La megaturbina capaz de recargar 400.000 coches eléctricos de forma ecológica

La central hidroeléctrica Nant de Drance, en Suiza, cuenta con seis turbinas de bombeo que le dan una potencia total de 900 megavatios. Y una capacidad de almacenamiento de hasta 20 millones de kilovatios-hora.

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Foto: Nant de Drance / Sébastien Moret
Foto: Nant de Drance / Sébastien Moret

La central hidroeléctrica Nant de Drance, en Suiza, es la segunda más grande de Europa. Está situada a 2.225 metros de altura y funciona de modo tradicional, es decir, aprovechando el agua de los ríos que bajan de los Alpes para mover enormes turbinas que generan electricidad.  

Pero sus ingenieros llevan 14 años trabajando en una batería de agua, una megaturbina de bombeo capaz de almacenar energía equivalente a la recarga de 400.000 coches eléctricos cuando las energías renovables solares y eólicas no pueden abastecer la demanda. ¿Cómo funciona este inmenso acumulador de energía verde? 

La central tiene dos embalses, uno inferior y otro en una cota más alta. El agua almacenada en el lago de Vieux Emosson se vierte monte abajo para producir electricidad en los períodos de mayor demanda. Desde el lago de Emosson, situado aproximadamente unos 300 metros más abajo, el agua se bombea al depósito superior y se almacena durante los períodos de sobreproducción energética. 

 

Como explica este video elaborado por la propia central, para que funcione este sistema hacen falta dos embalses de agua a distintos niveles de altura. Cuando hay exceso de energía, la ‘batería’ se carga bombeando agua de la piscina inferior a la superior. Y cuando se quiere recuperar se invierte el proceso haciendo caer el agua a través de una turbina que genera energía. 

Este modelo no es en absoluto nuevo. Las centrales hidroeléctricas de bombeo reversibles existen desde hace tiempo y en España contamos con algunas en funcionamiento, como las de Cortes-La Muela y La Muela II de Iberdrola o la Ip (Canfranc) de Acciona. También se están proyectando nuevas en Aragón y Canarias

Lo novedoso de este proyecto suizo es su tamaño y su efectividad. La central cuenta con seis turbinas de bombeo de 150 megavatios cada una que le dan una potencia total de 900 megavatios. Y una capacidad de almacenamiento de hasta 20 millones de kilovatios-hora, el equivalente a 400.000 mil coches eléctricos.   

Para construirla, los ingenieros tuvieron que excavar 18 kilómetros de túneles a través de los Alpes por los que entraron los materiales de construcción y los edificios prefabricados que conforman las instalaciones. Su coste fue cercano a los 2.000 millones de euros. 

En el futuro, las centrales hidroeléctricas de bombeo y turbinado permitirán almacenar cada vez más electricidad verde y restituirla en épocas de escasez, afirma la Asociación de Empresas Eléctrica Suizas. “Gracias a sus centrales eléctricas, Suiza puede contribuir a la integración de la producción irregular de electricidad en Europea. Sin embargo, no hay que sobreestimar su papel, ya que depende sobre todo de la capacidad de las líneas existentes”, puntualiza la asociación. 

Según un estudio de la Universidad Nacional de Australia, solo 616.000 lugares en todo el mundo donde se podrían construir plantas de bombeo de agua en circuito cerrado con dos embalses. Pero incluso un 1% sería suficiente para resolver el problema del almacenamiento de energía intermitente. 

A día de hoy, sin embargo, la rentabilidad de estos proyectos genera inquietud en el sector. La esperanza de sus operadores -señalan desde Suiza- es que sea rentable cuando las centrales nucleares cierren definitivamente y las energías renovables sustituyan a los combustibles fósiles.