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El teletrabajo se afianza con los hackers usando deepfakes y con quien se toma "demasiados descansos"

El FBI ha advertido sobre un nuevo uso de los deepfakes relacionado con el trabajo en remoto y la justicia española ha avalado el despido de un empleado por descansar demasiado en el teletrabajo.

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"El trabajo remoto se afianza en España y se empareja a los niveles de Europa". Así lo asegura la escuela de negocios TBS Education en un comunicado, donde presenta las principales conclusiones de su nuevo estudio sobre el teletrabajo.

Según los datos de este estudio, en el año 2020 se duplicó el porcentaje de población teletrabajadora, tanto en España como en la Unión Europea, donde en ambos casos superaron el 12%. Esa cifra se disparó ese mismo año durante el confinamiento, periodo en el que España registró un aumento del teletrabajo de un 155% comparado con 2019 en el que fue el mayor incremento de toda Europa, cuyo crecimiento medio entre ambos años fue de un 128%.

En el 2020, Madrid fue la comunidad autónoma en la que más aumentó el trabajo desde casa, con un valor de 11,5% que durante el confinamiento se elevó a cerca del 20%, alrededor de un 7% más que en la Unión Europea y que la media de España. En el 2020 todas las regiones de nuestro país superaron el 8% de las personas trabajando en remoto, pero la región noreste del país es la que experimentó un menor incremento, de solo un 1,3% de 2019 y 2021 (aproximadamente 61.000 personas más). La región noroeste también fue en la que menos se teletrabajó durante el confinamiento, aunque la tasa aumento en un 11,7%, muy lejos de los casi 20 puntos porcentuales de Madrid.

Por otra parte, el informe destaca a Cataluña, en donde se consolida el trabajo virtual a nivel estructural puesto que es la única autonomía que mantuvo el porcentaje de teletrabajo entre 2020 y 2021 (12,6%) mientras que en casi todas las demás se redujo. En cambio, señala que de las 17 autonomías de España, solamente aumentaron las cifras en el 2021 respecto a 2020,  Canarias (con un crecimiento de 5.9% a 7.4%) y Cantabria (con un aumento de 5.2% a 5.7%).

Con ello, se multiplica por cuatro la diferencia entre autonomías con mayor y menor nivel de trabajo a distancia: Madrid (16.6%) y País Vasco (4.8%). Además, Asturias y Baleares se mantienen entre las 5 primeras autonomías con más proporción de teletrabajo entre el 2019 y 2021. Por otro lado, Canarias, Murcia, Navarra y La Rioja son las autonomías que menos trabajo desde casa hicieron en 2019.

Por otra parte, el informe de TBS Education refleja que en España hay equidad entre mujeres y hombres teletrabajadores en todas las franjas de edad y que los que más han teletrabajado en 2020 y 2021 son las personas entre 35 y 44 años.

Para el Dr. Edgar Sánchez, profesor colaborador de TBS Education en Barcelona y experto en Comportamiento del Consumidor y Neuromarketing, la adopción del trabajo desde el hogar por la sociedad y empresas españolas es fundamental para el desarrollo y el progreso. Además, ha destacado que para los empleados también amplía el abanico de opciones laborales que no existen en otras condiciones, ya sea por situaciones personales, ubicación geográfica o necesidades especiales, por ejemplo, movilidad limitada.

La Justicia española respalda el control de los teletrabajadores avalando el despido de un empleado por tomar "demasiados descansos"

Según un estudio publicado por VMware, el 72% de las empresas de nuestro país ya utiliza medidas para supervisar el rendimiento de sus teletrabajadores o tiene planes para implementarlas. La Justicia española ha respaldado este control en una sentencia dictada el pasado 9 de mayo por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León que avala el despido de un trabajador por tomarse demasiados descansos a lo largo de la jornada laboral, según alegó la empresa en base a la monitorización que hacía de su teléfono móvil.

