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OTAN y Trump, una mezcla explosiva para Europa y Ucrania

El temor a que EE.UU. retire una parte de su ayuda militar y financiera a Ucrania es legítimo, porque Rusia sabe que Europa quedaría desvalida sin el aval de Washington

Oscar Ruiz -Escudo Digital.

Experto en migraciones y analista internacional.

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El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, el ex presidente de EE.UU., Donald Trump, y la ex primera ministra británica, Teresa May, en la cumbre de la OTAN en Bruselas en julio de 2018.
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, el ex presidente de EE.UU., Donald Trump, y la ex primera ministra británica, Teresa May, en la cumbre de la OTAN en Bruselas en julio de 2018.

El temido por europeos, ucranianos y diplomáticos mundiales en general Donald Trump dijo hace unas semanas que alentaría a Rusia a atacar a los aliados "morosos" de la OTAN que, en su juicio, gastan muy poco en defensa.

Evidentemente estos comentarios, aunque muy de la “cosecha” Trump, dejaron estupefactos a los líderes europeos que cada vez temen más que lleguen las elecciones norteamericanas a finales de este año 2024, ante una eventual victoria del candidato republicano y su consecuente revolución del “estado natural” de las cosas de la guerra ruso-ucraniana.

Las naciones que son miembros de la OTAN tienen un sistema de pagos para cubrir los gastos operativos de la organización, pero no pagan cuotas de membresía para permanecer en la alianza, por lo que no existe la morosidad de la que habla Trump. La Alianza Atlántica lo explica así:

“Gastos de defensa y la directriz del 2% de la OTAN

La OTAN tiene una definición común de gasto en defensa desde principios de la década de 1950. La definición es acordada por todos los Aliados de la OTAN. Se revisa regularmente, siendo la más reciente a principios de 2023.

El gasto en defensa es definido por la OTAN como los pagos realizados por un gobierno nacional (excluyendo autoridades regionales, locales y municipales) específicamente para satisfacer las necesidades de sus fuerzas armadas, las de los Aliados o de la Alianza. Para los propósitos de esta definición, las necesidades de la Alianza se consideran que consisten en la financiación común de la OTAN y los fondos fiduciarios gestionados por la OTAN. La lista de fondos fiduciarios de la OTAN elegibles es aprobada por todos los Aliados.

Un componente principal del gasto en defensa son los pagos para las Fuerzas Armadas financiados dentro del presupuesto del Ministerio de Defensa. Las Fuerzas Armadas incluyen fuerzas terrestres, marítimas y aéreas, así como formaciones conjuntas, tales como Administración y Mando, Fuerzas de Operaciones Especiales, Servicio Médico, Mando Logístico, Mando Espacial, Mando Cibernético. También podrían incluir partes de otras fuerzas como tropas del Ministerio del Interior, fuerzas policiales nacionales, guardacostas, etc. En tales casos, el gasto se incluye solo en proporción a las fuerzas que están entrenadas en tácticas militares, están equipadas como una fuerza militar, pueden operar bajo autoridad militar directa en operaciones desplegadas y pueden, de manera realista, ser desplegadas fuera del territorio nacional en apoyo de una fuerza militar. El gasto en otras fuerzas financiadas a través de los presupuestos de ministerios distintos al Ministerio de Defensa también se incluye en el gasto en defensa.

Las pensiones de retiro realizadas directamente por el gobierno a empleados militares y civiles retirados de los departamentos militares y para el personal activo están incluidas en la definición de gasto en defensa de la OTAN.

Los gastos para el almacenamiento de reservas de guerra de equipo militar terminado o suministros para uso directo por las fuerzas armadas están incluidos.

Si los gastos para operaciones, misiones, compromisos y otras actividades se asignan bajo el presupuesto de defensa, se incluyen en la definición de la OTAN. El gasto en operaciones de mantenimiento de la paz y humanitarias, pagadas por el Ministerio de Defensa u otros ministerios, la destrucción de armas, equipo y municiones, y los costos asociados con la inspección y control de la destrucción de equipo están incluidos en el gasto en defensa.

