Misiles balísticos y muerte en el Mar Rojo y Oriente Medio

Los ataques hutíes a barcos mercantes en el Mar Rojo acaban de cobrarse las primeras víctimas mortales.

Oscar Ruiz -Escudo Digital.

Experto en migraciones y analista internacional.

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Piratas somalíes apresados por la Marina de India tras liberar un barco secuestrado frente a la costa de Somalia. Imagen de archivo (EuropaPress).
Piratas somalíes apresados por la Marina de India tras liberar un barco secuestrado frente a la costa de Somalia. Imagen de archivo (EuropaPress).

A pesar de que los ataques hutíes a los barcos mercantes en el Mar Rojo no aparezcan ya en la mayoría de los medios de prensa, la realidad es que siguen produciéndose, y de manera continua. De hecho, estos ataques acaban de cobrarse las primeras víctimas mortales el pasado jueves 6 de marzo con dos marineros muertos en el buque MV True Confidence, después de un ataque de los rebeldes proiraníes con misiles.

Parecía lógico que esto llegara a ocurrir, y es que lejos de haber llegado a su pico máximo de agresividad, lo peor podría estar todavía por venir en cuanto a ataques a buques en esta región del mundo. Los avances tecnológicos y la disponibilidad de misiles balísticos que los hutíes han mostrado no pueden llevar a otra cosa que al pesimismo sobre el futuro de esta situación.

El ritmo de los ataques por parte de los hutíes está siendo exponencial, con más de 30 ataques en este 2024. Esos ataques se han dado con una variedad de sistemas, aunque lo que más destaca es el uso de misiles balísticos, en contrapartida a drones o armas de crucero.

Misiles balísticos contra buques en movimiento

Los hutíes ya hicieron historia al ser el primer grupo en golpear con éxito un buque naval con un misil balístico, y por lo tanto amenazar también puntos estratégicos de estrangulamiento en Medio Oriente. Pero ¿por qué ha sido una sorpresa que los hutíes tuvieran la capacidad de alcanzar buques con misiles balísticos? Aquí se presentan los principales desafíos técnicos y de adquisición de inteligencia para impactar en buques mercantes o de guerra con misiles balísticos:

  • Movilidad del objetivo: Los buques son objetivos móviles que pueden cambiar de curso y velocidad en cualquier momento. Un misil balístico, una vez lanzado, sigue una trayectoria predefinida durante su fase de vuelo balístico, lo que hace difícil predecir con precisión la posición del buque en el momento del impacto.
  • Limitaciones en la guía y precisión: Aunque los misiles balísticos modernos pueden ser guiados durante parte de su trayectoria y ajustar su curso en las fases iniciales o intermedias de vuelo, la precisión necesaria para impactar un objetivo específico en movimiento, como un buque, es extremadamente alta.
  • Tecnología de reentrada y maniobrabilidad terminal: Para impactar un buque, el misil debe ser capaz de realizar maniobras en la fase terminal de su vuelo, lo que implica tecnología avanzada de guiado y control durante la reentrada a la atmósfera. Esto es complicado debido a las altas velocidades y las severas condiciones térmicas durante la reentrada, que pueden afectar el funcionamiento de los sistemas de guiado y control del misil.
  • Contramedidas y defensas del buque: Los buques de guerra modernos están equipados con sistemas de defensa avanzados capaces de detectar, rastrear y derribar misiles entrantes. Estos incluyen sistemas de misiles antiaéreos, cañones de defensa cercana (CIWS, por sus siglas en inglés) y sistemas de guerra electrónica para interferir con la guía del misil. Superar estas defensas requiere tecnología de sigilo, contramedidas electrónicas o maniobras evasivas complejas, que no todos los misiles balísticos poseen.
  • Requerimientos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR): Para lanzar un misil balístico contra un buque, se requiere una inteligencia precisa sobre la ubicación, velocidad y dirección del objetivo. Esto implica capacidades avanzadas de ISR, como satélites, drones, o aeronaves de reconocimiento, que pueden no estar disponibles o ser susceptibles a contramedidas.

La conclusión es que las capacidades necesarias para conseguir impactar con un misil balístico en un buque estarían muy lejanas de las posibilidades iniciales de los rebeldes hutíes, pero entonces, ¿cómo este grupo residual que se esconde prácticamente en el desierto ha conseguido la tecnología y los medios necesarios para este logro? La respuesta es corta: Irán.

Los hutíes son un grupo armado por Irán que ha estado luchando por el poder en Yemen desde que derrocó al gobierno reconocido internacionalmente en Saná en 2015. El grupo ha estado en guerra contra una alianza liderada por Arabia Saudita, pero desde que comenzó el conflicto en Gaza, han adoptado una postura cada vez más agresiva hacia las fuerzas alineadas con Israel y EE.UU. en la región. Y para ello, se están decantando por los misiles balísticos proporcionados por Teherán, con nuevos motores de fusión de alta tecnología conectados con satélites y estaciones de control en tierra.

Eso se ha conseguido porque los misiles balísticos iraníes incorporan componentes y subsistemas de producción u origen occidental, más notablemente componentes electrónicos utilizados en sistemas de navegación, guía y control, según analistas norteamericanos y han conseguido adaptarlos a sus misiles de una manera muy habilidosa. Estos misiles están siendo repartidos por la Republica Islámica entre sus proxies; además de los rebeldes Hutíes, a Hezbolá en el Líbano  a las milicias proiraníes en Irak… por lo que crece la preocupación ya que Irán podría estrangular el Medio Oriente amenazando el estrecho de Bab Al-Mandab, el estrecho de Ormuz y el canal de Suez.

Una de las principales medidas a tomar entonces sería la de actualizar y aumentar las restricciones sobre este tipo de tecnología dual, pero, aunque suene sencillo, la empresa es muy complicada. Detener el flujo y contrabando de estos materiales, o parar el conocimiento técnico es del todo imposible porque se encuentra disponible en la mayoría de mercados de todo el mundo.

Estados Unidos lidera una alianza internacional para proteger los barcos mercantes que cruzan el Mar Rojo y Bab Al-Mandab. La alianza, conocida como "Operación Guardián de la Prosperidad", ha derribado muchos misiles y drones hutíes, y llevado a cabo ataques profundos en territorios hutíes apuntando a bases de misiles, plataformas de lanzamiento, radares y otras infraestructuras. Pero todo ello no parece estar parando los ataques, y lo peor es que los misiles balísticos de los rebeldes hutíes han aumentado notablemente su alcance, y la prueba es que desde los ataques de Hamas del 7 de octubre, los israelíes han interceptados misiles hutíes en la ciudad portuaria de Eilat, en la costa israelí a más de 1500 kilómetros de Yemen.