Tal y como explica La Vanguardia, el profesional despedido ejercía de teleoperador y, unos meses después de que comenzara a teletrabajar a causa de la pandemia, firmó un acuerdo con la empresa que recogía que tenía derecho a 10 minutos de descanso ordinario durante su jornada diaria, a siete u ocho pausas visuales de cinco minutos por hora de trabajo y, de forma excepcional, a dejar de atender el teléfono para hacer llamadas pendientes o gestiones con algún cliente. Además, el acuerdo también otorgaba derecho a la empresa para monitorizar y auditar las llamadas del empleado para valorar su productividad.

La compañía detectó que el trabajador sobrepasaba ampliamente lo estipulado en el acuerdo y, tras darle varios avisos que no tuvieron ninguna respuesta, en septiembre de 2021 le comunicó que estaba despedido por motivos disciplinarios. El trabajador recurrió alegando que el motivo de su despido, descansar demasiado, no se podía considerar un comportamiento de indisciplina que constituyese una transgresión de la buena fe contractual. Sin embargo, en febrero de 2022 el Juzgado de lo Social nº 1 de Salamanca desestimó su recurso considerando que su despido sí era procedente.

"Resulta evidente que la conducta del actor constituye una desobediencia sancionable, pues pese a los reiterados requerimientos por la empresa para que disminuyera sus tiempos de descanso y sobre todo solicitara la debida autorización, persistió en su actitud", ha señalado la Magistrada-Juez.

El empleado apeló y llevó el caso hasta el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, que ha ratificado que la empresa actuó de manera adecuada al despedirle. En este caso, el TSJCL sostiene que la conducta persistente y reiterada del empleado, desoyendo las advertencias de la empresa, como un quebranto manifiesto de la disciplina que constituye una falta muy grave conforme el art. 66.4 del II Convenio colectivo de ámbito estatal del sector de contact center.

Los hackers están usando deepfakes para solicitar puestos de teletrabajo en empresas de tecnología que brinden acceso a las redes corporativas

Solo dos meses después de que la agencia policial de la Unión Europea, Europol, alertara que los deepfakes tienen un enorme potencial para el crimen organizado y podrían convertirse en una herramienta básica de uso delictivo, el FBI ha advertido que los hackers han encontrado una nueva manera de explotar esta técnica para crear contenido de audio o vídeo ficticio pero extremadamente realista.

La nueva artimaña de los ciberdelincuentes es utilizar deepfakes para solicitar puestos de trabajo del sector tecnológico en empresas que apuesten por el trabajo en remoto y que brinden acceso a las redes corporativas. El Centro de Delitos en Internet del FBI (IC3) ha afirmado que está recibiendo un aumento de denuncias que apuntan a este uso de los deepfakes y que principalmente se están produciendo en vacantes de puestos remotos en tecnología de la información, programación, bases de datos y funciones laborales relacionadas con el software, informa ZDNet.

Según ha señalado el FBI, "algunos de los puestos informados incluyen acceso a PII de clientes, datos financieros, bases de datos de TI corporativas y/o información patentada", lo que sería un serio peligro en manos de un solicitante fraudulento.

El FBI también ha explicado que la mayoría de las quejas que está recibiendo se refieren al uso de deepfakes durante las entrevistas por internet, pero que las potenciales víctimas han notado algunos errores. "En estas entrevistas, las acciones y el movimiento de los labios de la persona entrevistada frente a la cámara no se coordinan completamente con el audio de la persona que habla. A veces, acciones como toser, estornudar u otras acciones auditivas no están alineadas con lo que está presentada visualmente".

Las quejas que han llegado a IC3 también han denunciado el uso de información de identificación personal (PII) robada para solicitar estos puestos de trabajo remoto.

"Las víctimas informaron que el uso de sus identidades y las verificaciones de antecedentes previas al empleo descubrieron que la PII proporcionada por algunos de los solicitantes pertenecía a otra persona", dice el FBI.

ZDNet también recuerda que el FBI ya había advertido sobre los deepfakes en marzo de 2021, cuando señaló que los actores maliciosos los usarían casi con toda certeza para operaciones cibernéticas y de influencia extranjera en los próximos 12 a 18 meses.