin embargo, en esta comuna rural existe una base de la MINUSMA y la presencia del Ejercito maliense.

Fuentes locales admiten haber visto a terroristas desfilando en la localidad de Tidermène con la bandera del Estado Islámico, distribuyendo folletos y pidiendo el zakat, el impuesto recaudado en nombre del Islam a cambio de protección. Igualmente, esta situación le sirve a estos grupos terroristas para reclutar miembros dentro de la población.

Hay que recordar que en junio de 2022 Francia, por medio de su Fuerza Barkhane, entregó al ejercito maliense la base de Menaka y, en menos de un año, ha sido tomado por los terroristas que la han aislado del resto de Mali y, aunque cuenta con la presencia de la MINUSMA y la FAMA, tienen unas capacidades limitadas frente a las capacidades de los terroristas.

La estrategia de este grupo terrorista parece ser aislar los centros de población y controlar las zonas rurales sin realizar una ofensiva sobre la ciudad.

Esto significa que, por primera vez en el Sahel una ciudad importante puede quedar bajo el control del Estado Islámico. ¿Qué consecuencias tendrá esto entonces para Burkina Faso y Níger como países limítrofes en la triple frontera? Níger ha manifestado repetidamente su irritación ante la indiferencia de esta amenaza por parte de la junta de Malí.

Por su parte, el Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas maliense tranquiliza a la población de la profesionalidad de la FAMA y pide su apoyo continuo en la identificación y captura de terroristas y sus cómplices, única opción viable para una seguridad duradera.

Evidentemente esta acción tiene que ser repelida rápidamente por el Ejercito maliense porque estos grupos terroristas no pueden tener una base fija donde asentarse, gobernar y proclamar el califato.

Sin una estrategia clara en la lucha contra el terrorismo en el Sahel que actúe en todos sus frentes (militar, ideológico y social) es imposible vencer al yihadismo, que seguirá extendiéndose por todo el Sahel sin oposición.

No se trata solo de la ayuda externa, sino también de usar todos los elementos de que dispone el Estado para vencer el terrorismo y hacer uso de todas sus capacidades involucrando a la población civil para frenar esta grave amenaza.

En última instancia son los países del Sahel los que tienen que luchar contra el terrorismo yihadista y son ellos los que tienen que capacitar a su policía, sus jueces y sus fuerzas armadas para que esta lucha sea eficaz desde todos los ambitos.

Si los países del Sahel no hacen esto los terroristas seguirán ganando territorio como lo hacen ahora desde el Sahel a los países del norte de Guinea y será cuestión de tiempo, aprovechando la salida de las fuerzas internacionales, que en el Sahel se proclame el nuevo califato.