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La situación del director de la cárcel de Valdemoro, insostenible: el centro es un infierno para sus trabajadores

Un centenar de funcionarios pidieron ayer el cese del director a Fernando Grande-Marlaska ante el Ministerio del Interior por criminalizar a sus trabajadores. Él se aferra al puesto y se niega a dimitir.

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Redactora Jefe de Escudo Digital

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Funcionarios de prisiones en la manifestación convocada ante el Ministerio del Interior para pedir el cese del director del Centro de Valdemoro.
Funcionarios de prisiones en la manifestación convocada ante el Ministerio del Interior para pedir el cese del director del Centro de Valdemoro.

Cuando un director de un centro penitenciario criminaliza a sus trabajadores y estos son declarados inocentes por la justicia, lo más lógico es que dimita. Así lo consideran los sindicatos ACAIP-UGT, APFP, CCOO y CSIF, que han pedido al ministro Fernando Grande-Marlaska la destitución de José Luis de la Iglesia, director centro penitenciario de Madrid por lo que, entienden, un atropello a los derechos fundamentales de los trabajadores. José Luis de la Iglesia ya salió en la prensa por no dar facilidades a sus trabajadores en las últimas elecciones autonómicas para ir a votar. 

Fuentes sindicales afirman que el centro penitenciario de Valdemoro ha pasado de ser uno de los destinos más solicitados por los funcionarios de toda España a convertirse en uno de los que más vacantes genera y el primer destino de vacante de carrera: "El personal está literalmente no quemado, sino achicharrado. La gente se quiere ir". A ello hay que unir los acontecimiento acontecidos en los últimos tiempos que algunos consideran una patada hacia adelante de un hombre que se vio sobrepasado por los acontecimientos y de una forma u otra se ha creado una supuesta trama que se ha demostrado que no existía. 

El pasado año en el marco de la operación ORION, nueve funcionarios de prisiones fueron detenidos por introducción de sustancias prohibidas en los centros de Madrid III y Madrid IV. Consecuencia de ello, tres trabajadores sufrieron prisión preventiva. Sin embargo, durante la instrucción, la juez encargada del caso, la decana Concepción Azuara, tras interrogar a los testigos protegidos, decretó la libertad después de 4 meses.

Los sindicatos piden a Marlaska que explique qué hay detrás de la Operación Orión

Según el auto de sobreseimiento, no queda acreditado el delito por el que se les acusa. Los testigos, presentados por la dirección del centro, no sólo negaron haber acusado a los funcionarios de prisiones de introducir mochilas de móviles y droga, sino que además acusan a la Guardia Civil de “poner en su boca palabras que no han dicho”, niegan haber hecho declaraciones, o asegurar que “hicieron una aportación a una cuenta bancaria para colaborar con la Guardia Civil".

Como ya informamos en Escudo Digital, la propia Juez se llega a preguntar: ¿Dónde está la cámara oculta, aquí? ante las situaciones kafkianas que se vivieron en el juicio. 

En un comunicado remitido a nuestra redacción, afirman que desde Instituciones Penitenciarias y el Ministerio de Interior se dio mucha publicidad a la operación Orión y sus detenciones. Sin embargo, los trabajadores echan de menos ese mismo interés publicitario una vez se ha archivado la causa contra ellos.

"El daño moral y psicológico sufrido tiene difícil reparación, máxime si desde la propia institución no se limpia la imagen de los trabajadores injustamente tratados. Ante la criminalización del colectivo y el continuo ataque a los trabajadores por parte de José Luis de la Iglesia, director de la prisión de Valdemoro, los sindicatos convocantes han querido mostrar su malestar ante el máximo responsable del Ministerio del Interior, reclamando que se investigue que hay detrás de la operación Orión y por qué desde la dirección se señaló a profesionales, cuestionando su honorabilidad cuando en sede judicial ha quedado demostrado que no había causa". Se exigen responsabilidades por la presunta violación de derechos fundamentales, además del cese del director del centro Penitenciario de Madrid III.