Pilar Rangel

Opinión

El conflicto entre Israel y Hamás se multilateriza para regocijo de Rusia

Experta en Terrorismo Internacional y en la lucha contra Daesh.

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Imagen de recurso de una manifestación.
Imagen de recurso de una manifestación.

Después del ataque del 7 de octubre de Hamás a Israel la gran duda era si después de la respuesta de Israel este conflicto se multilaterizaría y si Hamás se podría convertir en una amenaza global como en su día se convirtió Dáesh.

Aunque en su carta fundacional el objetivo de Hamás es destruir Israel, y nunca ha cometido un ataque con éxito en el extranjero, este ha salido reforzado tras el 7 de octubre, ya que la defensa de su causa se ha globalizado a otros países y a otros grupos terroristas que lo han hecho suyo como en su día sucediera con el Dáesh, hasta el punto de aumentar la alerta terrorista en muchos países y llevarse a cabo detenciones en Europa de presuntos miembros de Hamás con vínculos con las Brigadas Qassam, su brazo militar.

El tipo de ataque perpetrado por Hamás hace ya más de tres meses, tanto por su tipología y preparación, ha llevado a muchos analistas a pensar que estos contaban con apoyo externo, lo cual ha llevado también a una polarización de la sociedad y a un mayor riesgo de atentados terroristas.

Dada la conexión entre Hamás e Irán hemos visto cómo ha devenido posteriormente en otro conflicto que nos amenaza a todos en el Mar Rojo con los ataques de los hutíes a los buques mercantes, resultado del fracaso de la política de EE.UU. en Oriente Medio, donde el conflicto se ha extendido también al Líbano, a Yemen y a Irak.

En el caso de la amenaza para la navegación en el Mar Rojo, los misiles usados por los hutíes contra los buques mercantes son de procedencia china, rusa y principalmente iraní, pero sin embargo hay que decir que los hutíes carecen de otras herramientas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento como los satélites. Y que estas armas, en su gran mayoría de procedencia iraní, habían sido suministradas por Irán antes del comienzo del conflicto entre Israel y Hamás.

La respuesta de Occidente ha sido el ataque de EE.UU. y Reino Unido a posiciones hutíes en Yemen coincidiendo con la vista en la CIJ contra Israel por un posible caso de genocidio, a lo que ha respondido Irán condenando estos ataques al suponer una violación del Derecho Internacional y anunciando que si los hutíes solicitan ayuda oficial, se la proporcionarán. Estos ataques por parte de EE.UU. y Reino Unido se producen después de que Irán se apoderara el pasado jueves de un petrolero frente a la costa de Omán y los numerosos ataques llevados a cabo por los hutíes contra buques mercantes.

Estados Unidos, previendo la escalada del conflicto, ha estado enviando soldados a Oriente Medio desde el inicio del conflicto entre Israel y Hamas y ha atacado a milicias respaldadas por Irán en Irak y Siria en represalia por ataques contra bases estadounidenses. Ante esto Irak y Siria han comunicado su apoyo ante el ataque estadounidense y de Reino Unido, manifestando que han hecho que aumente la tensión en la region.

Este nuevo conflicto en el mar Rojo que deviene del conflicto entre Israel y Palestina por el apoyo de los hutíes a Palestina, podría convertirse en una nueva catástrofe y crisis humanitaria en el caso de Yemen, además que podría eclipsar el que enfrenta a Rusia y Ucrania, de lo que Moscú sería el gran beneficiario.

Si con la invasion de Rusia a Ucrania ya sufrimos las consecuencias económicas principalmente en Europa, en el caso del conflicto en el Mar Rojo podría suponer el aumento del coste del transporte marítimo global al tratarse de una de las vías más importantes del mundo y la demora de entrega de los productos.

La respuesta de EE.UU. y Reino Unido atacando las posiciones hutíes en Yemen ha sido una demostración de fuerza militar para frenar a Irán, que se encuentra detrás de los ataques de octubre de Hamás, de los ataques perpetrados por Hizbolah desde el Líbano y de todos los ataques cometidos por los hutíes en el Mar Rojo.

Sin embargo, es preocupante que el conflicto entre Israel y Hamas se globalice por el apoyo que todos los países árabes pueden hacer a favor de Palestina y muy especialmente del uso que está haciendo Irán, como hemos visto en estos últimos días, o grupos terroristas cuyo discurso de odio a Occidente es similar. Tal es el caso del Movimiento de la Yihad Islámica, que ha hecho un llamamiento a toda la nación árabe e islámica a tomar medidas en relación a lo que está sucediendo en Palestina y en Yemen por los ataques de Israel, Estados Unidos y Reino Unido.

La guerra por delegación o Proxy War es aquella donde una potencia utiliza a otros actores internacionales bien sean Estados u otros sujetos de Derecho Internacional para defender sus intereses, algo que hemos visto en el caso de Siria de forma muy clara en el uso de dicho conflicto por parte de potencias enfrentadas como EE.UU. y Rusia o Irán y Arabia Saudí.

En el siglo XXI parece inverosímil la posibilidad de un enfrentamiento directo entre grandes potencias y es por lo que el uso de estas guerras por delegación o Proxy War suelen ser el medio habitual de enfrentamiento indirecto. Y este es el caso de que ahora nos ocupa.