¿Y si calentásemos los hogares gracias a las redes sociales?

Algunos proyectos europeos aprovechan la energía residual de los centros de datos para calentar hogares.

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Un solo tweet no genera energía, pero si juntamos todos los que se producen al día la cifra adquiere cierta relevancia. Hablamos de 500 millones de tweets. Lo mismo ocurre con el resto de redes sociales, más relevantes incluso y con mayor actividad que la recientemente adquirida por Elon Musk. ¿Y si toda la electricidad que generan se emplease para calentar los hogares europeos, preocupados hoy por la crisis energética derivada del conflicto de Ucrania? 

La idea no es nueva, ni imposible, y ya se está llevando a cabo en algunos puntos de Europa. Y se hace a través de los centros de datos, esas instalaciones que están proliferando en todos los puntos de nuestra geografía y consiguen que la red de redes funcione. En Dinamarca y Finlandia ya existen, desde hace al menos dos años, sistemas que permiten reciclar la electricidad utilizada al navegar por las redes sociales, conectarte a las reuniones en Zoom o escuchar música en Spotify para ayudar a calentar los hogares y las oficinas.   

Según explica The Wall Street Journal, Amazon, Apple y Microsoft han anunciado planes para conectar importantes centros de datos a sistemas de calefacción urbana en Irlanda, Dinamarca y Finlandia. Google, de Alphabet, ha anunciado que está evaluando oportunidades para recuperar el calor de sus centros de datos en toda Europa.  

Meta Platforms lleva recuperando el exceso de calor de su centro de datos de Odense (Dinamarca) desde 2020. La matriz de Facebook está ampliando actualmente esa base, con planes para proporcionar suficiente exceso de calor para calentar unos 11.000 hogares a partir del próximo año. Y es que las autoridades europeas llevan tiempo presionando para canalizar el exceso de calor generado por sus chips informáticos hacia los sistemas de calefacción municipales. 

Según la Asociación Holandesa de Centros de Datos, en los Países Bajos ya hay 10 centros de datos que suministran calor, y se están construyendo o investigando otros 15 proyectos. Asimismo, gobiernos nacionales y locales de Francia a Dinamarca han introducido incentivos fiscales para la recuperación del calor residual, o incluso la han convertido en requisito para algunos permisos de obra nueva.  

La Unión Europea está en la fase final de negociación de una nueva directiva de eficiencia energética que, según los últimos borradores, obligaría a los operadores de centros a realizar estudios de viabilidad sobre la utilización de su exceso de calor para viviendas y oficinas. 

Hasta 50 teravatios por hora 

Según un estudio de ReUseHeat, proyecto financiado por la UE para fomentar la reutilización del calor residual, los centros de datos próximos a sistemas de calefacción urbana podrían proporcionar hasta 50 teravatios por hora al año de calor residual. Esto equivaldría a entre el 2% y el 3% de la energía consumida por los hogares de la UE en calefacción en 2020, según datos de Eurostat. 

Se calcula que los centros de datos representan aproximadamente el 1% del consumo eléctrico mundial, un nivel que se ha mantenido más o menos constante a pesar de la explosión de los servicios en la nube en los últimos años. En la UE, sin embargo, los responsables políticos afirman que la mayor densidad de centros de datos y el aumento de su uso en los últimos años hacen que consuman más: en algunos países representan cerca del 3% o más del consumo eléctrico. En el caso de Irlanda, estas instalaciones consumieron el 14% de la electricidad del país en 2021. 

Aunque en España la energía que consumen los data centers es solo un 0,2% del total, muchas de estas instalaciones quieren transformarse en centros verdes, como el que se está construyendo en Cáceres, que será el primero de Europa libre de carbono. Al uso de energías renovables, como la solar, eólica y hasta geotermia, se suma el aprovechamiento más eficiente de esta energía limpia con refrigeración líquida y otras técnicas ya activas en otros lugares d la UE como la reutilización del calor de las máquinas para proveer de calefacción a los edificios.