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Alarma medioambiental: 5 preguntas a ChatGPT consumen medio litro de agua

La plataforma ya contaba con 100 millones de usuarios registrados en febrero de 2023, por lo que las cifras de consumo de agua pueden ser espeluznantes.

Gonzalo Díaz Bonet.

Especialista en Tecnología y Sostenibilidad.

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La inteligencia artificial, como las criptomonedas, exige una enorme potencia de cálculo. Las criptos la conseguían con tarjetas gráficas gaming, y la IA lo hace con GPUs especializadas, como algunos de los modelos desarrollados por Nvidia. Ambas tecnologías exigen enormes ordenadores especializados con docenas de miles de GPUs funcionando las 24 horas del día.  

Mantener en funcionamiento el hardware no solo supone un consumo energético en electricidad, que puede tener un mayor o un menor impacto ambiental, según cómo se genera. También requiere enormes cantidades de agua en refrigeración de los ordenadores y otras tareas. 

Un reciente estudio realizado por la Universidad de California da la voz de alarma sobre este consumo. Entre 5 y 50 preguntas a ChatGPT (según su complejidad) consumen medio litro de agua. Teniendo en cuenta que la plataforma ya contaba con 100 millones de usuarios registrados en febrero de 2023, las cifras de consumo de agua pueden ser espeluznantes.  

Según datos de la empresa de analítica web Similarweb, se estima que cada día de media 13 millones de usuarios fueron activos en esta plataforma durante el mes de enero de 2023. Si calculamos que cada uno de ellos realizase al menos una pregunta y por cada diez interrogantes ChatGPT consume un litro de agua, las cuentas son muy sencillas: 1,3 millones de litros de al día. 

Las cuentas, aunque aproximadas, dan cuenta de la gravedad del problema medioambiental que genera una plataforma que, precisamente por su popularidad y facilidad de uso, consume una ingente cantidad de recursos.  

La construcción de un modelo de lenguaje como ChatGPT requiere analizar patrones de una enorme cantidad de texto escrito por humanos. Toda esa computación consume mucha electricidad y genera mucho calor. Para mantenerse fría en los días calurosos, los centros de datos necesitan bombear agua, a menudo a una torre de refrigeración situada fuera de sus edificios, del tamaño de un almacén. 

En su último informe ambiental, Microsoft reveló que su consumo global de agua aumentó un 34% de 2021 a 2022 (a casi 6,4 millones de litros, o más de 2.500 piscinas olímpicas), un fuerte aumento en comparación con años anteriores que los investigadores externos vinculan a su investigación de IA. 

Este impacto ambiental no es exclusivo de Microsoft. El mismo estudio indica que el consumo de agua en todos los centros de datos de Google ha aumentado un 30% desde 2021. Unas cifras que no son bien recibidas cuando, en muchos países del mundo, la sequía es un enorme problema. 

Dado el auge de esta plataforma, y el horizonte de posibilidades que abre la inteligencia artificial generativa a los que poseen conocimientos en la materia, no parece realista ralentizar el crecimiento o la frecuencia de uso de ChatGPT, Bard y otras herramientas similares. 

Una opción mucho más sensata hoy es apostar por descarbonizar los data centers. No en vano, se trata de un segmento al alza impulsado por la creciente preocupación medioambiental y el uso cada vez mayor de Internet en nuestras vidas, con lo que ello supone en términos de consumo de energía. Según un informe elaborado por Research and Markets los centros de datos sostenibles generarán ingresos por un valor de 12.250 millones de euros en el año 2028. 

El informe revela además un dato muy relevante para la economía española. Los inversores en centros de datos se están trasladando a nuevas ubicaciones como España, Portugal y Grecia donde la disponibilidad de energías renovables es alta con precios medios del suelo. Ciudades como Cáceres están acogiendo ya los primeros data centers neutros en carbono, una tendencia que, a tenor de todos los indicios, puede prodigarse en los próximos años.