En las tripas de Internet: así son por dentro los data centers

Visitamos las instalaciones de Interxion en Madrid y conocemos la seguridad de “los guardianes de Internet”.

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Interxion MAD2 sala
Interxion MAD2 sala

Internet no funcionaría si no existiesen los centros de datos. Son el nudo de interconexión necesario e imprescindible para que la información circule por la red, y podamos acceder a las redes sociales, ver un capítulo de Netflix, operar en el banco o buscar una dirección en Google Maps. En estos enormes edificios se alojan los servidores que hacen posible el día a día de una sociedad que ya no concebimos in Internet.

Pero, ¿cómo son por dentro estos edificios? ¿Para qué sirven exactamente? En Escudo Digital hemos podido visitar dos Data Centers de la empresa Interxion, uno de los líderes a nivel mundial, y ver los entresijos y cableados de una instalación que, como nos explicó el director general de la Compañía, Robert Assink, “no se dedica a guardar datos, sino a conseguir que los datos se muevan”.

Por explicarlo de otra manera, los data centers que actúan como nodos de interconexión “son equiparables a los antiguos nodos ferroviarios de la revolución industrial”. Ninguna red en el mundo es única o específica de un operador. Éstos necesitan contar con centros de datos neutrales para interconectarse con otros proveedores.

Interxion MAD2 sala
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Y la demanda de Data Centers no deja de crecer, ni en España ni en el mundo. Interxion, compañía de origen holandés presente en 26 países, lleva más 22 años en Madrid. Tardó 12 años en llenar su primer data center. Seis años en llenar el segundo. Tres años en llenar el tercero. Y aunque no sabe lo que tardará en llenar el cuarto, que se está empezando a construir, sospecha que será muy poco tiempo.

Y eso que su dimensión será mucho mayor que la de sus precedentes. Cuando esté construido, el nuevo centro de datos MAD4 contará con una potencia eléctrica de 34 MW y con 35 mil metros cuadrados de espacio técnico, y estará unido a los otros centros de datos mediante el anillo de fibra óptica ya existente para contar con las mismas opciones de conectividad en cualquiera de los cuatro edificios de la compañía.  

Robert Assink
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La situación geográfica de España, además, la hace protagonista de un nuevo escenario donde la latencia va a ser cada vez más relevante y en el que tanto Madrid como la península ibérica pueden convertirse en uno de los hubs digitales de Europa. Tal como explicó Robert Assink, la distancia entre la costa este de Estados Unidos y España es mucho menor que la de otros puntos del continente europeo.

La capital mundial de los centros de datos se encuentra en el estado de Virginia, en la costa este de Estados Unidos, en un paraje conocido como Datacenter Alley. En este estado viven unos ocho millones de personas, pero concentra más capacidad de centros de datos que Europa o China.

Precisamente, la autopista de datos más rápida del planeta sale de allí para llegar a Bilbao y, desde su puesta en marcha en 2019, aporta unos 18.000 millones de dólares cada año a la economía europea. A Sant Adrià de Bessos, donde Interxion abrirá un nuevo centro de datos en 2024, llega también el cable submarino 2Africa, que conecta Asia, África y Europa a lo largo de 45.000 kilómetros.

Ahorro de costes y soberanía de los datos

Todo ello ha convertido a España en un mercado prioritario para Interxion, donde no solo cuentan los claves submarinos, sino la calidad del servicio y la soberanía de los datos. “A pesar de la GDPR, algunas empresas nacionales prefieren que sus servidores estén en España”, explica Assink. En Interxion, por ejemplo, tienen clientes como FCC, Ferrovial, Gestamp o Iberdrola.

“Los gastos para las empresas son más elevados si sus servidores están en Frankfurt o Ámsterdam. Tenerlos en Madrid les supone una cuarta parte del coste que supone que estén en el extranjero”, dice el director general de Interxion, quien remarca que los data centers mejoran la calidad y la seguridad de los datos.

Cableado DataCenter
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Y lo cierto es que seguridad no falta en estas instalaciones. En la visita a los centros de datos de Interxion fuimos pasando por múltiples anillos de acceso hasta acceder a las distintas salas donde las empresas tienen sus servidores. Como es lógico, cada cliente tiene acceso solo a sus datos y eso hace que pasear por un centro de datos se parezca un poco a un capítulo de Devs o alguna serie de ciencia ficción.

Cables y más cables, los mismo que hacen posible que Internet funcione, decoran cada estancia de unas instalaciones cada vez más llenas donde los equipos deben estar en marcha las 24 horas del día. “Al alojar clientes como Renfe y Airbus debemos cumplir con las máximas condiciones de seguridad exigidas por el Ministerio de Defensa”, revela Assink.

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“La seguridad física empieza con el diseño. La electrónica es muy sensible a las vibraciones y debemos tomar medidas como anclar los equipos al suelo, tener medidas de detección de incendios y asegurar que llegue electricidad limpia a las instalaciones”, concluye.

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