Oscar Ruiz -Escudo Digital.

Opinión

Qué cabe esperar de las reuniones extraordinarias de la OTAN, de la UE y del G7

Experto en migraciones y militar OTAN.

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Joe Biden, presidente de Estados Unidos, estará presente en esta Cumbre Extraordinaria.
Joe Biden, presidente de Estados Unidos, estará presente en esta Cumbre Extraordinaria.

Después de casi un mes de invasión rusa en Ucrania, donde los soldados de Putin no han conseguido hacerse con ninguna de las grandes ciudades ucranianas, hay 3.5 millones de refugiados en Europa, existen amenazas del Kremlin sobre escalada nuclear, cada vez se registran más daños colaterales civiles por la estrategia de “desgaste” que utilizan los militares rusos ante la falta de avance en las operaciones militares, se ha producido la utilización (exitosa) del primer misil hipersónico sobre un objetivo militar ucraniano, se habla de un posible futuro uso de armas químicas y biológicas, el precio de la energía aumenta y, sobre todo, continúa abierta la incertidumbre de si Rusia continuará con una ofensiva militar en otros países cuando consiga sus objetivos en Ucrania. Estas son razones más que suficientes para que los principales jefes de Estado se reúnan de urgencia en Bruselas los días 23 y 24 de marzo.

En efecto, el presidente ucraniano Zelensky se unirá de manera virtual a sus homólogos Biden, Erdogan y Boris Johnson, entre otros, para analizar el punto de situación en el que se encuentra el conflicto, discutir las próximas medidas disuasorias contra Rusia para evitar que Putin continúe con su aventura militar en otros Estados europeos, y coordinar las acciones a tomar con los países que se encuentran en el perímetro europeo de Rusia.

También esta semana se producirán reuniones de G-7 y del Consejo Europeo en torno a este conflicto.

Secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg - Europa Press
Secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg Europa Press

Objetivos de la reunión OTAN

Uno de los objetivos más importantes será mantener la unidad de bloque mostrada hasta ahora, tanto por los miembros de la Alianza Atlántica como por los de la Unión Europea y otros socios europeos. Todo ello a pesar de los 3,5 millones de refugiados que en otra situación habrían desestabilizado al continente completo, a pesar de las divergencias en cuanto a la manera de apoyar a los ucranianos y también de las sanciones energéticas a Rusia. En este conflicto, el seguir siendo un bloque es fundamental para la disuasión a Rusia.

También mostrar todo el apoyo a Polonia y los países que están recibiendo a los refugiados, estableciendo alternativas para que todo el peso y la responsabilidad de estos millones de desplazados no recaigan solo en unos pocos países.

Se debatirá con la Unión Europea y el G7 para aumentar y reforzar las sanciones económicas, estableciendo de manera gradual penalizaciones con respecto a las exportaciones energéticas rusas, evitando que Europa subvencione de alguna manera la invasión rusa en Ucrania. Para ello se deben encontrar fuentes fiables de energía para los países europeos, que hasta ahora dependen fuertemente de los recursos rusos.

Muy importante son también las nuevas medidas de disuasión, entre las que se encontraría la formación de cuatro nuevos ¨battlegroups¨ o batallones en Bulgaria, Hungría, Rumania y Eslovaquia, reforzando a la Alianza Atlántica en los cinco dominios: Tierra, Mar, Aire, Espacio y Ciberespacio y reforzando el perímetro exterior de Rusia.

Y, por supuesto, aumentar considerablemente la ayuda, tanto militar como humanitaria, suministrada a Ucrania.

Efectivamente estas cuatro semanas de conflicto en Europa nos han abierto los ojos con determinadas asunciones que creíamos tener muy claras y que ya no lo están tanto. Estas asunciones también serán objeto de debate en esta Summit de emergencia 2022 de Bruselas, y son:

  • Una guerra total en Europa no puede ocurrir debido a la fuerte interdependencia económica de los Estados. Dictadores como Putin anteponen sus objetivos estratégicos a las posibles pérdidas económicas. Hay que tener en cuenta también que los líderes autoritarios no van a actuar como lo harían los líderes democráticos.
  • Aumentar las tropas y los medios estacionados en los países limítrofes con Rusia supondría una provocación para Moscú. Por muchas tropas que se estacionen alrededor de Rusia no se tendría ninguna posibilidad de éxito militar por parte de la Alianza Atlántica por el enorme número de tropas rusas, ni la intención de OTAN es atacar Moscú, puesto que al contrario del Kremlin, la Organización Trasatlántica tiene un fin meramente Defensivo.
  • La OTAN va a evitar a toda costa un enfrentamiento militar con Rusia. Esto es debido principalmente al miedo de escalada nuclear con el que ya ha amenazado Moscú a los aliados. La escalada nuclear seria el extremo total del conflicto y no debe llegarse ahí jamás, pero Rusia debe tener presente que Europa y OTAN no van a permitir que Putin cruce determinadas líneas rojas y no aprovecharse así de la condición defensiva de la Alianza Atlántica.
  • Rusia no va a atacar nunca a un país de la OTAN por miedo al Artículo 5 de la Alianza Atlántica. Acorde a este artículo 5 de la OTAN, si un país de la Alianza recibe un ataque es como si lo recibieran los otros miembros, y actuarán todos acorde a la agresión. Pero lo cierto es que no debemos asumir que Moscú va a jugar según las reglas y podría, de una manera u otra, provocar un ataque en territorio OTAN para medir la respuesta de los aliados.

Qué debemos esperar de esta Cumbre

El jueves 23 se van a tratar diferentes posibles escenarios en los que ya no se puede descartar ninguna posibilidad, y menos aún la posible confrontación de Rusia con la OTAN.

¿Qué ocurrirá si Putin continúa con la escalada militar?, ¿y si utiliza las armas químicas o biológicas en Ucrania como algunas agencias de inteligencia anglosajonas han adelantado que podría pasar? ¿Y si comete crímenes de guerra?

Establecer una línea roja para Rusia va a ser complicado porque siempre se evitará la confrontación directa, pero en algún momento Occidente tendrá que decirle a Putin ¨hasta aquí hemos llegado¨ y quizás en esta reunión extraordinaria de la OTAN en Bruselas sea buen momento para hacerlo.

Las recientes amenazas del Kremlin sobre el uso de armamento nuclear han dado buena cuenta de la posibles intenciones de Moscú y ya no solo se trata de Ucrania, si no de la estabilidad de toda Europa y sobre todo de la seguridad de los países limítrofes con Rusia.

Todas las medidas que se tomen por parte de la OTAN, Unión Europea y G-7 los días 23 y 24 de marzo en Bruselas tendrán que ser siempre evitando la tercera guerra mundial, pero teniendo en cuenta también que el mundo ya nunca será tan seguro como el 24 de febrero de 2022, cuando comenzó la invasión rusa en Ucrania.

Mañana en Bruselas exigirán a España que hagamos un esfuerzo económico, social y humano en aras de la futura seguridad y estabilidad en Europa, y tendremos que hacerlo porque además de que nos corresponde, así después podremos exigir en beneficio de nuestros propios intereses nacionales a Europa y la Alianza Atlántica.