Lattre du Plessis

Opinión

Qatargate, la punta del iceberg cuando “estalle” el Rabatgate

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El empleo de lobbies es legal, y en el caso de Marruecos dispone de muchísimo personal y fondos.
El empleo de lobbies es legal, y en el caso de Marruecos dispone de muchísimo personal y fondos.

Europa parece escandalizada ante los regalos y pequeños sobornos del Qatargate, sobre todo por coincidir con el Mundial de Futbol y su mala prensa.

Al fin y al cabo, Catar, como novato de última hora en el mercado lobista de la Eurocámara, no ha hecho otra cosa que seguir los pasos de sus hermanos mayores marroquís, solo que menos experimentados y con más medios.

“El lobby marroquí en España se llama PSOE”.  Definición de Javier Otazu, delegado en Marruecos de la agencia EFE durante 16 años. Y es que Marruecos ha sabido calar hasta los huesos de España gracias a los barones del PSOE. Y citaba los casos de José Luis Rodríguez Zapatero, Miguel Ángel Moratinos, José Bono, Trinidad Jiménez, María Antonia Trujillo o Elena Valenciano.

En Mayo de 2021, el diario elmundo (Pablo Pardo) nos avisaba de que “El rey de Marruecos busca apoyos en EEUU con 11 lobbies mientras España no tiene ninguno. Tiene seis contratos millonarios con agencias en Washington, el último firmado hace un mes. El círculo del rey Mohamed VI controla directamente la conexión con los centros de poder en EEUU”.

El empleo de lobbies es legal, y el caso de Marruecos, con muchísimo personal y fondos, con grandes recursos y fuerte presión en Washington, Bruselas y Estrasburgo, ampliamente conocidos.

En los últimos años esto era de sobra conocido, y simplemente no se enteraban quienes no quisieran enterarse, pero es comúnmente conocido el juego fuerte y duro de Rusia y la propia Marruecos, buscando el respaldo a sus pretensiones sobre el Sahara.

En artículos anteriores en Escudo Digital habíamos avisado de cómo Marruecos ha duplicado con creces su extensión inicial en 60 años. Esto, Europa y el mundo occidental, no se lo hubiese permitido a Rusia ni en broma.

A efectos de intentar comprender el porqué de tan elevada inversión en condicionar voluntades políticas en Europa y USA, Marruecos es varias cosas.

Primero, un país vecino y amigo, a nivel de pueblo.

Segundo, un país-empresa, gestionado y administrado por un concierto económico-social llamado por la propia población marroquí Majzen, élite dirigente del país, agrupada alrededor del rey y formada por miembros de su familia y allegados, terratenientes, hombres de negocios, líderes tribales, altos mandos militares y otras personas influyentes que constituyen el poder fáctico. “El gobierno en sí mismo no es considerado parte de él sino instrumento suyo” (copiado literalmente de Wikipedia, lo que es fuerte).

Tercero, esta élite obtiene sus mayores ingresos de las partes anexionadas, sobre todo Sahara, y esto no es nada con lo que espera obtener en un futuro si se consolida esa ocupación, y sus sucesivas ampliaciones, como objetivo del Gran Marruecos (Partido Istiqlal).

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Objetivo: el Gran Marruecos.

Donde “choca” frontalmente con España (Loi n°1-81 relative à la zone économique exclusive et au plateau continental du Royaume du Maroc) es en la Plataforma Canaria (cobalto, tierras raras, níquel, cobre, telurio, vanadio, platino y otros minerales esenciales para la industria tecnológica).

España ha sido reiteradamente avisada de estas cuestiones no ya por la presión e iniciativas de los lobbies marroquís (cuestionables pero legal) sino de sobornos y chantajes. El problema es que los indicios y sospechas de estos regalos y compra de voluntades, o chantajes e intentos, no se ciñe solo a los europarlamentarios (en Europa trabajan mas lobbies que en Washington) , sino a los más altos estamentos del Estado.

Toda España recuerda permanentemente los regalos al rey emérito, pero hace falta recordar con el mismo interés los continuos avisos de los servicios secretos y diplomáticos argelinos, donde en las listas de intercepción de móviles (caso Pegasus de la compañía israelí NSO) y según The Guardian y medios argelinos, figuraban más de 10.000 móviles a Marruecos. De ese total, 6.000 eran de responsables argelinos y del Frente Polisario, 1.000 eran franceses, incluido el del primer ministro, y 200 españoles, incluido el de Pedro Sánchez.

A raíz del conocimiento de las intercepciones al hijo del hombre fuerte de Argelia (Said Chengriha), su hijo Chafik Chengriha, oficial en la embajada de París, se han sucedido una serie de salidas de oficiales de la DCSA y del departamento de inteligencia exterior (por sus siglas en francés, DGDSE).

Así juega la diplomacia y servicios de inteligencia marroquis, en la consecución de sus objetivos.

Si a raíz del Qatargate, el Parlamento Europeo de verdad, “levanta las alfombras”, las repercusiones pueden alcanzar más de un tercio de eurodiputados y, si se llega al final, con el Rabatgate, el terremoto llegará a más de un gobierno.