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La Inteligencia Artificial española que impulsa el reciclado identificando los envases por el ruido

Empresas como Sacyr, Ferrovial o Urbaser ofrecen esta tecnología con el objetivo de cumplir con los pliegos de licitación de residuos de los ayuntamientos.

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Imagen Recircula Solutions
Imagen Recircula Solutions

En Europa se generan anualmente más de 240 millones de toneladas de residuos urbanos. Una persona genera cada año unos 500Kg de littering, de los cuales solo se recicla el 40%, y el resto acaba en vertederos, incineradoras o contaminando la naturaleza.

En 2017, el emprendedor catalán e ingeniero químico Jordi Berginzo, fundó la startup Recircula Solutions, encargada de equipar contenedores urbanos con un dispositivo de caracterización de residuos que permite diferenciar entre vidrio, plástico, metal y cartón. Cuenta con un escáner que reconoce todo tipo de códigos, control de acceso Lid para evitar la inserción de envases no adecuados y un sensor de llenado.

Esta tecnología, denominada RecySmart, usa la acústica con inteligencia artificial para identificar el material de los envases que se depositan en el contenedor, con una precisión de más del 95%. Hay que tirar envase por envase para que se realice un registro correcto. Cuando el envase se introduce en el contenedor, crea una señal acústica y característica que es captada por el sensor y la procesa a tiempo real.

La red neuronal la clasifica según el tipo de envase: vidrio, plástico, lata o tetrabrik. Esto permite la gestión de servicios de recogida de residuos y se convierte en el primer sistema público digitalizado del ciclo de reciclaje, que implica a los ciudadanos mediante incentivos.

Su funcionamiento es sencillo, el ciudadano se descarga una aplicación en el móvil, disponible tanto para Android como para iOS, en la que reciben información sobre el impacto medioambiental de su acto, les conecta con un EcoMarket y mediante un e-Wallet, reciben monedas tokens por cada envase reciclado para utilizarlos en comercio local, movilidad o en la lucha contra el desperdicio alimentario. El objetivo es fomentar el reciclado y colaborar con la economía local.

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RecySmart es accesible económica y logísticamente, casi para cualquier gestor de residuos urbanos, entidad pública o gran superficie privada que quiera incorporarla fácilmente a sus contenedores. En la actualidad hay 70 contenedores equipados con este sistema, principalmente en España y Portugal, pero también se encuentran en Italia, Reino Unido y Austria. Su objetivo para 2022 es poder alcanzar la cifra de 1.800.

A nivel nacional, empresas como Sacyr, Ferrovial o Urbaser ofrecen esta tecnología con el objetivo de cumplir con los pliegos de licitación de residuos de los ayuntamientos y poder cumplir con la normativa europea.

 

El regreso de una tradición para cumplir objetivos europeos

Hace más de treinta años era habitual guardar las botellas de cristal vacías en casa para después llevarlas al bar y conseguir recuperar unos “duros”. Era una manera de motivar a los consumidores a reciclar dichos envases. Actualmente resurge el debate de volver a esas metodologías para tratar de impulsar el reciclaje de envases desechables en España y poder así acelerar la marcha para llegar a los objetivos marcados por la Unión Europea (llegar al 90% de botellas de plástico recuperadas para reciclar en 2030) reduciendo la contaminación que suponen cuando son abandonados en la naturaleza.

España podría sumarse en los próximos años al sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) para las botellas de plástico y latas de bebidas que ya funciona en una decena de países europeos, como Alemania o los países escandinavos. Según el Estudio de viabilidad de la implantación de un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) en España realizado por la empresa pública Tragsatec (Tecnología y Servicios Agrarios, S.A.), se estima que con un depósito de botellas de plástico y latas de refresco o cerveza se ahorrarían 2.193 toneladas de residuos que ahora terminan en el medio. También se incluye en el informe que con un SDDR que incluyese el cristal y los brics, se reducirían las 6.700 toneladas de residuos (littering).

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