El gasto en el componente militar de actividades mixtas civiles-militares está incluido, pero solo cuando el componente militar puede ser específicamente contabilizado o estimado. Por ejemplo, estos incluyen aeródromos, servicios meteorológicos, ayudas a la navegación, servicios de adquisiciones conjuntas, investigación y desarrollo.

Los costos de investigación y desarrollo (I+D) están incluidos en el gasto en defensa. Los costos de I+D también incluyen el gasto en aquellos proyectos que no llevan exitosamente a la producción de equipo.

La asistencia militar y financiera de un Aliado a otro, específicamente para apoyar el esfuerzo de defensa del receptor, debe ser incluida en el gasto en defensa de la nación donante y no en la del receptor.

Con respecto a la asistencia militar y financiera a un país socio, los Aliados pueden informar sus contribuciones a fondos fiduciarios gestionados por la OTAN elegibles relacionados con proyectos de defensa. El equipo militar y las armas donadas de los stocks nacionales a un país socio, así como la asistencia por personal militar en entrenamiento ya están incluidos. El dinero proporcionado por otros departamentos gubernamentales distintos al Ministerio de Defensa, a través de otras organizaciones internacionales, o en forma de ayuda militar directa, no es elegible.

El gasto en infraestructura común de la OTAN está incluido en el gasto total en defensa de cada Aliado solo hasta el alcance de la contribución neta de ese país. Los pagos por daños de guerra y el gasto en defensa civil están excluidos de la definición de gasto en defensa de la OTAN.

La OTAN usa dólares estadounidenses (USD) como el denominador de moneda común. La tasa de cambio aplicada a cada Aliado es la tasa anual promedio publicada por el Fondo Monetario Internacional.

La directriz de inversión en defensa del 2%

En 2014, los Jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN acordaron comprometer el 2% de su Producto Interno Bruto (PIB) nacional al gasto en defensa, para ayudar a asegurar la continua preparación militar de la Alianza. Esta decisión fue tomada en respuesta a la anexión ilegal de Crimea por parte de Rusia, y en medio de una mayor inestabilidad en Medio Oriente. El Compromiso de Inversión en Defensa de 2014 se basó en un compromiso anterior para cumplir con esta directriz del 2% del PIB, acordado en 2006 por los Ministros de Defensa de la OTAN. La directriz del 2% del PIB es un indicador importante de la resolución política de los Aliados individuales para contribuir a los esfuerzos de defensa común de la OTAN.

En 2024, se espera que 18 Aliados gasten al menos el 2% de su PIB en defensa, un aumento de seis veces desde 2014, cuando solo tres Aliados cumplieron con la directriz del 2% o más. Durante la última década, los Aliados de la OTAN en Europa han aumentado de manera constante su inversión colectiva en defensa, de 1.47% de su PIB combinado en 2014, al 2% en 2024, cuando están invirtiendo un total combinado de USD 380 mil millones en defensa.

Para asegurar que estos fondos se gasten de la manera más efectiva y eficiente para adquirir y desplegar capacidades modernas, los Aliados de la OTAN también han acordado que al menos el 20% del gasto en defensa debe dedicarse a nuevo equipo importante. Esto incluye investigación y desarrollo relacionados, y que se debe alcanzar para 2024. En 2024, se espera que 24 Aliados gasten al menos el 20% de su presupuesto de defensa en nuevo equipo importante y en investigación y desarrollo relacionados, en comparación con solo tres Aliados en 2014.

Los compromisos de inversión en defensa de la OTAN están diseñados para asegurar que la Alianza pueda continuar respondiendo de manera efectiva a un amplio rango de desafíos de seguridad. Estos incluyen la disuasión y defensa contra amenazas a la seguridad del territorio Aliado, así como la proyección de estabilidad más allá de sus fronteras. La inversión en defensa también ayuda a los Aliados a cumplir con sus compromisos bajo el Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, el cual establece que un ataque armado contra uno o más de ellos en Europa o América del Norte será considerado un ataque contra todos ellos.”

