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68% para los coches, 32% para los peatones: así se reparte el espacio público en España

Solo un 5% de las calles urbanas españolas son de las que se denominan “de convivencia”, con plataforma única y prioridad peatonal.

Gonzalo Díaz Bonet.

Especialista en Tecnología y Sostenibilidad.

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Foto de Oscar Nord en Unsplash
Foto de Oscar Nord en Unsplash

Los coches son hoy los dueños absolutos de las ciudades españolas. Ocupan el 68% del espacio público, mientras que solo un 32% es para los peatones. Una cifra que, además comparten con el mobiliario urbano y el arbolado, lo que hace que muchos viandantes tengan la sensación de vivir en ciudades de aceras estrechas donde los automóviles tienen absoluta prioridad y donde caminar sea cada vez más difícil y enrevesado. 

Sobre todo porque la mayoría de aceras no alcanzan la anchura recomendada, que es de 2,4 metros de ancho. El 51,1% de las calles españolas no alcanza estas dimensiones, que son las recomendadas pero no las legales. La Ley establece que las aceras españolas deben tener un mínimo de 1,80 metros de ancho, pero un 15% de los itinerarios para peatones no llegan al metro de ancho, y algunos no llegan ni a los 30 centímetros. 

Son datos extraídos del estudio Callegrafías, elaborado por la Red de Ciudades que Caminan. Según el mismo, solo un 5% de las calles urbanas españolas son de las que se denominan “de convivencia”, con plataforma única y prioridad peatonal. Con un agravante, se encuentran siempre en el centro de las ciudades, mientras que la mayoría de la población vive en la periferia. 

De hecho, el estudio refleja un patrón que se repite en las 85 ciudades españolas analizadas. Las medidas para proteger al peatón son siempre mayores en los centros urbanos que en las afueras. Por ejemplo, el 38% de las calles del centro tienen algún tipo de restricción al tráfico rodado, mientras que en la periferia solo un 3% presenta algún impedimento.  

Eso sí, no hay diferencias significativas entre las ciudades analizadas. Todas las ciudades españolas, sin excepción, presentan un escenario favorable a la circulación de vehículos a motor y menos proclive al peatón, la forma más ecológica de desplazamiento que ha inventado el ser humano. 

Algunas ciudades van revirtiendo progresivamente esa relación gracias a la creación de más “calles salón” y calles con buenas aceras, enmarcada en los procesos de reforma urbana y reducción de la movilidad automovilística privada. No obstante -apuntan desde la red Ciudades que Caminan- son procesos muy lentos que tardarán décadas en mover estadísticas de este tipo debido al enorme número de calles existentes en el país. 

 

Calles garaje 

El informe revela también que seis de cada diez calles españolas responden al concepto de “Calles garaje”, pues presentan un nivel bastante elevado de coches aparcados en el espacio público. En la periferia, este porcentaje se eleva hasta un 86%. 

Este dato genera una sensación de ocupación elevada del espacio público por bienes privados como los coches, que pasan la mayor parte de su vida útil ocupando un espacio que pertenece al común de la ciudadanía. Los autores del estudio denuncian que esta circunstancia complica el uso de la ciudad para otras actividades o hábitos culturales como la convivencia vecinal, el juego de las personas menores, además de dificultar la vocación comercial de algunas calles.