Oscar Ruiz -Escudo Digital.

Opinión

Zelensky, ¡Habemus Leopard 2!

Experto en migraciones y militar OTAN.

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El tanque alemán Leopard 2a6 en una demostración de táctica en Alemania.
El tanque alemán Leopard 2a6 en una demostración de táctica en Alemania.

Alrededor de 50 ministros de Defensa pertenecientes al Grupo de Contacto de Ucrania (Ukraine Defense Contact Group) se reunirán este viernes 20 de enero en la base aérea de Ramstein en Alemania, en un encuentro que será presidido por el Secretario de Defensa norteamericano Lloyd Austin y en el que se analizará, y discutirá, cómo será la futura ayuda militar a Ucrania de los próximos meses, y que también pondrá sobre el tapete la determinación política necesaria para vencer militarmente a Rusia en este 2023.

Una parte muy importante de la atención puesta en esta reunión versa sobre la decisión de qué tipo de material militar se va a enviar a Kiev; si se va a optar por una importante escalada en la complejidad y letalidad de nuevos sistemas o se va a seguir con una política continuista sobre el armamento que se ha estado facilitando hasta ahora. Y esta polémica sobre el nuevo armamento se ha visto resumida o esquematizada con una cuestión en concreto: ¿qué tipo de tanques se van a enviar contra Moscú? Aquí se presentan dos posibilidades que podrían representar perfectamente las dos opciones expuestas más arriba: por una parte, el envío de vehículos blindados o tanques ligeros podría vincularse a una política más continuista en cuanto al nivel de armamento facilitado, mientras que el envío de tanques alemanes modelo Leopard 2 supondría para muchos un cambio muy vertical y significativo en cuanto a ayuda militar a Ucrania.

 Diferencia entre Tanques Ligeros, Medios, Pesados, Cazacarros y Artillería.

Algunos son ya los países que han prometido el envío de tanques ligeros al frente ucraniano:

Challenger 1 vs Challenger 2.
Challenger 1 vs Challenger 2.

Este tipo de vehículo blindado puede llegar a ser un revulsivo muy importante para una supuesta ofensiva ucraniana en el frente a fin de intentar anticiparse a la ofensiva que se sospecha el Kremlin estaría preparando. Estos tanques ligeros suelen usarse para el transporte de tropas, apoyo directo a la infantería, apoyo a otros carros de combate y también tareas de reconocimiento. Su importancia residiría precisamente en la mayor movilidad y agilidad que proveen al frente y en especial a las operaciones de Infantería, aunque también pueden suponer una pieza clave en las operaciones combinadas en las que la sincronización de artillería, infantería, fuerza aérea, tanques y otros elementos han dado muy buenos resultados a los soldados ucranianos.

La cuestión es que todos estos tanques ligeros, manteniendo diferencias técnicas más o menos importantes entre ellos, no serían suficiente para los planes del presidente Zelensky y su posible gran ofensiva de primavera, y presiona a Occidente para que les envíe tanques más modernos y con mayores prestaciones y letalidad: el Leopard 2.

Y es que Ucrania lleva ya un tiempo pidiendo (además de más sistemas de defensa antiaérea y de defensa contra misiles balísticos, drones de largo alcance y sistemas de misiles ATACMS) 300 carros de combate pesados para poder llevar a cabo una ofensiva lo más contundente posible con el firme propósito de recuperar el suficiente terreno para obligar a Moscú a capitular.

Zelensky en el meeting anual de Davos.

Zelensky en el meeting anual de Davos el 18 de enero solicitando el envío de tanques alemanes Leopard 2. Fuente: World Economic Forum.

Polonia y Finlandia defienden férreamente la idea de mandar tanques Leopard 2 a Ucrania, pero siempre en connivencia con los demás países aliados (existen unos 2.300 tanques Leopard en Europa, incluida España que dispondría de más de 300 de estos vehículos, aunque una parte estaría en situación de baja permanente), pero los Leopards 2 son alemanes y no se pueden exportar sin el permiso de los germanos, que han estado soportando grandes presiones al respecto en las últimas semanas.

Por qué algunos estados son reticentes a enviar tanques pesados

Dos son los inconvenientes principales que muchos políticos y analistas vinculan a las reticencias de algunos Estados a mandar tanques más pesados y modernos a Ucrania:

Por un lado, la sempiterna “delgada línea roja” que separa el apoyo de Occidente a Ucrania de una escalada militar con Rusia. Y es que este tipo de sistemas militares podrían ser a lo que los anglosajones llaman un “game-changer” y cambiar definitivamente el curso de la guerra a favor de Kiev, lo que se sospecha sería un detonador inevitable para la contienda entre Rusia y OTAN.

Y, por otro, la logística y el desafío que supondría para las tropas ucranianas este aumento en la complejidad del nuevo armamento. Los tiempos de entrenamiento necesarios para manejar estos sistemas son superiores a la media y las necesidades logísticas de repuestos, munición y personal adiestrado complicaría de sobremanera el panorama de combate ucraniano.

Una vez que Occidente se ha dado cuenta que esta guerra no puede convertirse en un conflicto congelado y que desde luego no se puede perder, es fundamental proveer a Ucrania con todos los medios necesarios para mantener el ritmo de batalla que permita la recuperación de los territorios ocupados por Rusia. Ya no solo se trata de mandar tanques más o menos modernos o letales, se trata de construir en Europa una verdadera industria de guerra que pueda surtir y mantener (durante años si fuera necesario) el consumo de munición y sistemas militares que está llevando a cabo Ucrania para no solo detener el posible avance de los soldados rusos sino para recuperar completamente las regiones orientales que fueron arrancadas de las manos de Kiev y mostrar a Rusia que ha perdido la guerra y no le queden ganas (ni medios) para volver a intentarlo dentro de unos años cuando se recupere parcialmente del esfuerzo de esta contienda.

Si lo pensamos fríamente, ganar esta guerra invirtiendo unos cuantos miles de millones en forma de carros de combate podría ser una “ganga”, pero si lo pensamos en caliente también podría suponer el comienzo de un conflicto armado mundial, o una Rusia descabezada gobernada por extremistas nacionalistas.

La patata caliente la podremos encontrar mañana viernes 20 de enero en la base militar de Ramstein y será el ministro alemán el que pronuncie (o no) el ¡HABEMUS LEOPARD 2!