Pilar Rangel

Opinión

Gobierno talibán: ¿hacia un reconocimiento internacional?

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El gobierno talibán en la Cumbre de Moscú.

Hemos visto esta semana cómo el Gobierno talibán hacía acto de presencia en la que ha sido su primera reunión internacional, la Cumbre de Moscú, a pesar de ser considerados a nivel internacional como un grupo terrorista. Entre los países presentes en esa cumbre estaban, como no podía ser de otra manera, China, Pakistán, India e Irán, entre otros, y entre los grandes ausentes, EE.UU.

Es totalmente incongruente que Rusia haya invitado al gobierno talibán a esta Cumbre cuando es considerado un grupo terrorista prohibido en Rusia. Sin embargo, a Rusia le preocupa más la estabilidad en Asia Central, y especialmente hacer frente a Dáesh. La justificación de Rusia se basa en que hay que seguir teniendo relaciones con los talibán para estabilizar Afganistán. Las grandes preocupaciones de Rusia en relación con este país son, principalmente, el avance del extremismo terrorista por Asia Central, el desplome de la economía y el trafico de drogas.

En relación con Dáesh, los talibán no pueden hacer frente por sí mismos a este grupo terrorista por varios motivos: la fuga de miles de sus miembros de prisión, el número de células operativas que tienen, así como su alianza con otros grupos terroristas. En este sentido, son varios los países que apoyarían al gobierno talibán para hacer frente a estos grupos terroristas y mantener intactos sus intereses en la zona.

En cuanto al desplome de la economía, el gobierno talibán no tiene la experiencia necesaria para gobernar, por lo que su derrumbe podría ocasionar una crisis de refugiados similar a la de Siria.

Existen países claramente a favor del reconocimiento del gobierno talibán para beneficiarse de sus recursos naturales y ganar influencia en la región. El más claro es China, que pretende también incorporar al régimen talibán al corredor económico China-Pakistán, y para ello estaría dispuesta a llevar a cabo numerosos proyectos energéticos y económicos, como la extracción de litio, mineral con grandes reservas en Afganistán.

China no estaría interesada en involucrarse militarmente viendo las consecuencias de desgaste que ha pasado EE.UU. y en su día la que fue la Unión Soviética, pero sí aprovecharía las posibilidades económicas del Afganistán talibán, utilizando para ello a su aliado Pakistán, país que es fuera de Afganistán el que mejor conoce al talibán.

Por su parte, Irán apoya diplomáticamente al gobierno talibán y de hecho la representación diplomática en la embajada en Kabul y el consulado en Herat permanecieron abiertos durante y una vez acabada la ofensiva talibán, lo que representa un reconocimiento de facto del Gobierno talibán. Si bien Al-Qaeda, aliado del talibán, estaría vigilante, no así el Dáesh, declarado enemigo de los chiíes.

Igualmente, Estados Unidos se ha reunido con los talibán exigiéndoles medidas firmes en relación con la seguridad y el terrorismo, pero a diferencia de Irán o China sin reconocer ni conferir legitimidad al gobierno talibán.

Independientemente de la actuación de los países de la zona limítrofe con Afganistán, el reconocimiento global no podría llegar por parte de la comunidad internacional hasta que el gobierno talibán no cumpla con la legalidad vigente, y muy especialmente con el respeto de los derechos humanos en su pais.

Podemos ver cómo a medida que la atención internacional disminuye, los talibán vuelven a incumplir lo que prometieron, recuperando las persecuciones, la violencia y la violación de los derechos humanos, muy centrados especialmente en la mujer.

Mientras tanto, países como EE.UU., España y otras naciones occidentales se han instalado en Qatar para que sus embajadores sigan desde allí todo lo que ocurre en Afganistán. Si bien no existe un reconocimiento internacional del gobierno talibán sí existen canales de comunicación, pero se mantienen cerradas las embajadas occidentales en Kabul.

Hay que recordar que en Derecho Internacional para que exista reconocimiento internacional de un gobierno por parte de la Comunidad Internacional el simple establecimiento de relaciones comerciales o consulares sería una forma tacita de un reconocimiento de facto, por lo que mucho cuidado con lo que hacen los distintos países y lo que podría invocar el gobierno talibán para legitimarse como gobierno reconocido a nivel internacional, pudiendo solicitar incluso su incorporación a Naciones Unidas, siendo este caso también, si se produjera, un supuesto de reconocimiento internacional del gobierno talibán.

BIBLIOFRAFIA: Afganistán en 2021, entre Irán y China: Atalayar entre dos orillas

 

Pilar Rangel es experta en Terrorismo Internacional y en la lucha contra Daesh, y dirige la segunda edición del Curso de experto universitario en terrorismo yihadista en la Universidad Internacional de Andalucía.