Como vemos en el texto, los países se comprometieron en 2014 (anexión rusa de Crimea y oriente ucraniano) a gastar al menos el 2% de su producto interior bruto (PIB) en defensa cada año, con el objetivo de asegurar la preparación militar de la alianza y disuadir cualquier ataque potencial… de Rusia. El compromiso es una guía, no un requisito, que ha estado en vigor durante la última década.

Países de la Alianza Atlántica que alcanzan el 2% del PIB en Defensa en 2023. Fuente: OTAN.
Países de la Alianza Atlántica que alcanzan el 2% del PIB en Defensa en 2023. Fuente: OTAN.

El año pasado, 11 países cumplieron o superaron ese objetivo del 2%, según propias estadísticas de la OTAN. El resto gastó porciones más pequeñas de su PIB en defensa. Es interesante observar que los países que gastaron más allá del 2% comparten, o una frontera con Rusia, o se sitúan cerca de las líneas del frente de la guerra en Ucrania. El temor a Moscú es obvio.

Polonia, que comparte parte de su frontera norte con el exclave ruso de Kaliningrado y un largo tramo de su frontera sureste con Ucrania, gastó una mayor proporción de su PIB en defensa en 2023 que cualquier otro estado miembro, con un 3,9%. En total, Polonia gastó más de 29 mil millones de dólares en defensa el año pasado, casi 12 mil millones más de lo que gastó en 2022 y tres veces lo que gastó hace una década.

Estados Unidos se clasificó en segundo lugar, con un 3,4%. Pero en números absolutos, el presupuesto de defensa de 860 mil millones de dólares de EE.UU. es más del doble que el de todos los otros aliados de la OTAN combinados.

Mapa con los miembros OTAN diferenciados según su año de adhesión a la Alianza Atlántica menos EE.UU. y Canadá.Fuente: Statista.
Mapa con los miembros OTAN diferenciados según su año de adhesión a la Alianza Atlántica menos EE.UU. y Canadá. Fuente: Statista.

Como podemos observar en el mapa de países miembros de la Alianza en Europa los países más alejados de Rusia gastan por debajo del 2% y algunos, incluidos Alemania, Italia y Canadá, gastaron considerablemente menos de ese objetivo, a pesar de tener grandes economías, por lo que han sido duramente criticados. Existen casos como el de Luxemburgo que pueden tener muchas dificultades para alcanzar esa cantidad debido al tamaño limitado de sus fuerzas armadas e industrias de defensa.

La evolución de gasto militar es claramente alcista y la mayoría de los aliados de la OTAN están aumentando la proporción de su PIB en defensa desde 2014, el año que Rusia invadió la península de Crimea y se la anexó ilegalmente, inflamando tensiones en Europa Oriental y llevando a la OTAN a reforzar su objetivo de alcanzar un gasto mínimo militar del 2%.

Por otro lado, Turquía votó por fin a favor de la entrada de Suecia después de meses de retraso y Hungría también acaba de “capitular” sobre este asunto, por lo que se espera que Suecia se una a la OTAN este año como el miembro número 32, y se ha comprometido a gastar el 2.1% de su PIB.

Lo que sí parece claro es que después de los comentarios amenazantes de Trump los aliados rezagados en cuanto a presupuesto de Defensa como Alemania, (el canciller alemán Olaf Scholz el lunes se comprometió a cumplir con el objetivo del 2% de la OTAN) se están poniendo las pilas, además de descubrir un filón industrial, que como en el caso de España, han visto una posibilidad económica en el desarrollo de la Industria de Defensa como motor económico y de creación de empleo de calidad.  España tampoco ha sido un ejemplo en cuanto a gasto anual en Defensa y también está actualizando sus presupuestos a marchas forzadas.

El temor a que Estados Unidos retire una gran parte de su ayuda militar y financiera a Ucrania es legítimo, porque Rusia sabe que Europa quedaría desvalida sin el aval (poderío militar) de Washington y Ucrania, tarde o temprano, caería bajo la influencia del Kremlin.