Cámaras por ley para fomentar conductores más despiertos

Según una reciente norma de la UE, los fabricantes de automóviles están obligados, desde el 6 de julio, a implementar en sus nuevos vehículos sistemas avanzados de asistencia al conductor, que a partir de 2024 serán obligatorios también en las ventas.

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La UE hace obligatorio para los nuevos vehículos que incluyan asistentes y-o algoritmos que midan la fatiga del conductor. Fuente de imagen, Pexels.com
La UE hace obligatorio para los nuevos vehículos que incluyan asistentes y-o algoritmos que midan la fatiga del conductor. Fuente de imagen, Pexels.com

 Los sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS, que es el acrónimo en inglés de estos dispositivos, “Advanced Driver Assistance Systems”, denominación con la que se describen los sistemas de última generación que ayudan y asisten al conductor) apoyan al conductor ante situaciones específicas, de cansancio, dificultad o riesgo en la seguridad vial, durante su conducción. A través de estos asistentes virtuales, se contribuye, en definitiva, a que el conductor circule con más seguridad. Estas herramientas previenen sobre una situación de peligro; incluso, intervienen en la dirección del vehículo y los frenos del automóvil en una situación límite, en la que el vehículo pueda llegar a colisionar, o bien para mitigar las consecuencias de un choque inevitable. 

Una disposición para aminorar los factores que lastran la conducción  

La Unión Europea ha modelado una ley según la cual todos los fabricantes de vehículos deben incluir en los nuevos modelos que confeccionan, a partir del 6 de julio de este 2022, un sistema que mida el nivel de alerta, sueño y fatiga del conductor. De manera que los vehículos que se quieran homologar en la UE desde este verano deben incorporar sistemas que registren todas esas variables. En caso de detectar somnolencia, estos sistemas mandarán una alerta acústica, visual o sensorial al usuario. Estas medidas, que algunas marcas como BMW ya implementan de manera proactiva y voluntaria en sus modelos, serán obligatorias para cualquier coche nuevo que se venda a partir de 2024 (la Unión Europea concede a la industria dos años de margen para vender los vehículos que no dispongan de estos dispositivos).

De qué manera funcionan los asistentes de conducción

A la hora de articular estas situaciones, los fabricantes de automóviles se están decantando, en su mayoría, por incorporar sistemas de rastreo ocular o de reconocimiento facial en los coches. Se trata de pequeñas cámaras, ubicadas en puntos estratégicos de la cabina de conducción, desde los que se el algoritmo contempla lo que sucede en el habitáculo. 

En declaraciones al diario El País, el Catedrático de Psicología Social de la Universidad Autónoma de Madrid, José Miguel Fernández Dols, corrobora que elementos como la frecuencia del parpadeo, así como la inclinación de la cabeza son pautas eficaces para deducir si hay o no somnolencia.Se supone”, explica el catedrático, “que, a mayor parpadeo, tienes más posibilidades de fatiga. Hace años que se están desarrollando estas pruebas. El caso es que estos sistemas requieren de cierta calibración, así como que la persona que se está evaluando se mantenga a cierta distancia, no obstante se ha verificado que estos sistemas comportan fiabilidad”. 

La encrucijada de la seguridad frente a la libertad personal  

El nuevo reglamento también plantea un dilema ético, al contraponer derechos tan importantes como la libertad frente a la seguridad. En ese sentido, el propio articulado del Reglamento establece que “los sistemas de advertencia de somnolencia y de pérdida de atención del conductor (...) no deben registrar ni conservar de manera continuada ningún dato que no sea necesario para los fines para los que los datos fueron recogidos, o tratados de otro modo, dentro del sistema de bucle cerrado”. También se especifica que los datos deben guardarse en el mismo coche y no pueden ser procesados por terceros.

Otra vía alternativa para valorar al conductor: procesar los datos de su conducción

No obstante, existen otras maneras de velar por la calidad atencional y de conducción de la persona que está al volante. En esa dirección funciona un estudio publicado en 2015 por la Universidad de Clemson, que constata que existen métodos más sencillos que la biometría para evaluar la fatiga de conductor mientras ejerce su condición. Por ejemplo, se pueden recopilar datos de cómo y cuándo frena, así como información relativa a su manera de acelerar o girar. Toda esa información representa un número y calidad de parámetros suficiente y confiable para decidir si la persona que está al mando del vehículo está prestando la atención adecuada a la conducción.